Women We Love: Entrevista con Paloma Petra y Mónica del Carmen por La Paloma y el Lobo

Por: Por: Oralia Torres | @oraleia

Girls at Films: Hola, Paloma. Hola, Mónica; muchas, muchas gracias por este conectarse para esta entrevista. Soy Oralia Torres, soy mediadora de cine y escribo para Girls at Films y otros medios. Quería preguntarles, primero que nada, ¿cómo están? Cuéntenme un poquito más de ustedes.

PALOMA PETRA: Bien, está nublado (risas). Soy Leo, ascendente Cáncer, luna en Acuario, y pues nada, muy contenta y que chido que estemos en esta entrevista. 

MÓNICA DEL CARMEN: Sí, yo también estoy muy contenta, como que pienso que la industria está ahí, avanzando, y que vamos a poder ver esta película en pantalla grande, La paloma y el Lobo. Me llena de entusiasmo, creo que es muy, muy poderosa y me encanta.

GaF: Mónica, de hecho, estaba viendo tu filmografía y me di cuenta de que te he visto en muchísimas películas y has estado en muchas que, hasta cierto punto, retratan ciertas problemáticas violentas dentro de México. ¿Cómo fue tu experiencia con La paloma y el Lobo y cómo fue diferente?

MDC: Pues creo que mucho. Cada director, cada directora tiene un mundo que compartir y lo hace de manera diferente, a pesar de que son problemas que nos incumben, ¿no? No sé, he trabajado con muchos directores que hablan de la violencia, sin embargo, creo que el tratamiento que hace Carlos Lenin en La Paloma y el Lobo es una violencia sistemática, muy específica que recae en estos personajes y que podemos verlos de carne y hueso. O sea, no es una violencia estructural, no es una violencia amplia, es algo que lo envuelve todo y que recaen en estos personajes y en específico en estas mujeres que comparten con Paloma esta realidad, y por eso creo que desde el principio fue algo que me atrapó, desde la puesta en cámara, desde la dirección, el relajo que teníamos en el set, que también era bastante importante, habla del cine en específico de Carlos Lenin, ¿no? Como, “somos cuates, pero también sabemos hacer las cosas” y eso era muy, muy bello. Creo que trabajar con Carlos Lenin, que es mi súper cuate, también me dio esa posibilidad de entender que, cuando se trata de crear, somos cuates, pero también sabemos hacer las cosas. Creo que lo tenemos muy claro.

GaF: Muy bien. ¿Cómo se prepararon para interpretar a sus personajes?

MDC: Pues leí muchas cosas y vi muchos referentes que me dio ahí Carlos Lenin y que, bueno, ya también había visto algunas cosas, pero creo que leí muchos reportajes fronterizos que me hicieron mucha resonancia, sobre todo en esos momentos. Creo que a raíz de La Paloma y el Lobo comencé a indagar mucho acerca de cómo funciona esta violencia entre los cárteles y cómo van dejando secuelas en la sociedad, pueblos fantasmas, lugares desolados y levantamientos. También la experiencia de estar en Monterrey, no en la frontera literal, sino en este lugar dónde se vive esta sensación de que [la violencia] ya pasó por ahí y de que está resurgiendo un poco. Creo que fue eso, preparar el personaje a partir de mucha experiencia y de muchos referentes para hacer este personaje.

PP: Y bueno, yo, eh, justo fue una película en la que participé desde que fue una idea de “deberíamos hacer una película de esto” (risas). Entonces, mi personaje se fue construyendo desde el guion, y, vaya, yo como actriz fui construyendo mi personaje desde el guion, rebotando con Lenin. Luego ya en la preproducción, estuve en todos los scoutings, estuvo muy padre porque, por ejemplo, íbamos a ver locaciones y yo decía “no, o sea, creo que aquí no viviría Paloma”, ¿no? O “sí me imagino aquí al Lobo echando desmadre”, ¿sabes? También fui parte de ese proceso de construir el mapita de locaciones para la película. Eso también fue bien rico porque las locaciones son bien importantes en esta película. Luego justo en la postproducción, por ejemplo, Lenin y yo seguíamos rebotando, seguíamos tratando de construir… La idea era tratar de construir, como si esta película hubiera sucedido en la cabeza de Paloma, ¿no? Entonces por eso justo eran importantes estas voces en off que hicimos, y era estar escribiendo, reescribiendo, y grabábamos, “no, esto sí” y “no, esto no”. Entonces fue bien rico ese proceso, además hice la producción en línea de la película, y estuve completamente sumergida en el proyecto.

