Women We Love: Lucrecia Martel y Nuestra tierra

Por: Daniela Amores

“No quiero hacer películas que no tengan utilidad inmediata en la vida de nuestra comunidad”.

¿De quién es la tierra? Hemos escuchado por años que le pertenece a quien «la trabaja» pero, ¿de verdad lo es? Lucrecia Martel viene a desmentir ese dicho con su más reciente documental, Nuestra Tierra. Que desde el primer plano, siendo este una toma satelital del espacio y la tierra, ya nos indica hacia dónde va.

Nuestra Tierra sigue uno de los episodios más vergonzosos en la historia de Argentina. Nos sitúa en Tucumán pero no precisamente en la ciudad, sino un poquito más arriba, en donde habita desde hace décadas la comunidad Chuschagasta. Comunidad que desde su existencia, han dedicado gran parte de su vida en cuidar esas tierras y no solamente eso, sino también a cada miembro de ésta.

Y es hasta el 12 de octubre del 2009, que Javier Chocobar, padre, abuelo y líder de los Chuschagasta es asesinado a sangre fría por el terrateniente Darío Amin, en compañía de 2 ex policías. Este acto vil fue documentado por una cámara de video y llegó a cada rincón, no solamente de Argentina, sino del mundo. Y a su vez, también a las manos de Lucrecia Martel.

Es así, que después de 14 años de investigación y realización extensa, nace este documental, como un retrato extenso y necesario no solo de un crimen puntual, sino del problema sistémico que es el racismo en casi todo el continente. Con la llegada de Nuestra Tierra a cines mexicanos, tuvimos la grata oportunidad de conversar con Lucrecia sobre este reciente proyecto, su visión sobre el cine y Argentina, entre otras cosas más.

GAF: Lucrecia, Nuestra Tierra expone una realidad que, aunque situada en Tucumán, Argentina, creo que refleja un rostro de América Latina que quizá muchos queremos o decidimos ignorar. Quisiera preguntarte, ¿qué fue lo que te impulsó a abordar esta problemática a través de la figura de Javier Chocobar y, sobre todo, de la comunidad Chuschagasta?

LM: Mirá, yo te devuelvo. Aprovechando que este medio es tan particular, te propongo que hablemos de una cosa que nadie me preguntó. Pienso que la lucha de las comunidades indígenas debería unirse a la lucha de las mujeres. Porque es población abusada, o que está en la periferia del poder, o en la periferia de los derechos y las posibilidades. Igual que el movimiento LGTB. Para mí, una gran oportunidad que tenemos en este momento de tanta incertidumbre, una gran oportunidad sería unir esos movimientos. Encontrar los puntos en común para fortalecernos en una situación histórica de incertidumbre y de peligro enorme. Y tratar de encontrar los puntos en común entre todos nosotros.

Entre todas esas militancias y caminos que parecen tan separados, estamos mucho más cerca de lo que nos imaginamos. Yo pienso que hay que trabajar para eso. Para unir a todas las minorías, que noson tan minorías, para una transformación de nuestros países, sobre todo en Latinoamérica. Que no tenemos que considerar las luchas como separadas.

GAF: Exactamente. Porque el punto central de Nuestra Tierra tierra parte de este crimen puntual, pero me parece muy interesante cómo tú decidiste indagar en algo mucho más profundo, que es precisamente lo que mencionas. Una problemática más de raíz, más sistemática, que es el desplazamiento, la relegación, el abuso.

LM: Sí, y el racismo. La estructura profunda del racismo es igual que el abuso sobre las mujeres, es igual que el abuso sobre los niños. La estructura profunda de eso es un sistema que cree que una parte de la población puede hacer uso de otra parte de la población. Y sumergirse en eso… Por supuesto que todas esas cosas hay que contarlas con detalle, porque si no… encontrar los detalles con los que contarlas, porque para todo eso estamos inmunizados. Ya nadie se conmueve cuando escucha que un dirigente indígena ha sido asesinado. Entonces necesitamos encontrar un lenguaje para volver a conectar emocionalmente con esos temas.

