Especial #Oscars: Chloé Zhao, la belleza en lo mundano y lo constantemente ignorado

Chloé Zhao. Foto de Pat Martin.

Por: Kathia Villagrán | @KathiaVC

Chloé Zhao, la directora de origen chino, para algunos pudo haberse colocado en la mira después de ser anunciada como una de las directoras de la nueva generación de Marvel Studios, para otros –fans del cine independiente y seguidores de los festivales más populares del mundo– el nombre ya les resultaba familiar gracias a sus dos primeras películas; puede, incluso, haberles interesado cuando su colaboración con la doble ganadora al Oscar, Frances McDormand, fue anunciada oficialmente… O quizás fue por su destacada mención en esta temporada de premios. 

Para quienes la comienzan a ubicar como la relajada directora que acepta sus premios vistiendo una camisa de franela o mientras bebe de su taza en forma de cactus, Chloé Zhao tiene una carrera que apenas arranca pero que se demuestra a sí misma nunca bajar al estándar de calidad. Sus historias son similares. Son historias acogedoras, acogedor en el sentido tal que las buscamos porque sabemos qué vamos a encontrar y en todas ellas explora el sentimiento de “hogar” y “pertenencia”. Algo que puede sentirse un reto para alguien que ha vivido en diferentes partes del mundo toda su vida: una infancia en China, adolescencia en Inglaterra y una vida universitaria en diferentes ciudades de Estados Unidos, país donde aún reside y ejerce. 

Chloé Zhao en el set de Nomadland. Searchlight Pictures.

Zhao desde sus inicios se concentró en narrar historias mundanas que probablemente no son tan conocidas fuera de la región donde se desarrollan o que la industria del entretenimiento se encarga de explotar de manera estereotípica o unidimensional. Lo interesante de su propuesta cinematográfica es que encuentra profundidad hasta en los detalles más pequeños y la intimidad que proyecta con ellos acerca sus historias a los espectadores, aunque estos tengan un origen opuesto a lo que ven en pantalla. La directora transforma historias que tal vez a otra persona le podrían demorar cinco minutos contarlas. Unas verdaderas obras de arte –tanto de manera visual gracias a su continua colaboración con el director de fotografía Joshua James Richards, como de manera narrativa–.

Durante este texto examinaremos sus largometrajes y cómo en todas las historias de Zhao, a pesar de tener argumentos distintos, encontramos siempre la belleza en lo mundano o con lo constántemente ignorado; personajes que se sienten comunes pero con una vida interesante que contar. Sin embargo, la directora también nos presenta los momentos más bajos de sus personajes, nos obliga a convertirnos en voyeristas de lo más íntimo y personal de sus vidas.

Songs my brothers taught me (2015), su ópera prima, se centra en Johnny Winters (John Reddy) un joven lakota que se dedica a vender alcohol clandestinamente mientras cursa su último año escolar. Tiene una relación estrecha con su hermana menor, Jashuan (Jashuan St. John). La complicidad entre ambos se pone a prueba cuando Jashuan, una niña que se siente fascinada por su comunidad en la Reserva India Pine Ridge en Dakota del Sur, se entera que Johnny planea mudarse con su novia a Los Ángeles después de graduarse. 

Still de Songs my brothers taught me. Kino Lorber.

Con un solo tratamiento de la película, Zhao cada mañana se tomaba el tiempo para escribir el guión de lo que filmarían durante el día. Ir conociendo a sus actores, quienes en su mayoría no eran actores profesionales, le permitió adaptar un poco de ellos a los personajes que interpretaban, por ejemplo, una de sus escenas más memorables es Jashuan en los escombros y ceniza de la casa de su padre. En realidad la casa era de Jashuan que se había incendiado y su personaje es ella misma buscando sus pertenencias entre las ruinas. Las emociones de la pequeña actriz son reales y eso hace del momento algo más intenso. 

Songs my brothers taught me es el resultado de lo que atestiguó Zhao durante sus cuatro años de residir en la Reserva. Durante ese tiempo conoció a un grupo de vaqueros Lakota, una “verdadera contradicción americana”, según las notas de prensa. Algunos de ellos incluso participaron como actores secundarios en la película y dentro del grupo conoció a Brady Jandreau, alguien cuyo amor y pasión por los animales, especialmente por los caballos, atrajo instantáneamente a Chloé y ella supo que debía escribir una historia sobre él en el futuro.

Durante abril del 2016 que Jandreau participaba en un rodeo, el caballo que montaba lo botó y pisó su cráneo, provocando una hemorragia interna que lo llevó a un estado de coma por tres días. Posee secuelas del accidente, pero a pesar de que los médicos le pronosticaron un desenlace fatal si vuelve a experimentar una caída similar, él no quería abandonar su sueño de dedicarse al rodeo. Chloé al enterarse no dudó en visitarlo.

Still de The Rider. Sony Pictures Classics.

