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Balbina Canales: «Nadie llega solo a donde está»

8 min de lectura

Cuatro años de escritura, tres postulaciones a FOCINE y un cortometraje levantado por autofinanciamiento.

Por: Andrea Rendón | @andrearendon__

‘Dolor y Placer’ le tomó a Balbina Canales cuatro años: entre la idea inicial y la versión que finalmente se filmó hubo tres postulaciones a FOCINE (2023, 2024 y 2025) que no quedaron seleccionadas. Su camino empezó en Monterrey, haciendo de todo como freelance, y siguió en la Ciudad de México, donde llegó como Asistente de Showrunner y después como Coordinadora y Supervisora de Producción en series para ViX. El corto se levantó por autofinanciamiento, con Daniela Álvarez, David Angulo y Julio Bracho frente a cámara. Platicamos con ella sobre los patrones que heredamos de la familia y repetimos en la vida amorosa, sobre el placer como un territorio de amor propio, y sobre lo que significa insistir en una visión cuando la respuesta siempre es no.

Gaf: ¿Por qué quisiste realizar este cortometraje?

Balbina Canales: “Dolor y Placer” es una historia que se desarrolló durante cuatro años desde que surgió la idea inicial. Tras postularlo durante 3 ocasiones a FOCINE (en 2023, 2024 y 2025) y que no fuera seleccionado, en retrospectiva descubrí que fue benéfico al proceso ya que ese tiempo me permitió pulir y mejorar la historia hasta llegar a la versión que, con mucho amor, esfuerzo y colaboración, se logró ejecutar. Para mí, realizarlo fue una meta cumplida, un sueño hecho realidad.

Gaf: ¿Cómo fue tu camino al cine? ¿Cómo es que comenzaste a trabajar en la industria audiovisual?

BC: Mi camino en el cine ha estado lleno de retos y aprendizajes de vida. Es una carrera que exige pasión, paciencia, perseverancia y persistencia. Al inicio me enfrenté a mucho rechazo: aplicaba y la respuesta siempre era no. Pero lo que realmente marca la diferencia es si permites que eso te hunda o si lo usas como impulso hasta llegar al sí que está destinado para ti.

Comencé como freelance en Monterrey, creando mis propias oportunidades y haciendo un poco de todo: edición, producción, dirección y continuista en cortometrajes, comerciales, videos musicales e institucionales. Después, en 2021, llegó un momento de cuestionamiento: si realmente quería seguir creciendo, entendí que me tenía que mudar a CDMX, donde está el epicentro de la industria. Gracias a que todo se alineó y con el apoyo de mi familia, en 2022 tomé un salto de fe para cambiar mi realidad.

Cada experiencia es un aprendizaje, y puedo decir que los proyectos en Monterrey, con crews de alrededor de 20 personas, me prepararon para sostener la energía y la responsabilidad de integrarme a producciones de más de 200 personas. Así, al mes y medio de mudarme, llegó mi primera serie como Asistente de Showrunner con Fernando Sariñana y Carolina Rivera para Netflix, a quienes agradezco infinitamente por confiar en mí. Al concluir ese proyecto, volví a tocar puertas, y fue entonces cuando llegué a TelevisaUnivision para fungir como Coordinadora y Supervisora de Producción en series para ViX.

Siempre he pensado que nadie llega solo a donde está. Definitivamente he tenido personas clave en mi camino, y tal vez desde afuera se perciba como “suerte”, pero bien dicen que la suerte es cuando la preparación coincide con la oportunidad. En un inicio tenía esta idea de querer “pertenecer” a la industria, pero después me di cuenta de que eso es una ilusión, porque uno nunca deja de tocar puertas con el fin de avanzar y crecer en la misma. Aún me queda mucho por recorrer y eso me motiva y emociona.

Gaf: ¿Cómo llegaste a la historia del cortometraje?

BC: La historia nace desde la necesidad de procesar mis emociones en un momento profundamente doloroso de mi vida. Había una parte de mí que buscaba darle sentido a todo lo que me había ocurrido en una relación. A partir de ahí surgió una reflexión sobre cómo repetimos ciertos patrones en nuestras relaciones interpersonales, especialmente los que se construyen dentro de la familia, y cómo estos se replican de manera inconsciente en la vida amorosa.

Paralelamente, surgió un cuestionamiento sobre la exploración del placer desde un lugar de amor propio. Como mujeres, muchas veces la conexión con nuestra sexualidad está atravesada por la culpa y la expresión de nuestra voz por la represión, y estas situaciones solamente nos mantienen alejadas de nuestro poder personal.

