Women Make Film: La Academia de las Venuses

Por: Jorge Negrete (@jjnegrete)

La memoria, tal como ha sido construida por la historia, ha omitido muchos nombres por su cercano vínculo a abrumadoras estructuras de poder, dueñas de un sesgo que subestima, ignora o abiertamente oculta los logros de grupos que históricamente le han sido antagónicos. Los logros femeninos han sido víctimas de dichas omisiones en todos los campos, y desde luego, la historia cinematográfica no ha faltado a la regla.

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Después de ver el documental Hitchcock/Truffaut (2015) dirigido por el eminente crítico estadounidense Kent Jones, Mark Cousins se acercó a Jones para preguntarle por que no había mujeres que hablasen de la innegable influencia de dicho encuentro, a lo que Jones respondió que “si había una o dos, pero al final no pudimos encontrar muchas más”. Quizá fue la condescendencia en la respuesta de Jones lo que impulsó al celebre historiador y cineasta británico a reorientar el proyecto de crear una ambiciosa master class para “hacer películas”. El giro que tomó el proyecto lo hizo encomiable.

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Dividida en 40 lecciones que surgen de preguntas que los realizadores nuevos tienen para abordar el lenguaje cinematográfico, tocando temas, géneros y herramientas del oficio, Cousins volvió su master class en un proyecto nutrido por las voces femeninas detrás de la cámara. Las lecciones habrían de ser impartidas usando ejemplos de películas dirigidas por mujeres cineastas, todas de distintas épocas, estilos y geografías. Esta no solo habría de ser una colosal clase de “cómo hacer cine”, sino una pertinente revisión historiográfica del legado que las mujeres a el acto de filmar y hablar, con elocuencia y belleza, en el lenguaje de las imágenes.

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Tilda Swinton (narradora y productora de Women Make Film)

Desde las luces que se encuentran en Fuimos jóvenes (1961) de la búlgara Binka Zhelyazkova, las sillas arrastradas en La ciénaga (2004) de Lucrecia Martel, los pizarrones negros en las espaldas de los maestros de Pizarrones (2000) de Samira Makhmalbaf o las más de 40 tomas en menos de un minuto de Katrhyn Bigelow en Point Break (1991), las primeras cuatro horas del documental de Cousins enfatizan, a través de la suave narración de Tilda Swinton, un mundo de sensibilidad, belleza y fuerza inusitadas que habrá que ver en su abrumadora totalidad (16 horas) para poder juzgar y detectar puntos ciegos que permitan seguir explorando una noción básica y pertinente bajo las circunstancias actuales: la imagen carece de género.

 

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