La directora no pudo evitar cuestionarse el efecto en la salud mental que un accidente como tal podía afectar en los hombres como Brady, que un día perdió todo lo que conocía y sabía hacer mejor. Y ahí estaba el corazón de su siguiente historia: un vaquero que se recupera física y mentalmente de un accidente y se reconcilia con su vida. The Rider (2017) es un western como ninguno, incluso si consideramos que no es el primero que muestra la masculinidad tóxica tan usual en esos espacios, sin embargo, es uno que más que condenarla o romantizarla, trata de explicar sus consecuencias y vemos también el desprendimiento del protagonista de su entorno: en situaciones como pedirle a su hermana menor que le cante una canción de cuna cuando no puede conciliar su sueño, cuidar con mucho amor y abnegación de un amigo que sufrió un accidente similar y la aceptación de no poder hacer algo aún cuando su crítico más grande está frente a él.

Dada su naturaleza, The Rider se convierte en una especie de docuficción en la que coloca a los actores interpretando sus propias vidas e incluye unos cuantos detalles inventados en pro del drama. Continuando este estilo de emular la realidad, llega Nomadland (2020) a Zhao. Si bien venía contando historias que ella había presenciado y estaba acostumbrada a trabajar con personas que no habían actuado antes, esta nueva iba en forma de un libro periodístico del mismo nombre escrito por Jessica Bruder, sobre las personas estadounidenses de la tercera edad que embarcaron a una vida en carretera y de trabajos estacionales después de la Gran Recesión. 

Frances McDormand y Chloé Zhao en el set de Nomadland. Searchlight Pictures.

La propuesta también tenía un agregado que la retaba más que sus dos películas anteriores: una de las mejores actrices de Hollywood, Frances McDormand, quien sugirió a Zhao como directora del proyecto. Ambas artistas trabajaron en la historia y su protagonista, Fern. Dentro de la road movie seguimos a Fern y conocemos su apego a la carretera como manera de sentirse cerca de su difunto esposo; pero también conocemos las fallas de un sistema que obliga a personas mayores de 60 años a tomar trabajos temporales y pesados, al mismo tiempo que ignora su salud, estabilidad y seguridad. 

Considerando que Nomadland era una película con mayor presupuesto que las dos anteriores, Zhao no dejó atrás lo que hace tan característicos sus proyectos fílmicos. La historia de Fern se construía a medida que el mismo viaje de producción se desarrollaba y la mayoría de personas con las que interactuaba a lo largo de su recorrido son nómadas en la vida real, lo que le permitió a todo el equipo de producción aprender más sobre el estilo de vida. 

Pero antes que hiciera filmes sobre vaqueros lakotas y mujeres de sesenta años que viven en vans, Chloé Zhao soñaba con convertirse en una artista del manga. Durante una conversación con su colega Barry Jenkins para el medio estadounidense Variety, Chloé comentó que una de sus partes favoritas de escribir es la creación de universos, así sea tan pequeño como una reserva india como un universo de Star Wars, y era cuestión de tiempo que llegara a ella la propuesta de dirigir una película de franquicia. Fue ella, comenta en la misma charla, la que “puso la palabra” de estar interesada en dirigir una película de Marvel. Quienes no perdieron el tiempo y le presentaron Eternals (2021).

El cast de The Eternals en ComicCon. Foto de Alberto E. Rodriguez.

Eternals parece una extraña propuesta considerando sus trabajos anteriores, pero al conocer un poco más sobre quiénes son estos personajes se puede entender por qué Zhao aceptaría trabajar con ellos –además de la paga que tanto se merece, por supuesto–. En síntesis, los Eternos son una especie de superhumanos, creados para superar el proceso evolutivo común y cuyo propósito es cuidar el planeta Tierra. Después de su creación por Jack Kirby, la serie de cómics fue cancelada con argumentos inconclusos. Casi diez años después de su primera publicación, los personajes fueron retomados por diferentes artistas. 

Los Eternos para los no seguidores de los cómics pueden sentirse ajenos a todo lo que conocíamos hasta ahora. Su propósito en el multiverso no es del todo claro aún y las teorías quedan reservadas para los fanáticos de las novelas gráficas. Y justamente eso es lo que me atrae de ver lo que Zhao tiene para mostrarle al mundo, así como nos presentó una película western y una película de carretera con vuelta de tuerca, es emocionante imaginar qué cambio le hará a una película de personas con superpoderes y su capacidad de dirigir a un poderoso cast que incluye a Angelina Jolie y Salma Hayek. Además de que aseguró haber contado con “libertad creativa” –lo cual tomamos con pinzas viniendo de Disney– y que prefirió filmar más en locaciones con efectos prácticos, que en estudio con CGI… Eso tal vez puede darnos una leve esperanza que Eternals tendrá algo que la diferencie del resto. No nos queda más que cruzar los dedos y esperar a noviembre, si la pandemia no mueve de nuevo su estreno.

Chloé Zhao. Foto de Henny Garfunkel.

Chloé Zhao es sin duda una directora que no debemos perder de nuestro radar, ya sea porque regresa a los rincones más profundos de Estados Unidos o porque presenta su nuevo proyecto en una convención internacional de cómics. O quien sabe, tal vez nos lleve a otra parte del mundo acompañada de su atención y creatividad para relatar esas historias que no sabíamos que existían. Lo que sí sabemos con exactitud es que nos alegra que esté haciendo historia durante esta temporada de premios y en GaF celebramos cada segundo de eso

Kathia Villagrán
Mercadóloga por profesión, cinéfila por pasión. Consumo mucho cine, literatura y series a niveles casi antisociales. Hufflepuff.

Esta pieza forma parte del #EspecialOscares2021 de Girls at Films.

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