Making of La Paloma y el Lobo. Foto: Exclusiva.

GaF: Mencionaste que era súper importante buscar las locaciones ideales, ¿por qué pesan tanto dentro de la historia?

PP: Pues, muchas locaciones eran justo espacios que Lenin ya tenía pensados, de hecho, cuando Lenin estaba escribiendo el guion, íbamos mucho a Linares para sentir el espacio y ver qué otras cosas, qué otras posibilidades había para contar esta historia, ¿no?, afuera de lo que Lenin ya tenía pensado en su cabeza. Íbamos a Linares y era, “ok, no, creo que esto tiene que cambiar” y entonces reescribía el guion. Creo que tiene mucho que ver por el proceso emocional que Lenin estaba viviendo en ese entonces, y básicamente, la brújula era mucho miedo, qué nos causaba en esas locaciones, y si había como cierto miedo, era ahí.

GaF: ¿Cómo fue el proceso de producción y de postproducción? 

PP: Pues fue bien chido por ser ópera prima del CUEC, todas las cabezas de área eran de ahí, y la verdad se armó un crew bien bonito. Era nuestra primera película para muchas y muchos, entonces había mucha stamina, no sé cómo decirlo, había muchas ganas de darlo todo, pues, y también había una parte del crew que era de acá de Monterrey, justo como la banda con la que trabajamos acá en Huasteca [Huasteca Casa Cinematográfica], que es la productora que tenemos Lenin y yo acá en Nuevo León. Hubo un matrimonio bien lindo entre el crew de Monterrey y el del CUEC, a la fecha tenemos un grupo de WhatsApp y nos mandamos stickers, sí se vuelve una familia bien bonita. Y pues lo obvio, ¿no? Que es pesado, que “oye, que no salió el dinero” o “que siempre sí salió”, o sea, todos los problemas de producción que van a suceder ahí en rodaje, pero siento que al final la meta siempre fue darle, había mucha voluntad y pues nomás así se puede hacer cine.

GaF: Yo también soy de aquí, de Monterrey, y para mí fue maravilloso ver mucha de la geografía, reconocerla en pantalla, y sí pienso que es muy importante conocer esas historias desde aquí. Me gustaría que tanto tú como Mónica compartieran qué es lo que ustedes consideran importante, por qué es necesario contar esta historia y de contarla de esta forma, porque también la narrativa, todo lo que constituye esta película es una historia de amor sumida en la violencia, pero de una manera muy única.

Making of La Paloma y el Lobo. Foto: Exclusiva.

MDC: Esta historia es algo que, a pesar de que sucede en Monterrey, era algo que desde el guion me tocaba, porque siento que, como personas que vivimos en México, vivimos esta violencia estructural que viene de estratos, pues bastante…. que no vemos pero que percibimos, ¿no? Como esta cuestión de que, por ejemplo, las mujeres en este país no podamos andar de noche, no podamos ser libres, porque hay una latente idea de que puedes desaparecer, ¿no? Lo que sucede con La Paloma y el Lobo es esta violencia estructural que recae sobre estos dos personajes y sobre la comunidad que los rodea y que la percibimos, que vemos en carne y hueso cómo esa violencia que viene de algo que parece que no nos incumbe o que no nos daña, termina siendo algo que nos gobierna a todos, ¿no? Esa violencia latente, y creo que eso es lo que más me llama de La Paloma y el Lobo, cómo en estos obreros, estas mujeres de la maquila, en estos dos personajes recae esta violencia tan dura, no la vemos, pero la sentimos constante, sonante en los corazones de estas personas y de esta comunidad. Creo que eso la vuelve universal, a pesar de que suceda en una localidad muy específica de Linares. Es algo que compartimos, entendemos que, a pesar de que no se ve esa violencia, está ahí, y eso es lo más interesante que me ha parecido de contar esta historia tan bonita, pero a la vez tan dolorosa.

