Film Review: La madre del blues

Por: Celia Sutton | @celsut

Dirigida por George C. Wolfe y producida por Denzel Washington, La madre del blues (Ma Rainey’s Black Bottom), es la adaptación de una obra de teatro homónima estrenada en 1982, que formó parte de una serie de diez piezas creadas por August Wilson sobre las crónicas de vida de los afroamericanos en Chicago, durante los años veinte.

Pareciera ser que Wolfe en ningún momento se planteó la idea de una libre interpretación o la radical transformación del lenguaje del arte dramático a uno  específicamente cinematográfico, y lo que propone, más bien, es una película con un estilo bastante teatral, en la que tanto los diálogos, las interpretaciones y especialmente la movilidad de los cuerpos actantes, se desenvuelven en los evidentes parámetros de un escenario. 

Esto no necesariamente es algo reprochable, sino que va muy acorde a las preferencias del realizador, y hace gala de su predilección por la creación teatral, más prolífica que la fílmica. No obstante, conviene comprender que estamos de cierto modo, ante una obra filmada. 

Ma Rainey's Black Bottom: La madre del blues llega a Netflix
Still de La madre del blues, Dir. George C. Wolfe. Netflix

Desde un inicio, al espectador se le invita a observar y escuchar interminables parlamentos de los personajes, dentro de una puesta en escena que transcurre la mayor parte de tiempo al interior de un estudio de grabación, ubicado en la ciudad de Chicago, en el que Ma Rainey y su grupo de músicos han de grabar sus éxitos.

Rainey, la madre del blues, como se le conoce en el mundo del espectáculo, fue una de las primeras representantes y artistas del blues clásico, cuya melancólica interpretación vocal fue capturada en numerosas grabaciones, al lado de reconocidas figuras de la música, como Louis Armstrong y Billie Holiday. 

El filme nos muestra a Rainey –interpretada soberbiamente por Viola Davis-,  como una mujer temperamental, indudablemente adelantada a su tiempo, que conocía su potencial y su valor, que proporcionaba enormes ganancias a sus productores y agentes blancos. Supo sacar provecho de su posición de diva, y pudo exigir ciertas concesiones y ventajas que el racismo de la época no otorgaba a otros músicos de color, mucho menos a las mujeres. Además, desafió habladurías y críticas, al no ocultar sus preferencias sexuales, con canciones que reafirmaban su lesbianismo. 

El tiempo diegético de La madre del blues, se concentra en tan solo unas cuantas horas de grabación, tal y como sucede en la obra. El día transcurre bajo la tensión generada por los caprichos de la artista, en paralelo a las discusiones entre los músicos, debido a la arrebatada personalidad del más joven de ellos, el trompetista Levee (Chadwick Boseman en su última y sobresaliente actuación), que vislumbra el cambio y la renovación de su género musical, y está tan seguro de su talento como compositor, que presume con arrogancia un futuro promisorio. 

La madre del blues se estrena el 18 de diciembre. Foto: Netflix.
Still de La madre del blues, Dir. George C. Wolfe. Netflix

Entre altercados y disputas, los integrantes de la banda se enfrascan en acalorados diálogos, que desembocan en largos monólogos sobre trágicos sucesos de su pasado atravesados por el dolor y el racismo. Con el fin de dar agilidad a tan extensas escenas se recurre a un cierto exceso de movimientos de cámara, a una rápida sucesión de cortes y cambios de puntos de vista, posando una y otra vez la mirada en cada uno de los personajes, mientras las imágenes se nublan bajo el velo del humo de los cigarrillos.  

Los contados instantes que son filmados en el exterior, revelan una esmerada recreación y adaptación de la época retratada, destaca sobre todo la acertada elección de la paleta de colores, que nos remite al arte de aquellos años, en especial a las obras de Edward Hopper. Esos momentos de convivencia con el mundo externo, en un barrio predominantemente blanco, ponen de nuevo el dedo en la llaga, tocando el sensible tema de las injusticias, la discriminación y el racismo, un discurso que aparece en nuestro tiempo, y en el que el movimiento Black lives matters resuena y está vigente.

Celia Sutton

Comunicóloga y Maestra en Humanidades. Crítica de cine en El espectador imaginario. Actualmente imparte cursos y ciclos de cine a grupos particulares.

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