Review: No sucumbió la eternidad: Lo que dejan los desaparecidos

Por: Valeria García |@lavalvalencia

“Porque nos encontramos no sucumbió la eternidad.”

Raul Zurita. 

 

¿Qué deja un desaparecido? ¿Cómo se puede continuar viviendo cuando no conoces el paradero quien amas? El tema de los desaparecidos no es algo nuevo en la historia de México ni en la de los países de América Latina. Tampoco lo es en el trabajo de la periodista, escritora y documentalista Daniela Rea, quien en 2017 estrenó su ópera prima No sucumbió la eternidad, una obra que retrata a dos mujeres con historias diferente pero con un aspecto un común: vivir con la desaparición de un ser querido. 

Por una parte, está Liliana, una mujer joven y madre de un niño pequeño, quien sufrió la desaparición de su pareja, Arturo, a manos de un grupo armado en 2010. También está el caso de Alicia, una profesora de historia y también madre, que sufrió la desaparición de su madre en la década de 1970 a manos del gobierno. En el documental de Rea se exponen dos casos que, si bien tienen cierta distancia de espacio y tiempo (la desaparición de Arturo ocurre en Tamaulipas, durante los primeros años de la Guerra contra el Narco, y la vida actual de Liliana y su hijo transcurren en la Ciudad de México; mientras que la de Alicia tiene lugar en Ciudad Juárez cuando su madre era guerrillera durante el periodo de la Guerra Sucia en México), están enlazadas por el dolor, la incertidumbre y la memoria. 

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Daniela Rea logró crear dos retratos llenos de empatía y crudeza sobre lo que implica para las familias de los desaparecidos seguir con su vida a pesar de la ausencia. Dos historias que representan a diferentes generaciones de desaparecidos en México. Rea también pone su atención en la maternidad y en las infancias: En Liliana que tiene que cuidar a su hijo como madre soltera, en cómo la ausencia del padre comienza a ser más notoria conforme el niño crece y hace preguntas; en Alicia y la relación inexistente con su madre, la concepción de la maternidad y cómo algunas mujeres la desempeñan, así como las enseñanzas que Alicia desea dejarle a sus hijos respecto a su propia historia familiar. 

Conocer estas historias en específico permite poner nuestra atención en una problemática social. No sólo saber la cantidad de personas desaparecidas, sino darles una oportunidad a sus familias de que se conozca qué fue lo que ocurrió y quiénes las y los buscan. El crimen de desaparición deja algo inconcluso en las vidas de las familias, ya que no les permiten poder decir adiós. Es como si sus vidas se detuvieran para siempre, y quedarán más preguntas que respuestas. 

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Las desaparecidas y los desaparecidos existen. La memoria debería ser una herramienta para no olvidar que estos crímenes se cometieron y cometen en nuestra historia y país. Y, sobre todo, mantener la esperanza. ¿De qué? De encontrarles, de construir algo mejor, de poder vivir sin “el fantasma de la desaparición”… 

Para no olvidar a aquellas y aquellos que nos fueron arrebatados.

 

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Valeria García
Defeña. Estudié Comunicación y Producción Audiovisual porque creí que podía entender y cambiar el mundo (y tal vez sí sea posible). Siempre quise ser muchas vidas y profesiones por lo que empecé a inventar mis propias historias. Soy todas las películas que me han hecho llorar pero nunca puedo elegir mi favorita. Quiero escribir una película de ciencia ficción-musical.

 

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