PP: Yo creo que es una película que busca también abrir cierto camino a que podamos contar las historias de nuestra tierra, ¿no? Creo que por eso también es importante, no necesariamente por nosotras y nosotros, sino para que empiece a haber un mayor diálogo entre todo el país, ¿no? Desde distintas latitudes, apelando a esta descentralización del cine. Creo que es importante justo que podamos contar nuestras propias historias desde nuestras regiones también, y eso es algo que aporta La Paloma y el Lobo. O sea, Lenin, por ejemplo, es un vato de Linares, ayer platicábamos y decíamos “güey, qué chingón que la gente ya ubica Linares, ¿no?” O sea…. (risas) porque sí, pues Linares es un pueblo, ¿no? Y dices tú “pero ya mucha gente lo ubica” y es justo gracias a Latitud Norte [cortometraje de Lenin, 2015], también, de cierta manera, gracias a La Paloma y el Lobo, dices “wey, qué chido”, y a mí me hizo cuestionarme, “bueno, pues, a lo mejor yo también tengo cosas que contar, ¿no?” O sea, como mujer y como morra regia, como actriz y productora, “bueno, pues vamos a darle, ¿no?”. Ojalá que esta película también sirva para que más gente, de aquí de Nuevo León y de todo el país, diga “oye, a lo mejor mi historia también merece la pena ser contada y pues vamos a darle, ¿no?” O sea…

GaF: Claro.

PP: Creo que eso está chingón. 

Por razones ajenas a cualquiera de nosotras, la entrevista tuvo que ser cortada, y continuó después solo con Paloma. 

Still La Paloma y el Lobo.

GaF: ¿Qué influencias tuvieron presentes al momento de realizar esta película?

PP: Pues, para mí, una de las influencias más importantes al hacer esta película fue la familia de Lenin, sobre todo las mujeres de su familia: su hermana Lina, su mamá Delfina, la tía Magda… En realidad, Paloma tiene un cachito de ellas en el personaje, ¿no? Una película tan personal de Lenin, pues eso, traté de inspirarme en ellas para Paloma. 

GaF: Toda película tiene su impacto y, vaya, al final busca crear conversación alrededor de ciertos temas e historias. Además de que se reconozca la geografía neolonesa, ¿qué otros elementos o temas han notado que están resaltando gracias a la película?

PP: Algo que resalta mucho de esta película, además de que se filmó en Nuevo León, es la manera en cómo se retrata la violencia, ¿no? Para nosotros, era importante no enfocarnos en eso, no estacionarnos ahí, sino construirla desde otro lugar para que el espectador pudiera empatizar con cómo se están sintiendo los personajes. Creo que es una experiencia más sensorial, y en ese sentido eso es también de las cosas que aporta. Me parece que es algo, pues, diferente de lo que se está haciendo ahorita en la cinematografía nacional.

Creo que cómo se vive el tiempo acá en el norte, o al menos en Linares y en Monterrey, en Nuevo León pues, es distinto, y eso lo refleja la película. Es otro ritmo, otro paso, otra aproximación a la cual no estamos tan acostumbrados, ¿no? Estamos acostumbrados a que todo sea muy rápido, y con montajes como más picados, etcétera, y acá es una película más contemplativa para que podamos sumergirnos en estas atmósferas y sentimientos que sumergen a nuestros personajes, y pensar en eso, en esas violencias. En ese sentido, creo que eso es algo muy bonito que aporta la película.

Creo que la visión de Lenin, que compartimos justo todo el crew, ahí está, y me emociona mucho, por ejemplo, pensar en eso, pensar en qué próximas cosas va a hacer [Diego] Tenorio o Elva [Yanuaria Algravez], la directora de arte, o David Muñoz, el sonidista, ¿no?, Yellow, el diseñador sonoro… vaya, Delia [Luna Couturier], la asistente de dirección, Silvana [Lázaro], la continuista; fue, en realidad, un crew maravilloso que tiene una visión muy chingona y creo que es interesante, vaya, no nada más Lenin que fue el director, la cabeza de toda esta maquinaria, también la visión que tiene el resto del crew, eso es importante. Va a estar muy interesante ver otros trabajos de ellos y de ellas, y ver de qué manera imprimen su visión en esas películas, ¿no? Eso es algo muy bonito que se logró acá, había mucho diálogo, estábamos muy abiertas y abiertos a escuchar y a compartirnos, a ser vulnerables en nuestro proceso creativo, y está ahí en la película. 

