Especial #Oscars: La sensualidad del silencio, revisitando El piano de Jane Campion

Por: Rocío Castillo Rueda | @rawfeelings_

El piano no puede ser descrita como una película entretenida; es visceral, inquietante y oscura, pero conmovedora a pesar de todo. Es la clase de historia que escarba en lo más profundo de nosotros para exigir una reacción. La aguda comprensión de Jane Campion de los problemas femeninos y la opresión del patriarcado, desemboca en la historia de una pequeña mujer que a pesar de ser muda, hace fuertes y modernas declaraciones sobre el amor y la pasión. 

Escrita y dirigida por Jane Campion, El piano fue nominada a ocho premios de la Academia, entre ellos Mejor Dirección –Jane fue la segunda de siete mujeres nominadas en toda la historia de los Oscares– además de haber obtenido la Palma de Oro en el Festival de Cannes, siendo la primera y única directora a la fecha en recibir el premio. 

Jane Campion en el set de El piano.

La película cuenta la historia de Ada, una viuda escocesa que no habla desde los seis años, vendida por su padre para casarse y enviada a Nueva Zelanda. Incapaz de comunicarse, su única voz proviene de las melodías de su amado piano y su pequeña e ingeniosa hija, quien se ha convertido en la voz de su madre en un curioso intercambio de roles. Tras su llegada a Nueva Zelanda, Alisdair Stewart, su marido, se niega a trasladar su piano a su casa, dejándolo varado en la playa. George Baines, administrador analfabeto de la finca de Stewart con tatuajes maoríes en la cara, ofrece intercambiar parte de su tierra por el piano y pide a Ada que le dé lecciones. Baines propone que Ada pueda recuperar su piano una tecla a la vez –una tecla cada lección–, siempre que él pueda observarla y hacer «cosas que le gusten» mientras ella toca. Al principio, Ada siente repulsión por los avances de este hombre tosco. Pero conforme avanza la trama, Ada entra en el complicado juego de poder y pasión. 

“He disfrutado escribir personajes que no tienen la sensibilidad del siglo XX sobre el sexo. Hemos crecido con tantas expectativas que casi hemos perdido el impulso erótico, pero estos personajes no tienen nada que los prepare para su fuerza y poder. Es un camino heroico y  que generalmente termina peligrosamente. Lo atesoro y creo que es un camino de gran valentía. También puede ser un camino de los temerarios y compulsivos”, dijo Jane Campion en una entrevista publicada en el Literature Film Quarterly. 

El piano (1993).

Pocas cineastas “comerciales” se han acercado al sexo de una manera tan directa y erótica, especialmente en un entorno victoriano –es evidente la influencia de Campion en Celine Sciamma y Claire Denis–, y si bien El Piano no es una aproximación feminista a la sexualidad –los avances de ambos hombres hacia Ada vienen en forma de abusos de poder y violencia– la forma en que Jane Campion lleva la desnudez a la pantalla, así como su forma de relacionar la voz de Ada con el poder y la libertad, hace evidente su mirada femenina. Las escenas sexuales muestran el rostro de Baines en momentos de placer, además de su desnudez frontal, frente a Ada completamente vestida, un cambio de roles poco común en escenas de sexo contemporáneas. 

Además, Jane Campion es honesta y perceptiva al capturar la creciente sexualidad de Ada, mientras ella se da cuenta del poder que su cuerpo le otorga –Stewart no soporta no haber consumado su matrimonio, mientras que Baines prefiere dejarla ir que obligarla a seguir con el arreglo–.  Además, Jane Campion propone la incapacidad de Ada para comunicarse no solo como  una característica, sino como una metáfora para la poca importancia que le dan a su voz los hombres de su alrededor; su única igual es su hija, la única que la entiende, o quizás la única dispuesta a escuchar.  

El piano.

Pero quizás lo más interesante es la forma en que Jane Camp presenta las pérdidas que sufren los personajes: Baines perdió su vida en Europa y pierde al enfrentarse contra Jane, obligado a  dejarla ir hasta que ella decide volver; Alisdair pierde a su esposa por su propia necesidad de dominarla, y Ada pierde su estatus, su piano, incluso el dedo. Parece que pierde las ganas de vivir, tomándose a sí misma por sorpresa cuando a punto de ahogarse, lucha por sobrevivir.  

Con El piano, Jane Campion, no nos regala una película de amor, sino una historia épica sobre aferrarse a las cosas que nos mantienen vivos.

Rocío Castillo Rueda 

Es egresada de la licenciatura en Cine y Televisión por parte de CENTRO. Ha colaborado con Elle Magazine México y el Festival Internacional de Cine de Morelia, además de haber participado en el desarrollo y distribución de distintos largometrajes. Dado su interés en la literatura, Rocío ha cursado diplomados en Casa Lamm, el más reciente sobre Literatura Femenina del Siglo XX.

Esta pieza forma parte del #EspecialOscares2021 de Girls at Films.

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