Streaming Guide: Euphoria y el inminente destino femenino según Sam Levinson

Por: Daniela Amores

“There’s no hope por women” fue lo que dijo Fiona Apple por ahí de 1997 mientras le hacían un photoshoot para la revista Spin, esto, ni siquiera fue parte de la conversación que tuvo con el periodista que escribió el artículo sobre ella, su trayectoria y su salud mental, más bien fue “off the record”, sin embargo, esta frase fue publicada y posteriormente se convertiría en una referencia. Hace apenas unos años, ella publicó un video respondiendo a qué se refería con esto y menciona que, ella estaba en sus 20’s cuando lo dijo, pero que también estaba muy enojada con la industria y el como trataban y retrataban a las artistas femeninas. Ahora piensa que sí hay esperanza para nosotras, pero que aún hay un largo camino que recorrer, y aunque, ya hayan pasado 29 años desde lo anteriormente mencionado, algunas cosas nos hacen creer que aún no estamos donde deberíamos, sino al contrario. Y esto no es un pensamiento al azar, es algo en lo que he pensado desde hace muchos años, en cómo se nos sigue retratando en el cine contemporáneo o en estos proyectos extremadamente populares, como por ejemplo: Euphoria. Pero, antes de partir por la más reciente y controversial temporada de cierre, me gustaría comenzar por el principio.

Euphoria comenzó como una serie de drama juvenil, que tocaba temas como: las adicciones, el despertar y descubrimiento sexual, el género, la dismorfia, la depresión, y el sinfín de sensaciones que experimentamos cuando estamos traicionando de la adolescencia a la adultez. Esto, acompañado de una estética visual incomparable y ahora, completamente reconocible, por sus maquillajes coloridos y llenos de brillos, la música de Labrinth, la puesta de cámara, y por supuesto, la fotografía. Y esto, es precisamente gracias a la mente y genialidad de la artista canadiense Petra Collins, quien fue la creadora del universo visual. Sin embargo, antes de comenzar el rodaje, los productores decidieron no continuar trabajando con Petra y en su lugar, llegaría Sam Levinson.

La gran sorpresa fue cuando Petra se daría cuenta de que su idea fue calcada sin ningún tipo de disimulo, ni mucho menos vergüenza. Lo cual, definitivamente influyó en el estado de ánimo de la misma, y es que, basta con indagar un poco en su trabajo publicado tanto en su web como en su cuenta de Instagram, para darse cuenta de quién es la autenticidad. Ella continúo trabajando por su cuenta, e incluso ha fotografiado al menos a dos de las estrellas de Euphoria: Alexa Demie y Barbie Ferreira. Sin embargo, es necesario señalar este precedente, ya que sí nos advertiría lo que vendría después para este proyecto.

Ahora, Euphoria comenzaría como una propuesta bastante interesante y disruptiva, porque aunque ya hayamos escuchado o visto proyectos similares, como por ejemplo Skins, estas historias estarían contadas desde otra perspectiva, incluso hasta recibiría cumplidos por ser una serie bastante «cinematográfica”. En la primer temporada tuvimos un episodio para presentar a cada uno de nuestros protagonistas, entender de dónde vienen, quienes son, qué es lo que desean y a dónde van. Todas estas historias narradas en voz en off desde la perspectiva de Rue, nuestra protagonista interpretada por Zendaya, que, desde aquí podríamos pensar que la visión sería de género, aunque posteriormente entenderíamos que no.