Still La Paloma y el Lobo.

GaF: ¿Qué sigue después de esto? ¿Qué proyectos tienen en puerta?

PP: Lenin y yo tenemos una casa productora acá en Nuevo León, se llama Huasteca Casa Cinematográfica, estamos trabajando ya en algunas películas, estoy muy emocionada por eso. Sigue, pues, la próxima película de Lenin como director, mía como productora, se llama Dios y la Cumbia del Diablo, es una película con la que, de hecho, ya ganamos algunos premios, en el Festival de los Cabos, en el Gabriel Figueroa Film Fund, el Premio Piano a distribución, y un premio de Chemistry para servicios de postproducción, entonces empieza bien este proyecto. Dios y la Cumbia del Diablo será una película que tenemos pensada filmarla acá en NL, queremos seguir explorando esta identidad norestense y distintas manifestaciones del estado tan violento en el que vivimos.

Por otro lado, tenemos también La Monstra, que sería mi primer largometraje, en Huasteca justo una de nuestras metas es explorar la identidad norestense y latinoamericana, como nuestro lugar y nuestras voces en este mundo. Entonces, pues sí, justo La Paloma y el Lobo a mí me ayudó mucho a decir “oye, yo también tengo cosas qué compartir, tengo una voz, tengo un punto de vista”, entonces, voy a empezar a dirigir, estoy escribiendo, escribí ya algunos cortos que también están en preproducción, uno es Nido de burbujas, que habla sobre el abuso infantil, y otro es Ontas?¸que habla sobre una mujer que tiene un aborto espontáneo, y bueno, espero que estos cortometrajes nos funcionen para llegar a lo que será mi primer largometraje, La Monstra, que trata de una mujer que se da cuenta de que no quería ser mamá y está intentando ser actriz, con todas las dificultades que eso conlleva. Está inspirada en todas mis dificultades por ser actriz, pero también en mi mejor amiga, que es mamá y está, al igual que yo, intentando ser actriz, y en mi mamá, yo considero que ella en realidad nunca quiso ser mamá, y ella también intentó estar en el mundillo del cine y nunca lo logró, y en cambio tuvo una maternidad bastante frustrada.

Entonces, pues eso, seguir explorando la identidad norestense, explorar estos cánones de belleza que se nos imponen por ser mujeres, estos mandatos que tenemos de maternar, ser esposas, madres, todo perfecto; a muchas aún hoy no se les deja trabajar acá en NL, entonces, eso es lo que quiero explorar en mis proyectos como directora, guionista, y productora. Además, justo estoy en preproducción, ya casi arrancamos filmaciones de El Norte Sobre el Vacío, que es una película que voy a protagonizar y dirige Alejandra Márquez Abella, y me emociona muchísimo trabajar con una directora que admiro bastante, la verdad, a mi Semana Santa y Las Niñas Bien me encantaron, y justo la voz que tiene Ale me parece genial, estoy muy emocionada de trabajar con ella, además es una persona muy cálida, está muy chingón, y es un crew que tiene muchas mujeres involucradas, trabajar entre mujeres es bellísimo, este proyecto también me emociona mucho. 

GaF: ¿Alguna película, álbum o libro que nos quisieran compartir?

PP: Hay un libro que me gusta mucho, se llama ‘Leonas y zorras’ de Clara Serra, que es sobre estrategias políticas feministas, nada que ver con el cine, pero sí, todo que ver. Ese libro me gusta mucho y me inspira a tratar de colar el feminismo en nuestro cine, no nada más en pantalla sino también en la forma en la que se produce. Es difícil, obviamente vivimos en un patriarcado y este medio no está exento de violencias machistas, entonces es importante que trabajemos para que nuestras producciones, tanto en pantalla como atrás de cámaras, sean lo más sanas, respetuosas y libres de violencia. Película, pues, híjole no sé, soy bien mala para decidir, igual con la música… está otro libro de Angela Davis, creo que podría recomendar puros libros feministas (risas) los pienso o replanteo justo hacia cómo quiero hacer cine, y tratar de que sea lo más libre de violencia posible. 

Oralia Torres
Nació del otro lado, rodeada de montañas, y vive en Monterrey, con vista al Cerro de la Silla. Feminista, vegetariana, escritora, crítica de cine, lectora y traductora. 

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