Film Diary #FICUNAM11: El sacrificio de Undine

Por: Jessica Loher | @loherw

A través de un relato de amor fantástico, Christian Petzold transporta al público a través de un viaje entre lo onírico y lo romántico. Lo que llama la atención de su más reciente proyecto, es la resignificación -hasta cierto punto- de un mito basado en el amor y la venganza.

Protagonizada por Paula Beer y Franz Rogowzki, el director de Transit (2018) utiliza el mito griego de Ondina para hablar sobre una historiadora alemana llamada Undine, que en medio de una ruptura conoce a Christoph, un buzo que se convierte en su nuevo interés romántico a partir de un fugaz pero significante encuentro en la cafetería donde ella, momentos antes le advertía a  Johannes -su ex pareja- que si la dejaba, tendría que matarlo.

Con Christoph, la idea de un amor duradero parece llegar a su vida demasiado pronto; no es que sea necesario ver a la protagonista sufrir por la pérdida de un hombre para luego salir adelante, pero la manera en que se muestra a Undine como alguien incapaz de estar sola, es un poco desconcertante e incoherente con la imagen de mujer independiente y fuerte que Beer proyecta desde el minuto uno en que se presenta al personaje.

Esta incoherencia mencionada previamente, cobra más sentido al no ver en su totalidad quién es Undine alejada de sus relaciones amorosas. Si bien se le observa como una mujer con grandes conocimientos históricos sobre la urbanización de Berlín, el director no termina de mostrarle al público el mundo interior de esta persona tan compleja y misteriosa. 

Esto puede ser adrede o una mala elección del también guionista para narrar un fragmento de vida de una mujer que como muchas otras en la historia de la literatura y el cine traicionó sus propios ideales para luego sacrificarse por el bien de un tercero.

Si bien la historia entre Undine y Christoph podría pasar como un melodrama trágico, Petzold integró elementos de suspenso eficaces para crear un equilibrio entre lo meloso de la primera mitad del filme y lo surrealista de la siguiente. La presencia del agua desde un inicio tuvo protagonismo pero no es hasta el final donde se revela completamente al público su naturaleza mística y mediadora de las realidades con las que el director estuvo jugando desde el principio: el mito y lo mundano.
A pesar de todo lo anterior, este filme que forma parte de la sección Atlas dentro de la onceava edición del Festival Internacional de Cine de la UNAM (FICUNAM) es un gran ejemplo de que la inclusión y resignificación de mitos en nuevas narrativas, tal como se vió recientemente en La llorona de Jayro Bustamante, funciona como herramienta creativa para desarrollar relatos que no podrían ser contados con tal facilidad sin la base mitológica e histórica con los que fueron formulados.

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Jessica López:
Fanática de historias que cambian vidas y creadora de otras que pretenden hacerlo. Sus más cercanos creen que ha visto demasiadas películas y series, pero ella no está de acuerdo.

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