Review: Madam C.J. Walker: Una mujer hecha a sí misma

Por: Linda Marine | marinetwiteando

El deseo que tienen las personas para conectar entre sí es un tema recurrente estos días. La necesidad de comunicar amor parece satisfacerse a través de distintas vías; esta varía desde el compartir recetas, establecer grupos de apoyo, hasta cursos de emprendimiento. Estas formas de extender un abrazo al mundo no están tan alejadas de las que tendrían lugar hace un siglo, en manos de Madam C.J. Walker, la mujer que inspiraría uno de los dramas recién estrenados de Netflix, titulado “Madam C.J. Walker: Una mujer hecha a sí misma”.

La serie, basada en la biografía On Her Own Ground por A’Lelia Bundles (tataranieta de Madam C.J. Walker), relata la historia de Sarah Breedlove, quien eventualmente fuera conocida como Madame C.J. Walker. Sarah, interpretada virtuosamente por Octavia Spencer, fue una emprendedora y filántropa nacida en los campos de algodón de Luisiana, cuya vida resultaría en un éxito inigualable que la convertiría en la primera mujer estadounidense en construir una fortuna millonaria. 

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En la miniserie de 190 minutos, Sarah nos es introducida como una persona cuyas condiciones de vida, a principios del siglo XX, son precarias: su trabajo lavando ropa, excesivo, apenas le permite sobrevivir y su esposo la maltrata física y psicológicamente bajo la influencia del alcohol, experiencias que la harían perder la esperanza. Además, por si fuera poco, enfrenta uno de los problemas que impulsó el tema de su vocación y por ende, a la serie: su cabello empieza a caerse. 

Tras separarse de su esposo y conocer a una empresaria llamada Addie Monroe, interpretada generosamente por Carmen Ejogo, Sarah reconoce que su verdadero propósito en la vida consiste en ayudar a otras personas a sentirse bien, carácter filántropo que en la serie se ve representado en su mayoría con líneas literales. Esto es impulsado a raíz de que su cabello volviera a crecer y con ello, su confianza en sí misma. Addie es quien cuida del cabello de Sarah, a través del empleo de un tratamiento capilar exitoso, mismo que dotaría a Sarah de ciertas ideas para ayudar a mejorar la vida de mujeres que pudieran vivir las dificultades por las que ella pasó en algún momento. 

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Sin embargo, posteriormente se enfrenta a lo que sería el principal problema de la trama: una rivalidad contra la misma Addie Monroe, quien pasaría de ser una figura amistosa a ser otra persona más que se dejaría llevar por ideologías clasistas y xenófobas para negarle la oportunidad a Sarah de vender sus productos. El darse por vencida, para Sarah, no era una opción, por lo que decide crear sus propios productos para el cuidado del cabello, ofreciendo al público una mirada hacia la atemporalidad de la importancia de la autosuficiencia, de la independencia y del empoderamiento femenino. Por supuesto, también es un llamado fuerte y claro a no abandonar tus sueños a pesar de cualquier adversidad y a hacer a un lado cualquier diferencia para estrechar los bellos lazos que unen a todas las mujeres.

La historia poco a poco va revelando el carácter de Sarah, que hace justicia al nombre de la serie, al ofrecer elementos que verdaderamente inspiran al espectador, como lo son su hambre por la independencia y el crecimiento. No obstante, parte de la narrativa, como la anteriormente planteada sobre su rival Addie Monroe, marca las inconsistencias que existen con la historia original. 

Las escritoras Nicole Jefferson Asher y Elle Johnson hacen de ciertas modificaciones lo que parecieran ser respuestas a problemáticas más recurrentes en producciones actuales, como lo es la inyección de la homosexualidad en la historia. Esto se introduce en la adaptación de Lelia Walker, hija de Sarah, en un personaje que vive un romance en secreto con otra mujer. Esto enriquece a la historia con más drama, al generar expectativas sobre las posibles consecuencias de la verdadera y oculta sexualidad de Lelia en su matrimonio y divierte por la danzante y entretenida actuación de Tiffany Haddish, quien interpreta a este personaje, pero también puede decepcionar a aquellos que quieran una narrativa apegada a la realidad.

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Conforme la trama avanza, también avanza la ambición de Sarah por hacer crecer a su empresa, de manera que hace frente a una serie de situaciones que buscan frenar lo que en algún momento crecería hasta convertirse en un imperio. El sexismo es una de las barreras presentadas en su vida, ante lo que la ya reconocida como Madam C.J. Walker responde enfrentando a grandes figuras empresariales con un discurso en el que argumenta por el reconocimiento de las mujeres como mentes políticas y brillantes y no sólo como cocineras, ganándose el respeto y la fe de muchos. 

La tenacidad de Madam C.J. Walker eventualmente la lleva a tener el éxito que se promete en la premisa de la miniserie en manos de las directoras Kasi Lemmons y DeMane Davis. Su riqueza comprende la herencia generada por el impacto económico de su industria y a su vez el desarrollo sociocultural que provoca, de forma que su desenvolvimiento en la serie comunica, aunque levemente,  el legado que va más allá del monetario, que es el del simbolismo cultural del cabello de personas afroamericanas. Esto se complementa con la decisión de Madam respecto a eliminar estándares de belleza totalmente americanos, como la imagen de la chica Gibson, haciendo de su producto una oportunidad para todo tipo de mujeres afroamericanas, respondiendo a la necesidad de un sentimiento de representación e identificación con todas sus creaciones. 

La miniserie convence al espectador de atestiguar la historia de una mujer fuerte y entretiene a través de la energía de esta figura emprendedora, con ambición por la mejoría colectiva, ante quien se siente una gran admiración, pero pareciera que algo hace falta. Pudiera tratarse de la profundidad con que se comunican ciertos elementos, que tal vez se pudieran transmitir no sólo con diálogos, sino que se transmitieran a través de otras herramientas cinematográficas o con la intensificación de las actuaciones. Madam C. J. Walker: Una mujer hecha a sí misma es una producción prometedora y agradable, que cumple con deleitar a su audiencia con un mensaje adecuado para aquellos que quieran ver el ejemplo de cómo es que con persistencia, trabajo, confianza y amor, los sueños pueden hacerse realidad.

 

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Linda Marine
Estudiante de Cine y Producción Audiovisual, amante del análisis y del café con canela. Siempre me pregunto cosas, pero no sé si busco respuestas o más preguntas. Ambas me gustan.

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