Rue es nuestra protagonista, una adolescente que sufre de adicción a cualquier tipo de droga, esto, a raíz de la muerte de su padre y que además, tiene una relación compleja con su madre y hermana. Por otro lado, conocemos a Jules, una mujer transgénero que logra conectar con Rue tanto amistosa como románticamente, ella, viniendo de un contexto complicado y que únicamente vive y crece con su padre, quien es bastante abierto y la apoya. Maddy es “la latina”, la del sueño americano y grandes aspiraciones, que precisamente viene de una situación precaria y medio violenta, por esto mismo, sueña con una mejor vida. Cassie y Lexi son dos hermanas con diferentes traumas a causa del mismo acontecimiento: la adicción de su padre y un poco del descuido de su madre. Ambas han procesado sus vivencias de diferentes formas y se refleja en sus relaciones amistosas y románticas. Kat es una adolescente que ha vivido la mayor parte de su vida con “sobrepeso”, lo que le ha costado tener dismorfia corporal, problemas de autoestima y de autodescubrimiento, cosa que se ve reflejada en la manera en que se relaciona con los hombres que la rodean.

Hasta ahora, nos encontramos con personajes femeninos con los que nos podemos sentir identificadas de alguna u otra manera, porque cada una de ellas representa lo que puede llegar a ser el crecer en la actualidad, con todo y sus cosas buenas y malas. La primer temporada consigue desarrollar bien a estos personajes, consiguiendo que nos encariñemos con ellas y queramos saber, bueno, ¿qué sigue después? Y es que, la Euphoria original tiene solamente una temporada, pero la ambición de Sam Levinson y HBO, los llevó a renovar un contrato para crear la segunda temporada, que, evidentemente Levinson se sacó de la manga, creando una “obra de teatro” y rompiendo un poco, más no en su totalidad, la estética de la primera.

Aunque esta segunda temporada fuese distinta visualmente, a las audiencias les encantó por el drama. Ya que, en esta temporada, el conflicto principal es la pelea de Maddy y Cassie por el “amor” de Nate, interpretado por Jacob Elordi, cayendo en este cliché de que, no hay que confiar en tus amigas porque te van a robar al novio. Por otro lado, ¿qué pasa con Rue y Jules? En esta temporada, conocen a Elliot, interpretado por Dominic Fike, quien llega a ser una especie de dealer de Rue, pero al mismo tiempo, otro interés amoroso de Jules, con quien se involucra sexo-afectivamente. A su vez, Kat, quien a finales de la primer temporada era una mujer empoderada, en esta temporada se va por la borda todo el desarrollo de su personaje y vuelve a ser insegura, además de que es infeliz en su relación sentimental. Todo parece indicar que los problemas internos de nuestras personajas se reducen a os hombres y sus relaciones con ellos. Lo cuál ya nos daba señales de hacia donde iría la tercer temporada, en caso de que hubiese una.Y sí, después de 4 años, varios escándalos, actrices que ya no quisieron participar y dos muy queridos que se fueron de este mundo (Eric Dane y Angus Cloud), Sam Levinson regresó con una temporada que una serie que definitivamente es todo, menos Euphoria. Pero, no nos olvidemos de lo que sucedió en el intermedio de estos años, ¿o ya se olvidaron de The Idol?

The Idol es una serie del año 2023, protagonizada por Lily-Rose Depp y Abel Tesfaye, mejor conocido como “The Weeknd”, que trata sobre una súperestrella que es manipulada y explotada por su manager y que eventualmente lucha por salir de ese control, mientras también atraviesa el duelo por el fallecimiento de su madre. Otro proyecto de HBO que originalmente iba a ser dirigido por Amy Seimetz y quien, precisamente tenía la idea de crear algo similar a lo que fue Hannah Montana para nuestra generación. Con muchos colores pasteles, atuendos con brillos y lentejuelas, pero que, finalmente le dieron el proyecto a Sam Levinson. Esto, por petición del mismo Abel, ya que mencionaba que la visión de Amy era demasiado “infantil”.

El primer episodio fue presentado durante el Festival de Cannes de ese mismo año y recibió pésimas críticas, además de que, se mencionó que esta no era la primera vez que Levinson le quitaba el proyecto a alguien más, para convertirlo en una fantasía masculina. Ya que, en la mayor parte de los episodios, vemos el sufrimiento de Jocelyn (Lily-Rose Depp), acompañado de hipersexualización y desnudos completamente innecesarios, mientras que Tesfaye es presentado como una “autoridad”. La serie no fue renovada para una segunda temporada y Levinson fue severamente criticado, no solamente por su pésima escritura, sino por el retrato de las mujeres en dicha serie.

