Por: Natalia Albin | @_nataliaalbin
El título “Cómo tener sexo” puede sonar sacado directo de un articulo de Cosmopolitan, Teen Vogue o tu lectura adolescente de preferencia (hoy, quizá el equivalente es un TikTok o un blog, nada particularmente más informativo). Pero el debut de Molly Manning-Walker, ganadora del premio Un Certain Regard en Cannes, toma un camino muy diferente, con todas las matices necesarias y confusiones que han plagado el mundo post-#MeToo en cuanto a amistad, virginidad y consentimiento.

Tres amigas, Tara (Mia McKenna-Bruce), Em (Enva Lewis) y Skye (Lara Peake), llegan a Malia, un típico pueblo Europeo para viajes de graduación, imagínate un Cancún abaratado. Inmediatamente entramos a su dinámica: Tara, o Taz, es asertiva y sin escrúpulos, Em es responsable y más tímida, Skye es la “mala influencia”. Cada una trae con ella su propia marca de nostalgia para las que veamos esto en nuestros 20s y 30s. Todas fuimos alguna de ellas y es difícil no enamorarse de su bravuconería mientras se sorprenden de lo grande que es un cuarto de hotel barato y con una sola cama para tres. Ellas llegan con una misión en mente: tomar, enfiestar y coger.

El hecho de que Taz nunca ha tenido relaciones es causa de tentativa y obvia presión. Y es Taz quien va a dictar el paso y vibra de la película gracias a close-ups y una actuación maestra y sútil de McKenna-Bruce. En su primera noche, conocen a sus vecinos de cuarto gracias a un incómodo (y quizá un poco encantador, en un modo cringe pero simpático) intento de coqueteo por parte de Badger (Shaun Thomas). Y, como es común en estos viajes, acaban precopeando en su cuarto y saliendo con él, su amigo más confianzudo Paddy (Samuel Bottomley) y su amiga Paige (Laura Ambler), quien casi inmediatamente se empareja con Em.

Hay señales de conflictos internos en Taz cuando Skye la molesta abiertamente, y quizá desde un lugar de celos que todas las que hemos sido condicionadas para compararnos con otras mujeres, sobre su virginidad y sus malos resultados en la escuela. Taz, incómoda, es rápida en perdonar a su amiga y mantener su personalidad de indiferencia cool. Pero algo empieza a doler. Y se duplica después de una noche en la que a pesar de su claro interés por Badger, es Paddy quien la lleva a caminar a la playa y vemos una de las escenas de relaciones más duras de los últimos años – tanto por su contexto como por sus matices de consentimiento.

Algo es claro desde ese punto en adelante: Taz no se sintió cómoda. Su luz se apaga y la vibra de la película se torna más seria – los chistes que nos daban risa al principio se convierten en dagas e interacciones inocentes parecen peligrosas. Sin darnos cuenta cuándo sucedió, Manning-Walker nos adentra en el mundo interno de Taz completamente.

“How to Have Sex” nos entrega una maestría en las complicaciones y dificultades del consentimiento, sorprendiendo con un golpe emocional que pocas veces se logra en películas que lidian con adolescentes. La dirección de Manning-Walker, junto con el arte de su cinematógrafo Nicolas Canniccioni y la actuación de Mia McKenna-Bruce, nos entregan algunas de las escenas más memorables del año.
How To Have Sex llega a México en Noviembre.

Natalia Albin
Es una escritora y emprendedora mexicana viviendo en Londres. Sus escritos generalmente examinan las conexiones entre justicia social, inmigración y feminismos con cine, arte y cultura.





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