Women We Love: Astrid Rondero y Los días más oscuros de nosotras

Por: Paola Malo | @paomalora

Egresada del entonces llamado CUEC (Centro Universitario de Estudios Cinematográficos), la mexicana Astrid Rondero es una cineasta en toda la extensión de la palabra; disfruta de involucrarse en todos los aspectos de la producción fílmica priorizando el trabajo en equipo. Su ópera prima como directora de largometraje, Los días más oscuros de nosotras, tuvo su estreno comercial este año, paradójicamente, la situación pandémica permitió que la película encontrara nuevos caminos de distribución. Y precisamente gracias a este estreno Girls at Films tuvo la oportunidad de platicar con ella sobre la película, sus intereses y sus futuros proyectos.

Girls at Films: Frecuentemente se nos minimiza a las mujeres por nuestros sentimientos y emociones, que son una fuente de inspiración válida, ¿cuál fue el sentimiento o la emoción detonante para crear Los días más oscuros de nosotras?

Astrid Rondero: Curiosamente, creo que las emociones y los sentimientos son la materia prima del cine, en todas sus capas: desde la ficción, las historias que contamos, hasta el proceso de hacer las películas, que se vuelve una parte casi total de nuestras vidas privadas. El proceso de una película es tan largo que irremediablemente nuestras vidas están vinculadas a cada película que emprendemos. La emoción que me recuerda esa temporada de nuestras vidas en  Los días más oscuros de nosotras es la de sororidad. Una fuerza poderosa que nos hacía sentir que estábamos compartiendo algo de nuestras propias vidas, algo importante que teníamos que contarnos, una de otra. Fue una época de toma de conciencia y de gozo, había mariposas en el estómago como cuando te acercabas a un momento fundamental en la vida.

GaF: Decidiste filmar en Tijuana por una experiencia previa trabajando ahí. ¿Cómo definirías a Tijuana como personaje en tu película? 

AR: Tijuana es un símbolo de resistencia, para mí es el lugar donde me he sentido más viva, como parte de algo mayor que yo y que mis deseos. Si tuviera que trabajar con una actriz para entender a Tijuana como personaje, la llevaría a Playas de Tijuana para caminar en un día nublado, para observar a la gente que vive, ama y ríe al lado del bordo. Después la llevaría  a un teibol y pasaría de largo la pista para entrar al baño de mujeres. Ya por la noche, las mujeres en los baños del lugar, platican de cómo pintan sus vidas, retocándose o tomando ánimos  en sus improvisados camerinos. Saldríamos luego casi con el sol a las calles de esa ciudad compleja y profunda como esas mujeres. Tijuana sería una de ellas.

Still Los días más oscuros de nosotras

GaF: En cuanto a la representación de las​ mujeres, hay una escena donde muestras un cuerpo con una cicatriz de cesárea, lo cual se ve muy poco en el cine, ¿qué es lo que deseabas transmitir?  

AR: Quería retratar la vida que hay detrás de la fachada. Nuestros cuerpos tienen pistas de nuestras vidas, de cómo la hemos llevado. Algo que encuentro conmovedor del amor entre mujeres es esa capacidad que tenemos de leer a través de las apariencias, observar los detalles que nos dan un verdadero retrato de la humanidad del otro, de la otra. Me gusta que lo notes porque para mí ese es el momento clave entre ambas. No necesitan hablar al respecto. Tras esa cicatriz, una y otra se han conocido.

GaF:  Aunque vemos a dos mujeres sáficas, la trama no gira alrededor de su orientación. ¿Dirías que esta manera de visibilizar y normalizar a la comunidad LGBT+ en el cine es más eficiente que hablar directamente sobre la diversidad sexual?

AR: Creo que hay todo tipo de películas hechas por nuestra comunidad, que retratan temas de nuestra comunidad. Nuestras historias de salida de clóset o de aceptación son en el fondo nuestros “coming of age”, películas de nuestro crecimiento como gente de la disidencia sexual. En este sentido, el cine LGBTTTIQ tiene grandes películas que hablan de la experiencia de luchar por ser nosotros mismos en un entorno adverso, violento y discriminatorio. Los días más oscuros de nosotras comparte en todos los sentidos ese espíritu de disidencia. No comparto el deseo de buscar la normalización porque creo que nuestra fortaleza y riqueza como comunidad está precisamente en esa disidencia. No quisiera ser normal, quisiera que celebraran y respetaran mi diferencia.

Still Los días más oscuros de nosotras

Desde mi cortometraje de tesis En Aguas quietas, me sentí muy conmovida al descubrir que el ser mujer te da la experiencia de las minorías. Compartimos el miedo, la  vulnerabilidad y creo que la conversación que quería establecer entre los dos personajes de Los días más oscuros de nosotras era fundamentalmente esa. Las dos viven una alienación que las hermana. Las dos forman parte de las minorías.

Es así que en lugar de hacer a la diversidad sexual algo anecdótico en esta película decidí que los personajes vivieran en ella. Las historias de nuestra comunidad cada vez son más amplias porque ha habido cambios que han permitido que miremos hacia otros horizontes, sin con ello perder este compromiso por hablar y mirar al mundo desde la empatía.

GaF: La película retrata los vínculos de sororidad entre dos mujeres, pero también interespecie, ¿qué representa la perrita callejera? 