Ahora sí, volviendo al 2026, llega la temporada final de Euphoria, temporada que se siente completamente distinta de lo que ya conocíamos y aunque, obviamente 4 años después, nuestros personajes ya no estarían en la preparatoria, sí esperábamos verles ejerciendo lo que parecía que les gustaría, por lo mucho o poco que conocimos de sus personalidades. Quizás Maddy siendo diseñadora, Cassie con una carrera en la actuación, Jules haciendo algo artístico, Rue probablemente ayudando a otras personas con adicciones, Lexi en TV o cine, etcétera. Y aunque Lexi sí ejerza una carrera afín en esta temporada, para las demás parece que solo habían dos destinos: el trabajo sexual y el conservadurismo.

Desafortunadamente, en esta temporada final, además de estar fuera de tono, o más bien, contada desde uno que no se siente coherente con las dos anteriores, no hay manera en la que alguno de nuestros personajes femeninos tenga un destino o una vida digna. Comenzando con el papel de Sydney Sweeney, quien tanto en la vida real como en la misma Euphoria, se le ha sexualizado pero parece que en esta, ya no les da vergüenza proyectar todos sus deseos y fetiches a través de ella, todo por y para el placer masculino. De igual forma con Jules, quien decide “renunciar” a la universidad para convertirse en una sugar baby sin decisión propia, truncando sus sueños. Sin mencionar que, los nuevos personajes femeninos que se nos presentan en esta temporada, no son precisamente desarrollados y son trabajadoras sexuales o strippers, todas controladas por este personaje salido de una película de Tarantino: Alamo. Y aunque sí se retratan partes crudas sobre su realidad, son realmente pocas a comparación de las miles de tomas de sus cuerpos desnudos o con poca ropa.

El desinterés por darles sentido a las decisiones de sus protagonistas es sumamente evidente, ni siquiera tuvo ganas de darles un cierre digno a estos personajes, con los que muchas y muchos nos encariñamos a lo largo de estos años. A pesar de que esta fue la temporada más vista, también ha sido la peor calificada por obvias razones. Y es triste pensar que, Euphoria, siendo esta serie que prometía posicionarse como LA serie de los Gen Z e incluso milenialls, se convirtiera solamente en un instrumento para cumplir fantasías de hombres trajeados de la industria, cuyo posicionamiento es bastante claro: así es como percibimos a las mujeres.

Y aunque, Sam Levinson haya mencionado infinidad de veces que esta temporada era una “crítica” al sistema y la misoginia, más bien parece una excusa y una justificación para el horrible destino que tuvieron nuestras protagonistas. Que, sin importar sus vivencias, su crecimiento y evolución, esto es lo único que se nos puede ofrecer, este es el inevitable destino por el simple hecho de ser mujer. A esto se nos reduce. Y no quiero ser tan definitiva, pero es que tampoco hay mucho que analizar. No es sorpresa que gran parte de la audiencia y sobre todo, la femenina, se quedara con un mal sabor de boca y una sensación extraña de incomodidad.

Entonces, esto me deja pensando ¿de verdad hay esperanza para nosotras? Y creo que aún la hay. No solamente porque este tipo de proyectos han abierto varias conversaciones tanto nacional, como internacionalmente, sino porque sin distinción de género, cuestionamos estos mismos y ya no es tan fácil aceptar discursos y propagandas como las de Levinson. Porque actualmente, allá afuera hay una infinidad de series y películas con las que sí podemos vernos reflejadas y comprendidas. Por la crudeza y humanidad de lo que significa ser una mujer hoy día, con retratos dignos y a la altura de lo que implica la experiencia femenina, sin maquillaje, sin sexualización, con alma y propósito, y además, dirigidos por y para mujeres.

*Stills: HBO Max


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