Film Diary Berlinale 71: Una película de policías – Teresa y la vida detrás del uniforme

Por: Andrea Rendón |@andrearendon__

La nueva película del reconocido director mexicano Alonso Ruizpalacios y producida por Daniela Alatorre y Elena Fortes, llega a la competencia por el Oso de Oro en la Berlinale este viernes 5 de marzo. Siendo el único largometraje mexicano en competencia de esta sección, trata sobre el lado que no vemos de la policía en la Ciudad de México: su vida, sueños, motivos por los que se dedican a esta profesión y el miedo que tienen al salir todos los días a trabajar.

En este texto, me gustaría abordar el personaje de Teresa y su importancia en este largometraje que juega entre la ficción y el documental. Las policías mujeres son las que más peligro corren en la ciudad y en el país, no sólo su profesión las pone en peligro, también la epidemia de violencia en contra de las mujeres en México, lo cual las vuelve más vulnerables día con día.

Teresa, interpretada por la gran actriz mexicana Mónica del Carmen, es una policía que en primera estancia se ve que debe de atender una emergencia: una mujer entra en labor de parto y como siempre, la ambulancia no llega; así que debe de actuar ante la necesidad (e improvisar porque en la academia policial no enseñan esto) y ayuda a la madre a tener a su bebé en lo que llegan los paramédicos. Afortunadamente, el parto sale bien y terminan poniéndole el nombre de ella a la niña que acaba de nacer.

La película nos cuenta los motivos (muchas mujeres se unen a la academia para poder darle sustento a sus familia porque es la única forma de encontrar trabajo, otras, por vocación) por los que Teresa decide ser policía y su día a día como un elemento de a pie y de patrulla, hasta que en un desafortunado encuentro en donde ella quiere hacer bien su trabajo, se topa con el típico diputado que menciona la frase: ¿qué no sabes quién soy? Ya se te armó. Y sí, la castigan y le quitan la oportunidad de tener patrulla por querer ser honesta. Pero también decide aceptar una “mordida” por una fiesta bastante ruidosa, algo que después, regresando a la forma documental, la verdadera Teresa cuenta lo que recibe de salario: un poco más de mil pesos a la semana por cuidar de la ciudadanía.

“Aunque es cierto que aumentar el gasto en policía no se traduce automáticamente en mejores resultados en seguridad, hoy partimos del hecho de que la mitad de los municipios del país cuenta con 10 o menos policías, 30 por ciento de las personas que integran estas instituciones no puede pagar las medicinas y atención médica que requiere a nivel individual o sus dependientes económicos y de que a cinco por ciento no tiene comida suficiente todos los días en casa.2 Salvo en contadas excepciones, sí es urgente destinar de manera sostenida más recursos públicos para las instituciones policiales municipales. Por eso es fundamental que municipios y entidades federativas contribuyan con lo que les toca para cumplir el acuerdo del CNSP y destinar al menos la mitad del Fortamun al desarrollo de las policías locales“. Lilian Chapa Koloffon para Nexos.

Las anécdotas de Teresa y su pareja, Montoya (Raúl Briones), nos llevan a conocerlos de una manera que no habíamos visto en el cine mexicano últimamente. Antes, la figura del policía dentro del cine era una figura respetada, recordemos el Cine de Oro de México y a Pedro Infante en uniforme. Hoy en día, al policía se le ve como una figura corrupta dentro de películas de crítica social y hasta hoy, pudimos conocer otro lado de ellos que abona para el debate en el país. Ambos actores, Mónica y Raúl hacen un gran trabajo al investigar y darle vida en la ficción a estos dos elementos que formaron parte de la policía.

Regresando a la labor de la mujer policía, una de las cosas más polémicas en estos últimos años es el uso de ellas para proteger y contrarrestar las marchas feministas. Mujeres contra mujeres en donde el gobierno toma la decisión. Ha habido un gran pero gran debate entre la violencia hacia ellas (que sólo cumplen órdenes) y de las mujeres policías ejerciendo la fuerza y violentando a mujeres civiles que sólo cumplen su derecho fundamental de manifestarse. Hay un artículo que me llamó la atención sobre este tema: https://www.forbes.com.mx/noticias-mujeres-policias-victimas-violencia-dentro-fuera-corporacion/

“Hay que enfocar a las policías desde su formación policial en la mediación de conflictos, uso de la fuerza, derechos humanos y atención a víctimas del delito. Esos ejes son básicos indispensables para que un protocolo funcione”. Pilar Deziga, investigadora de Causa en Común en entrevista con Forbes México.

En Michoacán hace unos ayeres, tuve la oportunidad de visitar el Instituto Estatal de Estudios Superiores en Seguridad y Profesionalización Policial. Comparando estas instalaciones con las mostradas en la cinta de Ruizpalacios, a simple vista se ve una distancia muy grande de recursos e instalaciones. La pregunta es ¿cómo es posible que una de las ciudades más grandes del mundo no tenga una academia de nivel superior y lleve a los policías a aprender con herramientas nulas? Los dos actores principales ingresaron a la Academia y realmente develaron cómo es que se aprende a ser policía en la CDMX. Grabaron con sus celulares y comenzaron a documentar lo que vivían y aprendían de sus compañeros y profesores.

Me gustaría hacer un paréntesis que desde que vi la película también me dejó pensando en los distintos claroscuros de esta profesión. En la ciudad de Morelia, hace unos meses, la policía municipal entró a un fraccionamiento privado y mató a un chico inocente (#JusticiaparaJulín) que sólo había tenido una crisis nerviosa y se había equivocado de casa. ¿Por qué los policías enfrentan estas situaciones de la peor manera? ¿Son sólo ellos o también el gobierno, en este caso municipal, quiénes no les dan cursos de atención de manejo de crisis?

La represión policial, la corrupción y la falta de ética de muchos policías no sólo es culpa de ellos, también es culpa de un sistema federal y local negligente que niega una buena posibilidad de formación académica, debido al bajo presupuesto que reciben o que si reciben, no se ve reflejado o se pierde. Esto no viene de esta administración (aunque al parecer en la CDMX y a nivel federal no se ha notado mucho el cambio), viene de sexenios de corrupción en donde al policía se le ve como una figura que se corrompe fácilmente y es usada como alfil de ajedrez por las esferas del poder que velan por sus intereses. Creo que el director y las productoras quisieron mostrar las dos caras de la moneda en este nuevo largometraje que nos ofrece una reflexión respecto a esta profesión.

Estrenada en la Berlinale 71 y producida por No Ficción, se encontrará próximamente en Netflix y en la Cineteca Mexiquense el 20 de septiembre.

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