Por: Daniela García Juárez | @danigcjrz
MACDO
Cinemex San José recibió MACDO, la ópera prima de lx cineastx veracruzanx Racornelia — un audaz ejercicio de experimentación en torno a los límites de la ficción y el cine como quirófano de dinámicas sociales veladas por el hábito y las apariencias. Grabado con videocámara en mano libre, la película construye una larga escena que sigue a una familia noventera en una cena de navidad de 1997. Racornelia usa la cámara como lupa y binocular de los gestos, rumores, conversaciones superficiales, chistes y tradiciones que la familia desenvuelve a lo largo de la cena, como manera de revelar las raíces podridas y ponsoñozas que se asoman debajo de la fachada de la “familia tradicional”.

La cámara, en sí, descompone por completo tal fachada — la desarticula, la revuelve, la evidencia, revirtiendo un lenguaje que, al menos desde las narrativas hegemónicas, suele regocijarse en ella, defendiendo los valores tradicionales a través de una idealización visual de las dinámicas e interacciones que los conforman.
En este sentido, MACDO es completamente anti-romántica. Cualquier posibilidad de romance se desvanece al quedar claras las violencias estructurales que constituyen las uniones de los protagonistas.

Por un lado, los anfitriones de la casa, Estell y su marido, tienen una relación sostenida en el poder y basada en una estructura machista de desigualdad y cosificación. Por otro, sus cuñados socializan siempre desde el resentimiento y la venganza. Las maternidades de ambas mujeres son solo una moneda de cambio para los hermanos, cuyo vínculo se basa en una competencia de estilo fálico, comparando sus cantidades de bienes simbólicos y materiales.
Formalmente hemos visto este estilo antes: recuerda a Casavettes, sí, pero su primo más cercano es Festen del movimiento Dogma 95. Aún así, importa mirarla porque MACDO ofrece una radiografía estilísticamente similar, pero atendiendo a algo muy propio de la cultura latina — la familia como paradoja central, que teje y a la vez deshace nuestras posibilidades de libertad.

Y, en segunda, porque a Racornelia parece preocuparle de forma específica, más que solo el tema de la familia, cómo la mujer habita, desea y se identifica en tal vivencia como cuerpo abyecto — desdibujado, violentado y negado, pero en esa porosidad, ejerciendo un constante proceso de rehacerse a sí misma. La agencia de la protagonista, como lo marca la interrupción en la ficción con un texto dirigido hacia el público que ocurre a tres cuartos de la trama, es una demostración también de la agencia de Racornelia como cineasta, quién también interpreta a la protagonista. En la oscuridad de su cuarto, en completa desnudez, la abyección se transforma en una posibilidad que se asoma como un rastro de luz sobre su cuerpo abierto, el ficcional y el situado en la verdad. Ambos partes de uno mismo.
MISTRESS DISPELLER
Seguido a MACDO miramos Mistress Dispeller, un documental que desafía tanto los paradigmas estéticos como narrativos del género, en lo que parece más volcado muy cuidado de ficción lenta, al estilo del cine de Edward Yang. La película sigue a una mujer que contrata a una persona profesional para deshacer el amorío extramarital de su esposo. El orden de la programación hace sentido pues parece relacionarse con su predecesora en mostrar, desde un camino aparentemente distinto, las tensiones y reveses debajo de dinámicas sociales cargadas de tradición. El silencio, la organización simétrica, el vacío y los blancos del encuadre, revelan una articulación rígida del deber social en torno al género y la familia, así como la represión de violencias patriarcales hacia las mujeres envueltas en relaciones heterosexuales tradicionales, en este caso, no solo la mujer del conflicto núclear, sino a las mujeres de su círculo extendido.

URCHIN
También pudimos ver la ópera prima del actor Harris Dickinson después de estrenarse en UCR de Cannes 2025. La película nos recuerda al estilo particular de los hermanos Safdie, en donde el personaje principal se encuentra en situaciones de auto-sabotaje y peligro mientras busca un tipo de redención. Dickinson usa como protagonista a un joven con problemas de adicciones y sin hogar, el cuál trata de encontrar un camino de vuelta a la sociedad pero sus mismos traumas y desconfianza, hacen que regrese a un círculo vicioso de autodestrucción. En sí, no es una mala película pero creo que falta mucho camino por recorrer para que Harris encuentre un estilo propio de dirección e historias que contar. (Andrea Rendón)

MÚSICA Y CINE EN CABO: ED MAVERICK
Por la tarde, Crania recibe dos distintas experiencias que celebran la unión entre el cine y música. Como es tendencia reciente en festivales de cine alrededor del mundo, FICLos Cabos crea una sección breve para la presentación de álbumes musicales y documentales de concierto, específicamente seleccionando los proyectos de Ed Maverick y Fernando Frías con M:Depeche Mode.

El cantante Ed Maverick muestra “La nube en el jardín”, documental dirigido por Olmo Guerra, centrado en su presentación del álbum en la Sala Nezahualcóyotl, homónimo de su nuevo álbum y de un cortometraje musical que sacó también como parte del release del álbum. En cuanto al corto, los visuales mezclan un estilo semi-narrativo con un look de fashion film x documental vanguardista íntimo, con un estilo vintage, remitiendo a la colorimetría, encuadres, y uso de la luz de ciertas películas en film como el cine de Jonas Mekas, Jacques Rivette, Chantal Akerman o Luca Guadagnino.

El documental, por su lado, toma un rumbo diferente. Estrenado exclusivamente el Festival de Los Cabos, ofrece una mirada más cercana y transparente sobre el artista, su proceso creativo y sus tensiones emocionales con la música. Los visuales se convierten en un desborde eléctrico que contiene a la experimentación y artesanía que representan a este álbum, complementando con el cortometraje de tal forma que entendamos mejor por qué un cantante desea tener una propuesta tan específica estilísticamente: Ed Maverick se toma en serio a la música y al cine, ambos como artes que se retroalimentan y se unen en la expresividad de un mundo interior.

Crania es una locación perfecta para el desarrollo de estas actividades. Un espacio abierto que por su luminaria colorida y su decoración extravagante de estética industrial, se convierte en un puntito de luz en medio del desierto, que a su vez, es cobijado por un manto de estrellas visible en la lejanía de la ciudad. Generalmente usado para eventos musicales y fiestas alternativas, el cuerpo del espectador naturalmente encuentra un espacio para su extensión y el movimiento en este lugar, por lo que la musicalidad visual hace perfecto sentido para ser programada aquí.

FICLos Cabos tiene un potencial muy importante con esta combinación de tener Crania como espacio a su disposición y la ventaja de ser pioneros en México programando videos musicales y cine expandido. Esperamos sigan perfeccionando y ampliando esta experiencia a más y diversos proyectos, con mayor difusión para el público local.










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