Film Diary Berlinale 71: All Eyes Off Me, ¿qué tan liberados estamos realmente?

Por: Kathia Villagrán | @KathiaVC

Dividida en tres historias, Danny (Hadar Katz) está embarazada y busca al padre, Max (Leib Lev Levin), en una abarrotada fiesta. Danny se pierde en las luces fluorescentes, la música y las personas que constantemente le preguntan si le sucede algo o le ofrecen un trago y drogas, ella responde que no porque está embarazada, lo dice como si tuviera una gripe pero es evidente que las conversaciones sobre abortar la incomodan y la insistencia de encontrar a Max puede ser indicación de no estar segura de qué decisión tomar en cuanto a continuar el embarazo o no.

Cuando por fin encuentra a Max, este está con Avishag (Elisheva Weil) y le cuenta lo bien que empieza su nueva relación. A Danny no le queda otra más que omitir la razón por la que lo busca y se despide de él. Avishag quiere demostrarle a Max lo abierta que es y le propone intensificar las cosas en su propia intimidad. El sexo se sale de control y se nota lo mal que Avishag la está pasando pero no se atreve a darle marcha atrás. Con las marcas visibles de la noche anterior, Avishag se encuentra con Dror (Yoav Hevit) —el dueño de uno de los perros que ella cuida— y entabla con él un tipo de relación que ninguno de los dos esperaba.

All Eyes Off Me, también llamada Day Old Butterfly o Mishehu Yahav Mishehu en su título original que se traduce al español como “Alguien ama a Alguien”, y es el título que encapsula el concepto de la película. Son tres historias que se conectan por una persona: Avishag. Aunque al inicio creemos que será Danny la protagonista, es Avishag la que se rompe en su propia apariencia y la que nos muestra la verdadera vulnerabilidad de la película.

Hadas Ben Aroya es la directora y guionista, posee una carrera como actriz y este es su segundo largometraje detrás de cámaras. Su inspiración detrás de All Eyes Off Me es la falsa intimidad que se ha formado entre su generación, los millennials, y propone una crítica para los productos de consumo que nos hacen creer en la existencia de una falsa cercanía con los demás, como las redes sociales o la pornografía; productos que nos han hecho creer que si no participamos en algo o no hacemos algo socialmente reconocido como “progresista”, no podremos generar ningún vínculo humano.

La primicia de la película puede sentirse conservadora, pero la puesta de escena resulta en todo lo contrario. Es un filme explícito y desinhibido que no se abstiene de retratar cada acción y sus consecuencias. Sin embargo, la interpretación de su crítica puede verse afectada por los extremismos de cada postura ante los planteamientos que propone y esa será la verdadera discusión cuando la película estrene a un público más amplio. Uno de mis aspectos favoritos fue la cinematografía a cargo de Meidan Arama, que es muy propia de la generación y de las ofertas contemporáneas de historias young adult y que me parece, serán un referente del cine de los 2020’s.

All Eyes Off Me es una película israelí que estrenó en la categoría Panorama de la edición 71 de Berlinale, la cual pudimos ver de manera digital en nuestra cobertura.


Kathia Villagrán
Mercadóloga por profesión, cinéfila por pasión. Consumo mucho cine, literatura y series a niveles casi antisociales. Hufflepuff.

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