Film Review: La Diosa del Asfalto

Por: Carime Esquiliano  | @carimeconc

*Atención: el siguiente texto contiene spoilers importantes sobre la película La diosa del asfalto.

Mientras veía Hermosa Venganza (Emerald Fennell, EE.UU., 2020), la cual fue estrenada hace unas semanas atrás, a una parte de mí le era inevitable pensar y sentir -con toda diplomacia posible- “Jódetelos, Cassie, jódetelos a todos”. Lo cual no sucedió. Quienes la hayan visto sabrán que es una película que responde en gran medida a una agenda sociopolítica que opera actualmente en algunas partes del mundo: la denuncia de las múltiples manifestaciones machistas, misóginas y violentas (generalmente ejecutadas por varones) y el feminismo como contraparte para erradicar estas conductas.

Pocas semanas después, llegó a la cartelera la mexicana La diosa del asfalto escrita por Inés Morales y Susana Quiroz a raíz de sus propias experiencias personales. El comentario no es un simple dato curioso. Una película sobre mujeres escrita por mujeres nace ante la necesidad de nombrarse y visibilizarse a ellas mismas y de reconocer que ellas existen como mujeres en resistencia ante un contexto sumamente hostil y violento.

Estrenan La diosa del asfalto, de Julián Hernández, egresado de la ENAC -  Gaceta UNAM

Basada en hechos reales, la premisa explora la vida de una pandilla de cinco jóvenes durante la década de los 80 en los tiraderos de Santa Fe, sector de la ciudad de México considerado ahora como “de lujo”. Las mujeres retratadas fácilmente podrían ser (o son) las hijas de Los olvidados (Luis Buñuel, México, 1950) y de Perfume de violetas (Marisa Sistach, México, 2001). Ellas [sobre]viven en tierra de nadie, donde la austeridad predomina y el único aparente vestigio de vida digna es conocerse entre ellas y pasar la vida juntas. Ahí es cuando dan el siguiente paso: aliarse con tribus compañeras y luchar en conjunto para erradicar la violencia machista que impera en su día a día.

La tesis central es clara y concisa, sin embargo la cinta se va diseccionando con el devenir de cada una de las personajas, sus deseos, aspiraciones y dolencias. Pareciera que las féminas están buscando a alguien, probablemente a ellas mismas o probablemente vías de escape, pero chocan con la frontera de su realidad antes de que se les pueda conceder cualquier oportunidad de mejora. El relato avanza con las mujeres haciendo justicia con sus propias manos, lo que significa conseguir salvarse de ser violadas por dos policías o de ser navajeadas por unos asaltantes o atrapar al golpeador de otra de ellas para apalearlo. Entre otros. Aunque esto en primera instancia pueda sonar ‘empoderante’ resulta ser más bien una reacción consecuente de la profunda falla sistémica llamada patriarcado que tiene nulo interés en los derechos humanos y vida digna de las mujeres.

FICM 2020: 'La Diosa del Asfalto', Julián Hernández y un relato de poder  femenino – UNplugged News

El clímax llega cuando se obvia la cita feminista por excelencia de Kate Millett: “Lo personal es político”. Una personaja de la pandilla protagónica, Sonia, es constantemente víctima de abuso sexual por parte de su “padrastro”. Ella no se atreve a decírselo a su madre dado que ella no le creerá y más bien la culpabilizará. Lo personal es político porque lo que sucede dentro de la casa de Sonia le sucede a muchas mujeres más en México y el mundo: no son casos aislados. Es entonces cuando la banda decide tomar cartas en el asunto. Vemos una castración y un asesinato en pantalla. Ellas lo han castrado y matado a él. Eventualmente celebran el delito cuando susurran entre ellas: “uno menos”. Gracias a la nota roja, la pandilla adopta el título de Las castradoras de Santa Fe. En esta ocasión -con toda diplomacia posible- las personajas sí se chingaron a un hombre. Y no, cuando sucedió la escena, como espectadora, no fue satisfactorio.

Lo que nos (me) hace cuestionarnos: ¿es esta la vía para tirar al famoso patriarcado? ¿Qué no acaso violentar/castrar/matar a un hombre es convertirnos en aquello que las feministas juramos destruir? Después de digerir Hermosa Venganza entendí que la protagonista Cassie no estaba loca, no era psicópata, no era machista: ella nunca violentó ni mató a nadie. Hay quienes anuncian que el feminismo es el movimiento más exitoso en la historia de la humanidad porque sus luchas han sido ganadas sin cometer genocidios ni regar sangre ajena. Pero por otro lado tampoco puedo no empatizar con las castradoras de Santa Fe: o ellas castraban y asesinaban al violador o él se volvería en el feminicida de todas ellas. Ellas no pensaron en feminismo dado que este tiene muy poca cabida en espacios donde la urgencia inmediata es subsistir a diario y quizás lo más pertinente sea más bien preguntarnos: ¿Cómo aplicar de manera práctica, real y tangible la interseccionalidad del feminismo en entornos tan profundamente desfavorables?

La Diosa del Asfalto': travesía feminista en los 80

Aunque el desarrollo de la película acontece a mitades de la década de 1980, La diosa del asfalto bien podría suceder en cualquier barrio marginado y precarizado de la ciudad de México hoy en día en pleno 2021; y es gracias a su temporalidad que se nos recuerda que el feminismo no es sólo una agenda y mucho menos es una moda sino que es un movimiento político que respira desde hace 200 años de antigüedad. Y para quienes bien lo quieran considerar una moda entonces que sea una que perdure en tantas décadas porvenir como sea necesario.

Carime Esquiliano Sllim
Mujer, mexicana, feminista y muy pero muy cinéfila.

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