Film Review: Fourteen y cómo no se puede ayudar a quien no quiere ayuda

Por: Julie Rosales Ríos | @ros_julie

Mi primer pensamiento al comenzar a ver esta película fue “claro, las amistades entre mujeres salvan” porque en mi mente esta sería una de esas historias con un final feliz en donde el amor entre amigas sería lo suficientemente poderoso como para salvar a alguien de una adicción, debo confesar que ahora lo veo como un pensamiento ingenuo e injusto, es que acaso no somos nuestros propios salvadores ¿por qué esperar que alguien más lo haga? 

Cabe decir que las actuaciones y la química de ambas actrices es muy natural, verdaderamente les crees el estrecho vínculo que ambas tienen. También creo que esto se debe al guion tan bien escrito que posee (a cargo también del director Dan Sallitt) y es que cuando dos personajes están tan bien definidos son perfectamente capaces de sostener toda la película, y es justo lo que pasa aquí, ambas mujeres me parecieron tan auténticas y contradictorias que es imposible perder la intriga de lo que está pasando. 

Jo y Mara se conocen desde los 14 años, y desde entonces se vuelven inseparables o al menos así la primera mitad de la cinta… conforme los minutos avanzan vamos viendo cómo ambas caminan por caminos separados, sus raíces y sus sueños dan un giro de 180° y poco a poco la amistad entrañable se hunde en un pozo de recuerdos. Sigue existiendo el amor y el recuerdo de una amistad única y verdadera, pero en el pasado, en el presente ellas saben que el momento de separase llegó. 

A través de los años que pasan vemos el desgaste tanto físico como emocional de Mara y de Jo, ya que de cierta forma ambas viven y sobrellevan las adicciones de Jo, vemos que Mara se rehúsa a dejar a su amiga y sin importar la situación o la hora se encuentra siempre al pie del cañón; mientras tanto Jo está sumida en lo que en mi opinión bien podría ser una depresión cubierta en drogas, intentando dejarlas, pero siempre cayendo de nuevo y cada vez más profundo.

Mientras la veía solo podía pensar en lo doloroso que debe ser ver a alguien que amas destruirse por una adicción y solo puedo imaginar la impotencia de querer hacer algo y no poder, porque la persona que está frente a nosotros no quiere ayuda y al final nadie puede obligar a nadie a cambiar y mejorar, si no lo hacen por ellos ¿por qué habrían de hacerlo por alguien más?

Es aquí donde me surge un pensamiento y es que no podemos (ni deberíamos) salvar a nadie porque apenas estamos sobreviviendo nosotros. No podemos ayudar a alguien que no quiere ayuda y eso es lo triste y hermoso de esta película que no nos vende un sueño ni una utopía, nos da los hechos y las acciones de cada personaje las llevan a un desenlace, es en el proceso que conocemos su desarrollo y vemos que el inevitable final se acerca. 

Creo que es una película que vale la pena ver, no solo por la historia sino por los personajes que para el final de la cinta ya tienen un lugar en el corazón, es su sencillez, su autenticidad y la forma en la que nos hacen vivir el duelo, llorar junto a ellas (yo sí lloré) y acompañarlas en la pérdida y hasta vivir junto con ellas su amistad la que la vuelven una película entrañable. 

Julie Rosales

Estudiante de literatura y lingüística hispánica. Fan consagrada de Greta Gerwig. Intento fallido (hasta el momento) de ilustradora. Interesada en la fantasía, películas coming of age y sobre todo el cine de mujeres.

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