AR: La perrita es la humanidad del personaje. Hay algo especial de los animales que en su animalidad son capaces de despertar los más profundos sentimientos humanos. Para el personaje el amor que va creciendo por la perrita es el primer paso para abrirse al mundo. En eso los perros son grandes maestros, siempre dispuestos a confiar, sin importar cuántas veces el mundo les dé reveses. En el universo de la película, Lluvia (que es el nombre de la perrita actriz y mi amada perrhija) es también vulnerable y es a través de ella que entendemos que parte de la toxicidad de nuestra sociedad son las relaciones de poder sobre lo que consideramos vulnerable.  

GaF: ¿Cómo cambia la forma de trabajar con un crew predominantemente formado por mujeres? 

AR: Las experiencias que hemos vivido con los crews que formamos han ido madurando conforme nosotras mismas hemos entendido en qué tipo de set queremos vivir el quehacer del cine, ese también es parte del aprendizaje que deja el cine. Desde la escuela formamos un crew donde los puestos creativos principales estaban formados por mujeres y eso en un inicio no era una decisión consciente, era más bien resultado de nuestras afinidades creativas. Las dinámicas no sólo dependen del género, por supuesto, sin embargo hemos tenido experiencias maravillosas con los crews de mujeres. Hemos vivido confianza, respeto y un poderoso sentimiento de propósito cuando estamos rodeadas de colegas mujeres. Aún no nos es fácil tener las mismas oportunidades, por eso sentimos que cuando existe ese espacio y logramos tener un crew lleno de mujeres el ambiente del set es celebratorio: la conquista de los espacios y de los oficios que antes se nos tenían vedados.

La directora Astrid Rondero y parte del equipo durante la filmación de Los días más oscuros de nosotras. Fotografía tomada del sitio oficial de Facebook

GaF: Trabajaste con Fernanda Valadez en Sin señas particulares, por lo que nos podemos dar una idea de tus intereses como creadora, pero cuéntanos, ¿cuáles son las historias que quieres contar en pantalla?

AR: Hay tantas historias que quisiera contar pero si tuviera que definir algo que tengan en común creo que es la experiencia de lo humano, con sus dificultades y conflictos. Antes me era fácil definirlo sólo como historias de mujeres, ahora no estoy tan segura de eso. Ahora estoy en medio de la financiación de una película sobre un huérfano del narco. Hay algo único en contar historias y el cine es el camino más complicado tal vez para hacerlo. Pero hay algo que me hace querer involucrarme en realidades distintas a la mía, vivir en esos espacios y recrear esas vidas que me parecen fundamentales para entendernos como seres humanos. Hay un fuerte sentido de conexión y pertenencia, que sólo siento en el proceso que implica hacer una película.

Astrid Rondero y Fernanda Valadez

GaF: ¿Cuál es el mayor aprendizaje que te dejó realizar esta película como directora?

AR: Fueron muchos aprendizajes, principalmente de maduración personal pero creo que para Fernanda y para mí fue el acto de dejar ir, el de permitir que las cosas pasen y renunciar al control.  En eso (además de en muchas otras cosas) Los días más oscuros de nosotras fue como una primera hija. Ella hizo lo que quiso y se alejó de nosotras bajo sus propios términos. Vive sola y a veces nos visita. 

GaF: ¿Qué le dirías a las mujeres que empiezan su camino en el medio cinematográfico que se enfrentan a un mundo lleno de hombres como las protagonistas de Los días más oscuros de nosotras?

AR: Diría que siempre busquen un equipo creativo con el cual se sientan amadas, celebradas y respaldadas. Diría que todos los desvelos traen frutos, aunque tome tiempo. Hay que tener tenacidad y no es un lugar común decir que el cine es una carrera de resistencia, porque es totalmente cierto. El tiempo que tome es el tiempo correcto, no se dejen vapulear por los rechazos, siendo mujeres sería raro que eso nos pueda espantar. Prohibido amargarse, de eso está lleno el infierno cinematográfico. Al final del día, lo más bello del cine es que al alcanzar una película, o dos, o tres, uno siempre tiene que empezar de nuevo.

GaF: Sobre tus futuros proyectos, ¿estarás dirigiendo, produciendo o escribiendo? ¿Qué te gusta más hacer?

AR: Estamos en financiación de nuestra siguiente película SUJO, en ella dirijo. El guión es una nueva colaboración con Fernanda, quien de nueva cuenta produce. Es una coproducción con España.  

Estamos empezando un proyecto en Estados Unidos y eso nos da mucha emoción y vértigo. ¿Pero qué me gusta hacer más? El cine que hacemos es un cine que nos involucra en todas las áreas y lo siento como algo integral, pero digamos que me gusta cada una de las etapas de hacer cine, incluso las más desesperanzadoras como la distribución o el financiamiento. Entre dirigir y producir, prefiero las dos, y ese proceso maravilloso de hacer ambas solo se logra si tienes a tu lado un gran equipo. 

*
Para Astrid Rondero, las historias de mujeres son las historias de la humanidad completa, tantas veces reducidas a la experiencia masculina. Además, su percepción de Tijuana nos recuerda a las palabras de la filósofa tijuanense Sayak Valencia quien, en su libro Capitalismo Gore, escribe: “Irse y quedarse al mismo tiempo. Decir de otra manera que todo es un eterno regreso. Trayectorias y mujeres irrevocables. Violencia, tedio y cotidianidad sobregirados. This is Tijuana”. De esto precisamente nos habla Rondero en su filme.

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Paola Malo
Estudió Letras sin saber bien bien para qué, pero sin arrepentirse ni un segundo. Se arma tantas historias en la cabeza que termina somatizando, pero algunas veces, le sirven para escribir ficción.

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