Film Diary #Sundance2022: Nothing Compares, la redención que merecía Sinéad O’Connor

Por: Esther Montes | @venuscirene

Cuando en 2012 Miley Cyrus decidió raparse, los fans de la cultura pop alabaron su decisión, señalando que la cantante tenía todo el derecho de hacer con su cabello lo que quisiera. Para el mundo, la ex estrella de Disney había dado un statement de que no dejaría que nadie le dictara las reglas sobre su imagen. Una pena que con Britney Spears no ocurriera lo mismo en 2007.

En 2019, la nueva it girl del pop, Billie Eilish, llamó la atención de los medios por su estilo. Ropa excesivamente holgada, con bermudas, sudaderas, tenis y playeras plus size, Billie le dejó claro a la industria musical y de la moda que usaría las prendas que quisiera para protegerse de los comentarios sobre su cuerpo. La joven de entonces 18 años rápidamente se convirtió en un ícono del llamado body positive

Katy Perry, Selena Gomez, Demi Lovato, Camila Cabello, Bella Hadid, Justin Bieber, Shawn Mendes, los integrantes de One Direction, todos ellos son hoy un parámetro cuando se habla de la salud mental. 

Para muchos, gracias a todos los nombres arriba mencionados es que este tipo de temas se pueden hablar abiertamente, sin prejuicios, sin burlas, con seriedad. Pareciera que previo a esta generación nunca nadie antes se había atrevido a pronunciarse sobre algo. Bueno, pequeño e importante dato: Alguien más ya lo había hecho, Sinéad O’Connor.

Imágenes créditos: Instagram.com/kathrynferguson

Nothing Compares le da honor a quien honor merece: La voz detrás de una de las canciones más escuchadas hasta la fecha, Nothing Compares 2U, un tema que no sólo despuntaría su carrera a otro nivel, también la colocaría en esa trampa llamada fama mundial.

En días recientes, el nombre de la cantautora irlandesa resurgió tras el sucidio de su hijo y su posterior hospitalización tras expresar que no quería seguir viviendo. Este desolador contexto fue la antesala para el estreno del documental realizado por Kathryn Ferguson en el Festival de Cine de Sundance 2022.

Más allá de un recuento sobre la vida, ascenso y la aparente ruina de Sinéad, Nothing Compares nos muestra a la joven de 18 años que defendió su trabajo artístico ante una disquera; que no cedió ante la presión cuando antes del lanzamiento de su primer álbum se embarazó de su primer hijo, a los 20 años; la misma mujer que defendió a capa y espada el poder de la mujer a decidir sobre su cuerpo, su derecho al aborto legal y seguro en una Irlanda entonces regida más por la Biblia que por una Constitución. 

Hablamos de esa Sinéad O’Connor que expresó abiertamente su apoyo a la comunidad negra en la industria musical, lo mismo a la comunidad LGBTQ+, en especial a la comunidad trans; que antes de que la pusieran en vestido entallado, tacones y peinados de larga melena, decidió raparse y poner al mundo de cabeza con su estilo andrógino, cuya presencia imponía ante el público sin perder la dulzura de esa chica que creció en circunstancias que marcarían su vida: la separación de sus padres y el abuso infantil. 

La intérprete de Mandinka lo expresa en el trabajo de Ferguson: llegó a la música porque en su época no existía la hoy popular terapia. La música fue su manera de sanar los demonios que la atormentaron desde su niñez. Subir al escenario y gritar la ayudó a liberarse, a encontrarle sentido a su vida, a tener una voz con la cual pudiera ayudar a otros, sin importar que eso detonara un odio que hoy en día sería inadmisible.

Sinéad O’Connor jamás se retractó de lo que defendía, ni siquiera cuando su polémica actuación en Saturday Night Live, en 1992, donde denunció el abuso sexual contra menores, encubierto por la Iglesia Católica en aquel entonces liderada por Juan Pablo II, le valió el repudio mundial, la cancelación, el destierro de una industria y una sociedad que peca de poca memoria. 

Imágenes créditos: Instagram.com/kathrynferguson

Nothing Compares arranca y termina con el penoso momento que dejaría en evidencia el rechazo y la doble moral de una sociedad que aún tiende a desprestigiar, rechazar, odiar, burlarse de aquellos que opinan diferente; que dicen las verdades incómodas y que desafortunadamente despiertan lo peor de un ser humano.

“Me rompieron el corazón, me mataron, pero no morí. Trataron de enterrarme, pero no se dieron cuenta que yo era una semilla”, afirma la intérprete irlandesa sobre cómo se sintió los años siguientes a su destierro.

Nothing Compares es la radiografía de una artista adelantada a su época, que habló, antes que nadie de muchas cosas, una redención a quien merece honor y respeto. 

Esther Montes
Obsesiva de las carteleras de cine y de las series que para cada situación en su vida siempre se remite a la ficción para explicarse qué sucede.

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