Review: Tamara y la Catarina — cuando la soledad nos une y refleja quiénes somos

Por: Esther Montes | @venuscirene

La soledad, percibida casi en su totalidad como un estado de aislamiento, de abandono, de tristeza, de incomprensión, es irónicamente el puente que muchas veces nos une con los demás. La soledad, lejos de encerrarnos en nosotros mismos, nos permite abrirnos de otra manera hacia lo que sucede a nuestro paso, a relacionarlos desde el lugar del otro, y no desde la desconfianza.

Hace un par de años, el proyecto de la BBC Loneliness Experiment lanzó una encuesta que arrojó un dato quizás inesperado: “Las personas que a menudo se sienten solas tienen niveles más altos de empatía que muchas personas”. Y es que una persona que en la soledad ha encontrado un refugio para su dolor, para la tristeza, para el rechazo, no duda en ayudar a aquel que ve o sabe que pasa por lo mismo.

Tamara (Ángeles Cruz), protagonista de Tamara y la Catarina, es así. A pesar de haber quedado en total abandono por su hermano (Harold Torres), y de tener un retraso que algunos consideran le impide ver las cosas como son, no duda en proteger a una pequeña que cree indefensa, abandonada. Doña Meche (Angelina Peláez), su vecina, también lo es, porque al mismo tiempo que enfrenta sus propias batallas y presiones para pagar la cuota que le permitan subsistir, le tenderá una mano a Tamara y a la pequeña Catarina para cuidarlas, guiarlas, protegerlas y cobijarlas. 

Esta es la esencia de Tamara y la Catarina de Lucía Carreras, una historia de respeto, paciencia y apoyo.

Filmada en 2015, y proyectada en cines durante 2018, refleja el sentir y la mirada de Lucía Carreras, cuyo trabajo ha sido reconocido también en su ópera prima Nos vemos, papá (2011), así como por el desgarrador guión de La jaula de oro (2013), y forma parte del ciclo de cine mexicano contemporáneo “Quienes somos”, organizado por FilminLatino y el Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla

A partir del 20 de septiembre, a través de Filmin Latino y de manera gratuita, tendremos la oportunidad de conocer la visión de varias realizadoras mexicanas, que han sumado a esto giro de tuercas en la narrativa del cine.

Velvet de Paula Hopf; Franco de Mariana Martínez; Mi amiga Bety de Diana Garay, y por supuesto Tamara y la Catarina, son algunas de las historias que podremos sentir.

“Quería hacer una película muy, muy urbana. Quería reflejar este tipo de personajes. Cómo un personaje puede hacer como lo que hace Tamara, de llevarse una bebé y nadie se da cuenta. Nadie voltea…”, compartió Lucía Carreras para Cine-secuenciaS en 2015. 

“Esa vulnerabilidad de Tamara no es enseña algo para todos los seres humanos”, compartió para el mismo programa Angelina Peláez. 

“… La catarina es el signo de aquello que tenemos a quién dar en la vida. A quién ofrecerse, a quién entregarse, Y si el personaje más vulnerable nos enseña que hay que tener una catarina, creo que todos tenemos que buscar nuestra catarina”, reflexionó. 

Consulta aquí el programa:

Screen Shot 2020-01-14 at 10.30.44 AM
Esther Montes
Obsesiva de las carteleras de cine y de las series que para cada situación en su vida siempre se remite a la ficción para explicarse qué sucede.

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