GAF: Sí, que además me gustaría preguntarte… Al hablar del desplazamiento, no solamente se habla de lo geográfico, se habla también de la cultura, del lenguaje, de las tradiciones. Y hay algo que se quedó conmigo de una entrevista tuya, en donde mencionas: “Las tradiciones políticas e históricas de las comunidades indígenas, salvan ciudades enteras” ¿Podrías compartirme un poco más de esto en el contexto de Argentina?

LM: Bueno, porque mirá, una cosa que se ha perdido en las ciudades es el sentido de comunidad. La gente que vive en edificios, no conoce a su vecino, a veces sale a la calle y no sabe quién es el que vive al lado. Claro, y para mí la idea de comunidad, que todavía la encontrás mucho más viva en las zonas rurales donde viven las comunidades indígenas y también en los barrios periféricos, son modelos de reorganización. En la periferia de las grandes ciudades como Buenos Aires, hay muchos sistemas de resolución y de solidaridad que vienen de una tradición de las comunidades indígenas de donde migraron y no desde una cultura urbana. Entonces, para mí hay que prestar atención a eso.

GAF: Algo que me cautivó fue justamente saber de la historia de toda la comunidad a través de ellos, a través del material de archivo. ¿Sabías desde un inicio que querías hacerlo de esta manera o que era la ideal?

LM: No, yo a la medida que fui encontrando las fotos me fui dando cuenta que eso era una parte clave del documental. Bueno, algunas fotos, la comunidad demoró 10 años en confiar en mí para mostrármelas. Me pareció maravilloso.

GAF: Precisamente eso quería preguntarte, la realización de Nuestra Tierra tomó 14 años. ¿Crees que tu perspectiva sobre Argentina, y sobre todo tu habitar en ella ha cambiado a raíz del documental?

LM: Sí, sin duda. En primer lugar, mi visión sobre el cine. Yo no quiero hacer películas que no tengan una utilidad bastante inmediata, sobre todo por la urgencia histórica. Que no tengan una injerencia inmediata en la vida de nuestra comunidad. Eso cambió de perspectiva. Antes tenía, como más paciencia. Decía: “Bueno, en el futuro se va a valorar tal reflexión”. Ahora no quiero el futuro, lo quiero ya. Y la otra cosa es que también no sé, es cómo va a ser volver a la ficción. Yo siento que esto me cambió mucho y no sé en qué dirección. No sé cómo voy a cambiar. ¿En qué dirección cambié? Eso no lo sé, hasta que empiece a ser ficción.

GAF: En el camino, claro. Y ahora que mencionas algo muy importante que es la inmediatez del cine, en medio de estos debates sobre si el arte es político o no, me gustaría preguntarte, ¿qué rol crees que juegue el cine frente a un sistema judicial presionado por los medios, la insistencia social y la exigencia?

LM: Mira, hay cosas que parecen difíciles a veces de definir y que en realidad son muy sencillas. Decime, ¿qué sentido tiene la existencia de unos humanos en el planeta? ¿Qué sentido tiene? No tiene ningún sentido. Al ciclo hay que dárselo. Y ahora, ¿cómo le damos el sentido a nuestra vida? Con lo que hacemos. Ahora, si con nuestro trabajo solamente vamos a pagar las cuentas, nuestra vida es miserable. Entonces, el sentido del trabajo es transformar el mundo. Y para eso trabajamos. No es para el arte, no es para la expresión personal de nada. Es para transformar el mundo en alguna dirección.

Hay gente que lo querrá transformar de una manera que no nos parezca y otra gente que iría para otro lado, por supuesto. Porque no entiendo qué otra cosa más divertida hay para hacer que… tratar que el mundo sea un poco mejor.


Descubre más desde Girls at Films

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Let’s connect

Instagram

Descubre más desde Girls at Films

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo