Especial #Oscars: La estética onírica de Las Vírgenes Suicidas

-Eres muy joven para saber lo mala que es la vida.  

-Doctor, obviamente usted nunca ha sido una niña de 13 años.

Por: Julie Rosales Ríos | @ros_julie

Las Vírgenes Suicidas (1999) de Sofia Coppola (inspirada en la novela de Jeffrey Eugenides) cuenta la historia de las 5 hermanas Lisbon y todo el misterio que se desencadena después de que la hermana más pequeña, Cecilia de 13 años, decida suicidarse. A esta pena hay que sumarle un hogar muy tradicional que poco a poco comienza a ahogar los sueños de las hermanas, sobre todo de Lux de 14 años, quien se podría considerar la más rebelde, la que busca con todo su corazón la libertad de poder ser. Todo mientras una sociedad conservadora las juzga al mismo tiempo que las idealiza, orillándolas a tomar la decisión de terminar con su vida. 

Es una de las películas más reconocidas de la directora, pero algo que llama mi atención es que detrás de toda esta pena en la historia, de todo el sufrimiento y todo lo que rodea a las hermanas Lisbon, está la estética delicada y bella en colores fríos que se encarga de darnos un ambiente onírico. Se siente como un sueño con toda la nebulosa que enmarca a las escenas, es como una delicada quimera que a su vez carga todo un trasfondo sombrío. 

Sofia Coppola en el set de Las Vírgenes Suicidas (1999). 

Sofia Coppola nos da una historia contada a través de los colores, se nota cuando los demás las ven y hablan de ellas como si fueran un mero objeto de consumo, las vemos a través de sus ojos en tonos amarillos y naranjas cálidos, recordando que al final son jóvenes y hermosas, mientras tanto en contraste tenemos las escenas en las que están solas en su casa o cuando a Lux, después de su primera relación sexual con su novio Trip, queda sola en el campo de futbol en donde predomina una neblina de somnolencia en tonos fríos, especialmente azules y morados.  

Para mí resaltó la escena de la fiesta de debutante, dónde todo es verde y la neblina aumenta a una cantidad no vista en toda la película. Se puede inferir que representa lo tóxico de todo aquel ambiente pues cada invitado usa máscara de gas. Sin embargo, creo que si se profundiza, se observa que de igual forma figura el hedonismo de una sociedad e individuos que buscan el propio placer sin importar nada ni nadie más.

Poco a poco se apaga esa alegría y esa vida de las Lisbon. Eran objeto de deseo para todos los jóvenes del pueblo, eran un mero artilugio pues a nadie le importó conocer lo que había detrás de ellas: cuáles eran sus penas, sus sueños. Hablamos de jóvenes de menos de 18 años que deciden abandonar toda esperanza de una vida mejor y creen que es mejor terminar con todo antes de seguir esperando algo que no va a pasar y antes de que sigan mermando su espíritu como cuando Lux es obligada a quemar sus vinilos. 

Siempre se subestima a los jóvenes, siempre se tiene la idea de que porque apenas empiezan la vida no tienen motivos para sufrir o conocer la tristeza. Se hacen menos a sus emociones, y si bien la historia de las hermanas Lisbon puso la atención en una problemática como el suicidio ¿hasta qué punto de verdad les importaba hacer algo a la sociedad? Como siempre la doble moral sale a relucir y demuestra que lo que mueve a las personas más que un interés verdadero, es el morbo. 

Detrás de toda esta idealización y romantización por parte de los vecinos hay una realidad y es que la sonrisa falsa (concepto creado por Sara Ahmed que habla de cómo se obliga sobre todo a las jóvenes a sonreír por cualquier cosa, aunque no sientan una alegría genuina) sobre todo en la adolescencia no siempre se detecta y a veces, cuando se detecta, es demasiado tarde. 

Cecilia (13), Lux (14), Bonnie (15), Mary (16) y Therese (17) son prueba de una sociedad superficial y el daño que esta puede llegar a causar. Toda la cinematografía tiene esta esencia onírica que se presta a creer por el bien de las jóvenes que es un sueño, escenas llenas de sopor. Pero lamentablemente, al final, sabemos que así de ruin y perjudicial puede llegar a ser la realidad. La directora una vez más nos da personajes femeninos complejos en una edad de por sí difícil, y es precisamente esa belleza y fragilidad la que demuestra que detrás de ellas hay un anhelo y una búsqueda de algo que las haga sentir completas o menos vacías. 

Esta pieza forma parte del #EspecialOscares2021 de Girls at Films.

Julie Rosales

Estudiante de literatura y lingüística hispánica. Fan consagrada de Greta Gerwig. Intento fallido (hasta el momento) de ilustradora. Interesada en la fantasía, películas coming of age y sobre todo el cine de mujeres.

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