Postales GaF: Las oficinas de la ficción, el mejor escapismo

Esta pieza forma parte del Primer Intercambio de Textos entre colaboradoras de GaF, a manera de celebrar el amor, la amistad y el cine; es también una forma de seguir creando vínculos a través de los gustos e intereses. Esperamos que estas postales sean un abrazo caluroso al corazón de quien las lea y un destello de luz en medio de estos días tempestuosos.

De: Kathia Villagrán | @KathiaVC

Para: Karen Zabludovsky 

Querida Karen:

Me enteré que Mad Men es una de las razones por las que decidiste hacer carrera en cine… Bueno, no me “enteré”, tú misma lo hiciste saber en la dinámica que me permitió conocerte un poco más y me parece sumamente interesante. Antes de llegar a la hermosa comunidad de GaF, era común toparme con algún estudiante de cine (dejaremos el género como incógnita pero tú ya sabes al tipo que me refiero) que te explicaba que Kubrick, Tarantino o Hitchock era la razón por la que se había sentido inclinado hacia el cine; de hecho, es primera vez que conozco a alguien que menciona una serie de televisión como su inspiración para tomar dicha decisión y me pregunto por qué no es algo más común, cuando las series están más tiempo con nosotras, nos acompañan durante más tiempo.

El formato de las series en sí me parece conveniente: son cortas y a la vez largas. Podemos involucrarnos de 20 minutos a 1 hora durante el día, hacer espacio para ver un episodio en nuestros ratos libres de la cotidianidad. Y la emoción por seguirla nos puede tardar años, desde que la empezamos hasta que llega a su temporada final. Es diferente con una película, porque nos involucramos con ella incluso hasta dos horas o más, y son muy pocas las que vienen con planes a largo plazo para continuar la misma historia durante mucho tiempo, si no se trata de una franquicia. En conclusión, si lo que buscamos es un escapismo de nuestra vida, las series están allí. 

Si la medimos con la misma vara, Mad Men es una de las series pioneras en el nuevo estándar de calidad televisivo —ese que se puede comparar con el cine— al igual que The Sopranos, Breaking Bad y Game of Thrones. Pero no es el único lugar de trabajo al que nos gusta regresar una y otra vez, cuando existen The Office y Parks and Recreation. Lugares de trabajo a los que fantaseamos pertenecer ¿acaso no quisiéramos participar en un Galentine’s Day o ser amigas de Peggy Olson? hasta soportar el descaro de Michael Scott suena a veces atractivo.

Me puse a analizar por qué nos resultan tan fascinantes las series sobre personas en su lugar de trabajo después de haber pasado el día en nuestro propio lugar de trabajo, y probablemente “fantasear” no es la palabra indicada para referirse a lo que sentimos, considerando las problemáticas que ocurrían en los años sesentas —situación que tampoco ha tenido un cambio significativo en la actualidad— o algunas bromas en Dunder Mifflin pudieron haber envejecido mal; pero hay un atractivo en las vidas de Don y Peggy que nos atrapa, que nos hace olvidar por unos minutos los problemas que ocurren afuera porque estamos lo suficientemente involucradas en personas ficticias. O tal vez no necesitamos “escapar”, solo necesitamos reír las penas un poco y es cuando las bromas de Jim Halpert y las ocurrencias de April Ludgate llegan a nuestro rescate.

“Galentine’s Day “Parks and Recreation

También ver la dinámica familiar dentro de una corporación corrompida en Succession o cómo un estudio de televisión afronta los casos de acoso sexual en The Morning Show resultan ser toda una experiencia. Aunque ambos shows pretenden evidenciar casos reales, uno lo presenta en modo de sátira y el otro con un acercamiento más serio. Sin embargo, son dos shows que ya sea por la calidad de su producción o por el giro de sus historias, atraen a su audiencia y poseen una base de fans en aumento. 

Las historias que se llevan a cabo dentro de un lugar de trabajo nunca pasarán de moda en la televisión, siempre habrá algo diferente que contar. Ya sea un drama o una comedia que nos impida tomar las cosas en serio; desde un departamento gubernamental hasta un hospital lleno de estudiantes de medicina. Y siempre estaremos dispuestas a perdernos en ellas los años que sean necesarios, de adherirlas como rutina a la hora de almuerzo o en descansos de nuestros propios trabajos.

Querida Karen, espero que tu “Galentine’s Day” venga con Manhattans, Lucky Strikes, chilli de Kevin y muchos waffles. Que cupido te aleje a los hombres con intenciones de Pete Campbell y te acerque a los que te querrán bonito como Ben Wyatt o Jim Halpert, pero sobre todo, que te traiga una red incondicional de personas como la que posee Leslie Knope. Espero ansiosa el primer documental con tu firma, no me cabe la mínima duda que tendrá la esencia particularmente cool que proyectas y serás tú el parteaguas de nuestra generación y región. Tal vez convertirás los documentales en nuestro nuevo escapismo. 

Con mucho amor,

Kathia.


Kathia Villagrán
Mercadóloga por profesión, cinéfila por pasión. Consumo mucho cine, literatura y series a niveles casi antisociales. Hufflepuff.

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