Todas estas ideas se fueron entrelazando para construir la historia, que explora los patrones repetidos y las relaciones del personaje principal con dos figuras masculinas importantes en su vida. El título “Dolor y Placer” refleja cómo nuestras decisiones en la vida son influenciadas por la búsqueda del placer y la evitación del dolor, pero como humanos necesitamos de ambos para aprender y crecer.

La historia busca entender la complejidad de las relaciones humanas: no se trata de juzgar a alguien como bueno o malo, sino de comprender que, en ciertas situaciones, cada persona actúa desde sus propias heridas, y que muchas veces eso no tiene que ver con el otro, sino con uno mismo. El otro simplemente funge como un catalizador para activarlas y un espejo para reconocerlas.

Gaf: ¿Cómo fue el proceso de cast?

BC: El proceso de casting fue, ante todo, una decisión intuitiva. Para el personaje de Valentina buscaba a alguien capaz de comunicar mucho a través de los gestos, la corporalidad y las miradas. Cuando vi el rango actoral de Daniela Álvarez en un personaje que realizó para una serie, supe de inmediato que tenía que ser ella. Ella conectó de forma natural con la vulnerabilidad que el personaje exigía.

En el caso del personaje de Darío, desde las primeras versiones del guion, David Angulo estuvo siempre comprometido y presente. Que un actor se mantenga paciente durante cuatro años hasta llegar al momento de filmarlo, es algo que se agradece.

Para el personaje de Servando, teníamos claro que necesitábamos a alguien con una voz imponente, una presencia fuerte y mayor experiencia. Al presentarle el proyecto a Julio Bracho, se sumó de inmediato, aportando una actuación que comprendía plenamente el contexto y el reto que implicaba su personaje.

Gaf: ¿Cómo hiciste posible la financiación del corto?

BC: Este es el reto número uno para cualquier creador. El proyecto se hizo posible gracias a la autofinanciación, con un presupuesto limitado; a la colaboración con proveedores que confiaron en la propuesta y facilitaron el equipo; y a personas que creyeron en la historia y decidieron sumarse al proyecto. Esto implicó utilizar los recursos de manera eficiente y estratégica, y desde la escritura del guion se crearon parámetros teniendo consciencia de las posibles limitaciones a nivel de producción, sin que estas afectaran la esencia de la historia.

Gaf: ¿Cómo fue tener el apoyo del crew? ¿Cómo llegaron a la producción?

BC: Para mí, la clave de una producción exitosa es rodearte de personas mejores que tú, y este proyecto fue un claro ejemplo de ello. Hubo quienes ya habían trabajado conmigo en proyectos anteriores y otras a quienes tuve la oportunidad de conocer gracias a este proyecto. En ambos casos, el hecho de que decidieran sumar sus dones y talentos a la historia es algo que agradezco profundamente.

Al levantar un proyecto y conformar un equipo, es fundamental tener la visión clara. Convocar a las personas y que ellas acepten sumarse es un acto de confianza mutua, y también implica dar espacio para que cada quien aporte lo mejor de sí durante el proceso creativo.

Gaf: ¿Qué sigue para Balbina en el cine?

BC: Lo que sigue es compartir el cortometraje a través de festivales, distintos espacios y todos los medios posibles. Creo que como creadores es sumamente importante la visibilidad para poder conectar con más personas y que surjan oportunidades de poder crear más de lo que nos apasiona. A la par, me interesa desarrollar mi proyecto de largometraje, cuya historia sucede en Monterrey, y creo que esto sería una manera linda de contribuir y fomentar la ya creciente industria fílmica regia. También sigo con el objetivo de crecer como productora, asumiendo más responsabilidades y colaborando en proyectos que me permitan aprender tanto a nivel personal como profesional.

Gaf: ¿Cómo ves la industria audiovisual de ahora? ¿Crees que es más fácil trabajar en esto?

BC: Hoy percibo a la industria como un espacio retador, pero también lleno de oportunidades. La pregunta es cómo incorporar nuevos talentos y nuevas historias, y personalmente creo que la respuesta está en atreverse a tomar riesgos. Entiendo que existe una dimensión de negocio que influye en muchas decisiones, pero así como el mundo es diverso, las historias que vemos en la pantalla grande también deberían reflejar esa variedad.

Creo que trabajar en esta industria no es fácil: requiere mucha resistencia, fortaleza y la capacidad de no rendirse. Implica seguir adelante a pesar de las dificultades y, si en algún momento no se está trabajando directamente en lo que se desea, encontrar otras formas de mantenerse a flote sin abandonar el sueño.


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