Film Review: Turning Red

Por: Fernanda Lozada Arellano

Convertirse en un gran panda rojo cada que tus emociones están a flor de piel suena a una premisa pixariana y totalmente de dominio Disney hasta que ves la película, que, si bien obviamente tiene el sello de ambas casas, demuestra que a últimas fechas la profundidad de las películas estrenadas por la mansión ratón están en ascenso.

El largo apenas estrenado dirigido por Domee Shi es una oda a la metáfora, la directora logró plasmar un concepto abstracto de mil maneras ocultas en elementos cargados de ternura. La protagonista de la cinta es Mei, una pequeña niña que transiciona con sus trece años a la adolescencia, siguiendo la sinopsis clásica pixar, debemos establecer que su normalidad consiste en ser la hija modelo, se nos presenta desde un inicio a una Mei completamente enfocada en destacar en la escuela, una niña que se reprime a sí misma para complacer a sus padres, situación que construye a un personaje complejo al enterarnos que como cualquier niña de su edad tiene otros intereses y deseos fuera del radar de su madre principalmente; a Mei le gustaría salir con sus amigas después de la escuela, tiene interés por una simpatiquísima banda de chicos (una mezcla casi satírica de lo que fue One Direction en su momento y lo que hoy es BTS) y gusta de un chico mayor que ella; sin embargo, comprendemos que su mamá sobrepasa los límites que imaginamos como espectadores cuando llega el detonante del problema central de la película, en una secuencia hilarante también podemos comenzar a dimensionar al personaje de la mamá de Mei pues, ésta entra en un estereotipo muy claro y caricaturesco que de cualquier manera podemos relacionar con nuestra propia madre en un momento u otro.

Durante toda la película podemos observar cantidad de elementos progresistas que hablan muy bien de la realización, uno de los más destacables y que pueden relacionarse directamente con las metáforas anteriormente mencionadas es el tema (antes y aún tabú en ciertos lugares y medios) de la menstruación, pues, por primera vez observamos abiertamente desde artículos de higiene femenina hasta la reacción común de una adolescente que se enfrenta a la latente llegada del proceso natural y, es que, si no se menciona explícitamente, una (y hago referencia directa a las mujeres o personas menstruantes) es capaz de asociar el color del panda protagónico con el periodo; Mei se enfrenta a cambios que no controla y es imposible no empatizar con ella al voltear a ver los recuerdos propios durante esos años tan turbulentos, y, en el caso de los padres es igualmente común ver proyectado en pantalla a los hijos porque Turning Red aporta la mirada de ambas perspectivas y hace que uno empatice con el otro; el panda rojo es explosivo y representa la intensa oleada de emociones que vienen con la edad, así como la repentina aparición de la rebeldía, cosa que pone a nuestra afable protagonista en una disyuntiva que definirá el resto de su historia. (Agregando un dato curioso, definitivamente el estudio Pixar debe tener algo con las pelirrojas y sus relaciones madre e hija, referenciando a “Brave” del dos mil doce.)

Si la relación madre e hija no fuera suficiente también se aborda la amistad, la relación familiar, la misma introspección y más en personajes desarrollados perfectamente que aportan a la línea narrativa central, todos estos muñequitos igualmente se unen a la remontada de un estilo de animación mucho menos realista pero igual de cuidada en los detalles, personas regordetas con características que hablan mucho de los gustos e influencias de las creadoras, existe presencia de referencias de cultura pop tanto asiática como americana, icónicos elementos denominados “kawaii” siempre presentes hasta la ambientación de los años dos miles con Tamagotchis y discos compactos.

La presión de ser perfecto es algo que muchos conocemos y ver esto encarnado en Mei es un ejercicio fuerte pero mucho más sencillo de digerir gracias, de nuevo, a que vemos estos temas disfrazados de dibujitos lindos y pandas de apariencia suave y esponjosa, cosa que es un acierto para comenzar a variar las historias que consumimos tanto personas adultas como niños; es importante que estos mensajes lleguen a los más jóvenes, diálogos directos que retratan a la perfección en una línea los cambios de la adolescencia como, “ahora tengo pelo por todas partes, soy enorme y apesto”, el retrato de primeras experiencias y la importancia de ser uno mismo pueden ser misivas vitales en el desarrollo de los espectadores más pequeños.

En una industria que apenas comienza a reclamar la presencia femenina, películas como Turning red abren paso a futuras creadoras en monstruos como Pixar y Disney, con un equipo mayormente formado por mujeres nos queda un sabor de boca totalmente femenino, un retrato realista de una etapa complicada para toda persona pero sobre todo para las mujeres, la cinta brinda algo con lo que sentirse identificada. 

Para coronar esta espectacular película, la banda sonora estuvo a cargo entre otros por Billie Eilish y Finneas O’Connell.

Este nuevo e innovador coming of age está ahora disponible en Disney +.

EMBRACE YOUR PANDA. 

Stills: Disney+

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