Review: Luciérnagas

Por: Montse Cuevas  | @montse_cuevass

La migración y el desplazamiento son cuestiones multitudinarias tanto en la ficción como en la vida real. Actualmente, su prominencia en las agendas políticas ha hecho que su presencia en el arte sea apremiante y necesaria. Sin embargo, Luciérnagas es mucho más que un comentario sobre migración.

En su segundo largometraje, la directora iraní, Bani Khoshnoudi, nos cuenta una historia de pertenencia y búsqueda de identidad a través de la mirada de un protagonista muy particular: un joven homosexual iraní que llega al puerto de Veracruz por equivocación tras huir de la represión en su país. 

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Al llegar a la costa mexicana, Ramin (Arash Marandi) parece entrar en un limbo compartido por los seres que encuentra durante su estancia en este rincón del mundo. Por un lado, está Leti (Edwarda Gurrola), la encargada de un hotel cerca del puerto jarocho, quien navega las secuelas del desamor con un corazón roto, y por el otro, está Guillermo (Luis Alberti), un expandillero de El Salvador que desea empezar una nueva vida en Canadá y se enfrenta a un conflicto interno en su relación con Ramin. 

Lo inspirado de la narrativa es precisamente este limbo existencial en el que todos están suspendidos, pues fácilmente podría relacionarse con la perplejidad de ser extranjero en otro país, pero más allá de eso, también es equiparable a la angustia de ser gay en una nación homofóbica, la zozobra de saber que un amor perdido ha regresado, o la nostalgia de estar lejos de casa. 

Todos los personajes del relato son excepcionalmente humanos y matizados, testimonio de un guion bien construido, actuaciones veraces y una dirección por demás atinada. Asimismo, es refrescante el retrato que pinta la directora del puerto de Veracruz como telón de fondo. Descrito como “un hoyo negro” por uno de los personajes en la cinta, es realmente efectivo como una antesala misteriosa, precaria y seductora, aunque también como un destino acogedor y prometedor.

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La sensibilidad y empatía que evoca el filme, así como su estructura contemplativa y su atmósfera íntima, sin duda son un reflejo del alma de una cineasta como Khoshnoudi cuyo género y experiencia propia con la inmigración dotan a esta historia de una óptica distinta que parte de lo afectivo, lo melancólico y lo intrínsecamente transformativo de la experiencia migratoria. 

Luciérnagas, una coproducción de México, Grecia, Turquía, República Dominicana y Estados Unidos, ya está en cartelera en México.  

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Montserrat Cuevas:
Es escritora, traductora, intérprete y productora con sede en la Ciudad de México. Autora de la novela “Croma” (Borders Latinoamérica, 2019)

 

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