#DOQUMENTA2020: Síntomas.

Por: Romina Alexandra |@rominaalexandragarciafelix

Dalia Huerta nos presenta su cortometraje Síntomas, en el que una cirujana descubre que su esposo la ha estado engañando con otra mujer; así decide confrontar y escribirle obsesivamente durante dos años a la amante a través de correos y de sus redes sociales. 

Cientos de mensajes y amenazas se proyectan sobre los cuerpos de varias mujeres sin cara; demostrando que el acoso virtual le puede suceder a cualquiera. Escenas con sangre en salas de operación, luces de tráfico y celulares sonando, van de la mano con pequeños instantes en la vida cotidiana de una abrumadora ciudad, y convierten a esta película en un complicado collage interpretativo.

Las imágenes no son solamente agresivas, incómodas, ansiosas y claustrofóbicas, también son la auténtica representación de una realidad que vivimos hoy en el tiempo de los medios digitales, en donde estamos voluntariamente atrapados y expuestos en un escenario con constante retroalimentación por parte de su audiencia.

En este nuevo panorama de la vida a través de la tecnología, parece que se volviera permisivo e incluso que se fomentara la interacción de las persona como si fuéramos un producto que calificar. Y el peso que ha cargado esta interacción en las redes sociales se convierte fácilmente en un ataque psicológico, una cómoda confrontación detrás de una pantalla para el atacante y un arma infalible para el acosador.

En Síntomas, la amante participa como la renuente receptora de un proceso de duelo enfermizo y alarmante de la cirujana a causa de la infidelidad de su esposo; sus amenazas y acoso escalan al grado de que la amante comienza a temer por su propia seguridad. Sin embargo, también aparecen algunos momentos vulnerables en donde parece convertirse en confidente de las inseguridades, del orgullo y del miedo de una persona desesperada por ser escuchada.

Sin duda, esta inestabilidad emocional se alimenta de la ya mencionada accesibilidad y disponibilidad que nos hemos creado en estos tiempos, pero esta película también habla de un proceso de luto y de sanación. Podemos apreciar como el silencio en algunas escenas se comienza a oponer al ruido, y como las tomas en la naturaleza traen consigo perspectiva en oposición al caos de la ciudad. Dalia nos llena de símbolos que interpretar. Las tomas que al principio eran claustrofóbicas y dirigidas a pequeños objetos, se convierten lentamente en tomas más abiertas y llenas de calma mientras nuestros personajes encuentran su tranquilidad.

La directora Dalia Huerta exitosamente retrata la obsesión y angustia en su reciente corto, pero sobre todo expone un agresivo duelo que encuentra su paz. Su desenlace se manifiesta como un cierre de ciclos, la calma después de la tormenta, la cicatriz después de una herida y la búsqueda de una conexión que solo puede ocurrir al desconectarse.

Romina Alexandra
Cineasta y trotamundos. Aficionada del cine independiente y actualmente una Sundance Kid.

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