Por: Daniela Amores
Este año, ‘After the Hunt’ del director italiano Luca Guadagnino fue la cinta elegida para la apertura del Festival de Cine de Nueva York en su edición número 63. Justo antes de comenzar la proyección, el presentador hizo énfasis en lo importante que era esta película, por su argumento y los temas que se tocan durante esta, ya que serían claves para definir el tono de esta edición del festival. En la sala y en voz baja, algunas personas comenzaron a hacer comentarios sobre las expectativas que tenían respecto a la cinta, y una de ellas hizo mención del no tan buen recibimiento que tuvo en el pasado Festival de Venecia, los comentarios del mismo Guadagnino, y el inconveniente con la periodista italiana que excluyó a Ayo Edebiri de una pregunta sobre el movimiento Me Too, pero sí se dirigió a Andrew Garfield. Sin expectativas y sin juicios, me dispuse a verla junto con el resto de la audiencia.

La cinta nos sitúa en Yale, una de las universidades más prestigiosas del mundo, que por supuesto forma parte de la Ivy League, aquí nos encontramos con Alma Imhoff, interpretada por Julia Roberts, una docente muy querida por una de las causas que la ha movido durante toda su carrera profesional: el feminismo. Esto mismo, la ha vuelto muy cercana a una de sus alumnas, Maggie Price, interpretada por Ayo Edebiri, quien abiertamente la admira y se ha vuelto una clase de aprendiz. Desde el inicio, Luca nos deja muy clara la dinámica que existe entre estos personajes, que en efecto, resultan ser muy similares a la vida académica de los estudiantes de este tipo de universidades: maestras y maestros que invitan a sus estudiantes a sus reuniones dentro o fuera del campus, con la intención de poder ir construyendo su carrera y creando contacto con personas importantes. Esto, podría parecernos inapropiado o no, pero la cinta no nos impone ninguna postura en particular. Lo que sí nos expone, es que Alma tiene o tuvo una relación pasional con uno de sus compañeros docentes, Hank Gibson, interpretado por Andrew Garfield y a quien nos presentan como un profesor joven y apuesto, que por esto mismo, coquetea abiertamente con sus alumnas.

La escena de apertura ocurre precisamente durante una reunión por la noche en casa de Alma, dando paso a una conversación entre estos tres personajes sobre las generaciones, lo políticamente correcto y lo “woke”. Desde aquí podemos deducir hacia dónde va la narrativa. Hank, argumenta que ahora es más complicado hacerles cierto tipo de comentarios a las mujeres, porque puede resultar inapropiado, y por otro lado, Maggie lo refuta y menciona por qué está mal hacerlos. Alma solamente observa y se mantiene neutral. Al terminar esta reunión, Hank acompaña a Maggie a su casa y no sabemos nada de ella hasta aldía siguiente, quién busca a Alma en su departamento, para confesarle que Hank había abusado de ella esa noche.

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Alma por un momento pone en tela de juicio la confesión de Maggie, y cuando ella le cuestiona su trayectoria como feminista, Alma le dice que le cree. Al día siguiente, Hank cuenta su versión mientras desayunan en un lugar cerca de la universidad, él, con cierta arrogancia y mientras se mete comida a la boca, le cuenta que en realidad ella fue quien lo invitó a pasar a su departamento. Esto desata un conflicto no solamente interno para Alma, sino también legal al verse implicada como uno de los testigos, poniendo sobre la mesa la moralidad de sus protagonistas y también de nosotros como espectadores.

Desafortunadamente y como mencioné hace algunas líneas, Guadagnino no nos plantea ninguna postura en particular, la narrativa de la película resulta ser igual de neutral que el personaje interpretado por Julia Roberts, y aunque, muchas veces el cine está abierto a la interpretación de la o el espectador, cuando se hablan de temas tan complejos como el movimiento #MeToo, no es lo ideal tener un argumento tan simplista, ni tomar referencias de directores con antecedentes como los de Woody Allen.

Hace apenas un mes, durante la conferencia de prensa del estreno de la cinta en el Festival de Venecia, le preguntaron por qué había elegido la fuente característica de las películas de Woody Allen, y aunque Guadagnino haya respondido que sentía que ‘After the Hunt’ tenía similitudes con cintas como ‘Hannah and Her Sisters’ (1986) y ‘Crimes and Misdemeanors’ (1989), su respuesta no quedó ahí, también mencionó que le pareció como una manera “interesante” de pensar en un artista que ha enfrentado acusaciones de violencia y abuso, dando paso a la tan frecuente pregunta: ¿es posible separar al artista de la obra? Personalmente creo que no.
El debate sobre si deberíamos separar al artista de la obra no es algo reciente, y aunque aún no hay un punto en el cuál todxs estemos de acuerdo, sí creo que el trabajo del artista va ligado directamente a su vida, a sus experiencias y por supuesto, a su ideología, nadie habla sobre algo que no conoce. Por esto mismo, los comentarios de Guadagnino durante la conferencia, resultan bastante desafortunados, tomando en cuenta el clima social y lo importante que ha sido este movimiento, no solamente para la industria cinematográfica, sino para todos los ámbitos.

Y es que, todas estas luces cegadoras dentro del set y los flashes de las cámaras en las alfombras rojas, también producen sombras que maquillaban todo lo que no se podía ver, al menos no hasta el 2017 con la llegada del movimiento #MeToo que destapó un sinfín de abusos que habían sido propagados por hombres poderosos de esta misma industria, siendo Harvey Weinstein (quien posteriormente fue a prisión) el primer nombre que puso en evidencia ese secreto a voces que llegó a cada rincón del mundo con la ayuda de la actriz y activista Alyssa Milano popularizando dicho hashtag, que inevitablemente sería solo el principio de uno de los movimientos más importantes para visibilizar la violencia sistémica. Por eso, resulta un tanto irónico que los incidentes al rededor de la película, prueben de una manera más efectiva la premisa de esta. Lo que sí podemos cuestionarnos es: ¿las cosas realmente han cambiado desde ese entonces?, ¿las carreras de los hombres realmente se destruyen a raíz de las acusaciones? Al parecer y según Guadagnino, no, ya que aún pueden ser una referencia para muchos, dejando a un lado su vida personal.










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