Women We Love: Anu Vaidyanathan y Dispatch

Por: Julia Iturbe  | @juliaiturbe_

En los últimos días del Festival Internacional de Cine en Guadalajara en su edición 41 tuvimos la oportunidad de conversar con la directora hindú Anu Vaidyanathan en el contexto del estreno mundial de su ópera prima, el documental Dispatch, el cuál a través del formato de documental observacional recorre distintas ciudades de la India mientras reflexiona sobre el duelo y el rol de las mujeres en la sociedad y la familia, al tiempo que con un humor ácido y exacto, característico de la directora que es conocida por su stand up, establece una atmósfera poética y trascendental que te invita a sumergirte en la belleza espontánea y la riqueza cultural de las ciudades que visita. 

Girls at Films: Primero que nada, felicidades por el filme terminado. Siempre es difícil terminar una película, pero especialmente un documental, ya que las producciones suelen demorar muchos años. Cuéntame un poco sobre el proceso: ¿Desde el principio tenías claro el filme o estabas filmando por puro sentimiento o buscando una idea de paz en general?

Anu Vaidyanathan: Todo empezó en marzo pasado, en el festival CPH:DOX en Copenhague. Fuimos allí para presentar ideas para nuestro primer documental, ya que hasta ese momento no habíamos logrado financiamiento para nuestros proyectos de ficción. Somos una asociación pequeña: dos mujeres y un padre de familia; no tenemos el lujo de trabajar sin financiamiento, debemos ser muy claros con el dinero por el bien del grupo.

Estábamos en medio de la industria por primera vez, perdidos entre varias ideas, cuando al tercer día recibí una llamada: mi suegra había sufrido un ataque al corazón. Fue un shock. Mi cuerpo me dijo que tenía que dejarlo todo e ir a cuidarla. Desafortunadamente, cuando llegamos a la India, ella ya había fallecido. En la India, el proceso de duelo es muy burocrático; no hay consultas sobre la salud mental ni espacio para el duelo emocional. Casi sentía que estaba actuando en mi propio filme; era una sensación muy extraña.

Mientras esperaba que la burocracia siguiera su curso, escribí un texto de unas 10,000 palabras solo para recordarla. No quería olvidar nada; quiero que mis hijos sepan de dónde vienen. En mi familia no hay tradición de sentarse a hablar, somos mujeres impacientes. Pero artísticamente me sentí compelida a escribir ese ensayo. Le dije a mi esposo: «Solo tengo tres semanas, así que voy a salir a grabar». Era como la hora de Cenicienta: tres semanas exactas. Después de eso no habría más tiempo ni dinero, porque debía volver con mis hijos.

GaF: Mencionaste que escribiste ese ensayo primero. Al momento de ir a grabar, ¿cómo fue darte cuenta de que la realidad reflejaba lo que intentabas decir? ¿Tuviste que buscar esos momentos o la realidad aparecía sola frente a ti?

AV: El ensayo sirvió para guiarme emocionalmente. Antes de contar una historia, debo saber qué quiero contar: ¿Es sobre el amor de estas mujeres? ¿Sobre su impaciencia? ¿Sobre su actitud ante la vida? El texto me ayudó a descubrir eso, pero durante la grabación nunca lo toqué. Estábamos fuera 12 o 14 horas al día, despertando a las cuatro de la mañana para ganarle al calor extremo de la India rural.

En muchos sentidos fue un proceso de reacción. La India rural no tiene facilidades básicas como baños para mujeres; dependíamos de la amabilidad de la gente que nos abría sus puertas para un vaso de agua. Cada día yo reaccionaba a la situación, a las personas que encontraba o a los viajes de la memoria que surgían. Las decisiones se tomaban en el lugar; no fue un plan rígido, sino una respuesta orgánica al entorno.

GaF: Siento que en el filme convergen dos narrativas: el tema del duelo y las mujeres, y una narrativa visual que explora los espacios y la cultura cotidiana. ¿Cómo funcionó esa unión en la edición?

AN: Mi madre y mi abuela se mudaron miles de kilómetros buscando trabajo. Mi abuela fue refugiada durante la partición de Pakistán e India. Para mí, estas mujeres son como ríos: se mueven, no se sientan a sufrir. Mi abuela decía que su antídoto al sufrimiento era el movimiento; ver el horizonte la mantenía bien. Por eso, los espacios en el filme son el cuerpo de estas mujeres. Como mujeres, no solemos escapar a beber una cerveza para hablar; nos contamos secretos en el mercado de vegetales o en la cocina mientras compramos flores. Esos espacios son fundamentales.

Visualmente, India es como México: es un lugar muy rico y denso en experiencias, no tienes que «arreglar» nada para la cámara, ya está ahí para ti. Fue intelectualmente estimulante ver a la gente en su cotidianidad mientras nosotros luchábamos con la producción.

GaF: Es muy interesante cómo construyes a estos personajes sin mostrarlos físicamente del todo, solo hablando de cómo impactan su alrededor. Es una similitud cultural que tenemos: mujeres poderosas e inteligentes que mueven todo a su alrededor, aunque socialmente se las vea como reservadas.

AV: Una madre es como un «Superman invisible». No sabes exactamente dónde está, pero siempre está presente. Alguien me dijo una vez que no todos somos mujeres, pero todos nacemos de una mujer; si logré transmitir ese sentido de presencia a través del espacio, entonces mi trabajo está hecho.

GaF: Al ver el filme, me di cuenta de que no debía intentar entenderlo bajo estructuras tradicionales de «presentación en los primeros 20 minutos». Simplemente tuve que sentarme y disfrutar el viaje, como quien va en la parte trasera de un coche mirando por la ventana.

AV: Absolutamente. Es un viaje experiencial. Entiendes tu propio filme de formas distintas cada vez, y la definitiva es verlo con el público. En las clases de dramaturgia me decían que debía poner el ataque al corazón en el minuto cinco por estructura, pero yo me negué. Primero empieza el fuego, y si la gente no puede mantener el ritmo, no hay problema. Tomé oportunidades con la no linealidad. Nuestra lengua tamil es muy circular, por eso para mí es natural plantar una semilla y volver a ella más tarde. Espero que el público lo entienda; es un cine de observación y experiencia.

GaF: Para terminar, ¿qué significa para ti presentar esta película, tu primer filme, en un festival tan importante como el Festival Internacional de Cine en Guadalajara en México?

AV: Es enorme. Para mí, los cineastas de ficción y los escritores centroamericanos eran como hologramas en mi cabeza. Mi objetivo original era escribir una novela de ficción, pero la memoria se impuso y así llegué al cine. Estar aquí es asombroso. Admiro a los cineastas independientes e indígenas que se atreven a filmar con lo que tienen, aunque la cámara se mueva o no tengan la mejor estabilización. Esos filmes son asombrosos.

Este lugar me recuerda a mi hogar, no por la lengua, sino por la actitud. Me siento muy emocionada de estar en México. Al final, el arte es ser testigo de tu propia vida. Tal vez nunca encuentre el financiamiento perfecto o los actores ideales para una ficción, pero ser testigo de mi propia vida es suficiente. Estoy muy feliz de estar aquí, aunque sé que estaré triste en cinco días cuando este viaje termine.

Dispatch, Dir. Anu Vaidyanathan (2026)


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