Film Review: The Suicide Squad

Por: Monse López Lugo Tovar y Eugenia Rivas Calderón |  @CineEnElDivan @Peckerpecas

Es notorio cuando se le permite a alguien tener libertad creativa. Ya hemos visto antes a otros directores claudicar cuando sus ideas no convergen con las de una gran productora. Uno de los casos más conocidos son Phil Lord y Christopher Miller, cuando abandonaron la dirección de Solo (2018) al señalar “diferencias creativas” con Disney. Tomó el cargo un mesurado Ron Howard, pero el resultado de taquilla fue desastroso. 

Mientras tanto, ese mismo año los irreverentes Lord y Miller, directores de 21 Jump Street (2012) y 22 Jump Street (2014), ganaron el Óscar a mejor película animada por Spider-Man: Into the Spiderverse. Sin temer mezclar animación 3D con anime, crear antihéroes, inventar nuevos personajes fuera del cómic, saltarse líneas de tiempo y hacer lo mismo que hacen en The Lego Movie (2014); ambos sólo se divierten y juegan como niños. 

Estas diferencias también se han hecho notar en el mismo DCEU, y aunque tal vez no es una gran hazaña hacer un mejor filme que la fallida primera entrega de Suicide Squad, James Gunn decidió tomar el reto y se atrevió a reescribir el camino de esta “secuela” a su manera, en la que vemos una narrativa que se aleja de todo lo que DC y Marvel habían hecho hasta el momento. Esto no significa que The Suicide Squad es una película disruptiva que se considere la mejor entrega de ambos universos, pero sí destaca por el valor que tiene Gunn para no dejarse llevar por la comodidad. 

En un universo donde Harley Quinn (Margot Robbie) ya es una mujer emancipada y libre de las ataduras que le dieron en Suicide Squad, viejos conocidos del filme vuelven para hacer de las suyas como Amanda Waller (Viola Davis), quien sigue llevando a cabo sus misiones suicidas ejecutadas por grupos de rehenes superdotados, mejor conocidos como supervillanos.

Still The Suicide Squad, Dir. James Gunn

En esta ocasión conocemos a un sinfín de nuevos personajes de los cuales destaca Bloodsport (Idris Elba), un mercenario y ex militar al cual Waller amenaza gravemente para unirse a la a su equipo y liderarlo. A Bloodsport se le unen Peacemaker (John Cena), Ratchatcher 2 (Daniela Melchior), King Shark  Nanahue (Sylvester Stallone) y -muchos- más en su travesía a hacer “lo correcto” en nombre de su país a la isla de Corto Maltese.

Al inicio del filme, caes en la trampa de creer que se repetirá la misma fórmula de Guardianes de la Galaxia (también dirigida en 2014, por lo visto, un año de suma creatividad) siendo la premisa muy similar: ex convictos que se unen bajo un mismo interés y que gradualmente construyen una nueva amistad. Sin embargo, la película se toma tan sólo unos cuantos minutos para demostrarnos que va a tomar un camino completamente diferente, ya que no existe un vínculo que te obligue a pensar que todos saldrán vivos de esta misión. 

The Suicide Squad se atreve a presentarnos a algunos personajes como recursos a los cuales les da un tiempo de vida limitado pero que no se restringe en su maldad, quitando de alguna forma la bondad a aquellos convictos que se volverían héroes para recordarnos que en ellos hay desde maltrato animal hasta la mención de un personaje que come niños. Además de que por momentos el cinismo se vuelve protagonista para combinar a la perfección con el abundante gore, quizás con la intención de aprovechar la ausencia de límites que Gunn alguna vez tuvo en Marvel. 

A pesar de que se busca que lo anterior dé un mayor acento de maldad a nuestros villanos protagónicos, le falta el contraste necesario para marcar una discordia moral, justo como lo hace de forma más efectiva la serie Invisible (2021) en Amazon Prime.

Still The Suicide Squad, Dir. James Gunn

Quizás el problema de The Suicide Squad reside en la falta de una estructura o una intención definida en su discurso, además de una enorme saturación de personajes que si bien no son protagónicos, tampoco se sienten tan secundarios. Al tener varias historias combinadas, por momentos parece estar formada de diferentes películas que se unen hasta la batalla final o que incluso se van perdiendo con el tiempo.

Esto puede funcionar quizás en Avengers: Endgame (2019) o en Zack Snyder’s Justice League (2021), pero aquí aún es muy temprano para conocer a todos los personajes tan a fondo, además de que el filme no tarda en advertir que aquí todos -con quizás sólo la excepción de Harley Quinn- son desechables. 

A pesar de padecer de diversas inconsistencias, la realidad es que, la película más que una secuela, es una exitosa segunda oportunidad. Omitiendo por completo a su antecesora e incluso formando algunas alianzas con la genial Birds of Prey, el desenlace de la cinta nos plantea la oportunidad de exponer a los villanos a hacer el bien y adquirir forma para el futuro del DCEU. 
Por esto mismo, The Suicide Squad sí logra convertirse en la reivindicación de una franquicia que ha estado a la sombra de su competencia, ofreciendo una historia que le dio, y probablemente le dará, una gran continuidad al personaje de Harley Quinn y a algunos más, pero que también nos recuerda que no es necesario pintar al DCEU de muchos colores como su antecesora, ni de tonos grises como el Snyder Cut, para volverlo una película de superhéroes realmente memorable y funcional, pero que también va a sobresalir por su comicidad.

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