Postales GaF: Hanezu no tsuki: la sensorialidad, el deber ser y el deseo

*Esta pieza forma parte de la Segunda Edición de Postales GaF, el intercambio de textos entre colaboradoras de Girls at Films, un espacio para celebrar el cine y la amistad. Esperamos que estas postales sean un abrazo caluroso para las participantes y lectoras.

De: Shaula Luminof | @RequiemLuminof

Para: Celina Manuel

El espíritu de la montaña, Hanezu no tsuki, de Naomi Kawase se vuelca en la inmensidad de un mundo natural que se desborda en belleza y que nos coloca, a los seres humanos, como entes, pequeños, vulnerables al universo que nos rodea.

Hanezu no tsuki transcurre en la región montañosa de Asuka, donde, según la leyenda, el monte Kagu-yama luchó contra el monte Miminashi para conquistar el amor del monte Unebi. Hanezu cuenta la historia de un triángulo amoroso que perpetúa, en la época actual, la leyenda de los ancestros de sus protagonistas.

Pienso en el drama, que significa cumplir las expectativas que nos dispone la sociedad, nuestra propia cultura y cómo al mismo tiempo intentamos navegar entre nuestros propios deseos.

El deseo, esa palabra, según su etimología proviene del latín vulgar desidium, ociosidad, deseo libido. A su vez desidium viene del latín clásico, ociosidad, pereza y su raíz es desidere, que significa permanecer sentado, detenerse, esperar. Sin embargo, para desidium se agregó el significado del verbo desiderare, echar de menos, anhelar.

Por lo tanto, resulta confuso (y no) en la acepción actual que tenemos de la palabra, que está muy ligada a ese impulso que nos mueve en el mundo. En Hanezu la leyenda parece dominar la esencia de sus protagonistas, en realidad es mucho más simple, el deseo no siempre está conectado con “el deber ser”. En este sentido la contraposición se desvela en una mezcla de silencios y confesiones directas sin mucho aspaviento. Porque el drama viene desde dentro.

Asimismo, la etimología de la palabra deseo se asocia con la espera, con detenerse, pero actualmente parece no haber cabida para detenernos, para hacer una pausa, en la película de la directora japonesa los protagonistas avanzan en la modernidad donde, en una especie de ilusión eligen a pesar de formar parte de la tierra que cubre su historia antigua.

Así que no me queda más que agradecerte Celina por presentarme el cine de Kawase lleno de sensorialidad, magia y drama interno; tampoco puedo dejar pasar la oportunidad de agradecer tu amistad y empatía. En un mundo tan descomunal la amistad, el amor y la empatía salvan.

Foto Shaula L.
Shaula Luminof
Periodista. Contadora de historias. Dejé la música formal porque mientras pasaba las horas encerrada en una habitación estudiando me preguntaba qué sucedía en el exterior. Escribo sobre arte y cultura.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.