The Final Cut: El sexo también cuenta la historia – Una ruta íntima hacia la verdad escénica

Por: Romina Alexandra |@rominaalexandragarciafelix

El rol de Coordinador de Intimidad ha existido por muchos años en el mundo de las artes escénicas, más frecuentemente en el teatro; pero hasta hace muy poco tiempo, no era común verlo en los créditos finales de una producción. Su reconocimiento ganó impulso en los últimos años luego de que un gran número de actrices alzaran la voz sobre el abuso sexual en la industria. Movimientos como MeToo y Time ‘s Up visibilizaron estas problemáticas y ayudaron a abrir el diálogo sobre formas para prevenir el acoso y poder filmar estas escenas con una red de apoyo. 

Phoebe Dynevor como Daphne en “Bridgerton” 
Crédito: Netflix

Hoy en día, los coordinadores de intimidad no solo están ayudando a hacer rodajes más seguros y cómodos al implementar mejores prácticas para talento y crew, sino que también están creando secuencias interesantes, complejas y atrevidas; así ofreciendo nuevas formas de narrar lo íntimo. Pero, ¿en qué consiste este puesto y cómo puede contribuir a la narrativa?

Mike Faist, Zendaya y Josh O’Connor como Art, Tashi y Patrick en “Challengers” Crédito: Amazon

Un mediador de los límites

El coordinador de intimidad es el profesional responsable de planificar, coreografiar y supervisar las escenas de contenido íntimo, garantizando que cada actor participe dentro de los límites de su consentimiento, bajo condiciones seguras y sin temor a externar sus preocupaciones. 

Kristen Stewart y Katy O’Brian como Lou y Jackie en “Love Lies Bleeding”.

Somos parte de un gremio que comúnmente traduce el “NO” como una falta de dedicación y de compromiso al arte. Se nos ha alimentado una cultura de urgencia en la que el “tiempo es dinero” y si no estás dispuesto a aceptar las exigencias, seguro alguien más lo hará por la mitad del sueldo y el doble de gratitud. Es por esto que muchas veces en el cine y en la vida toleramos y accedemos a cosas que no se alinean con nuestros niveles de comodidad. 

Sydney Sweeney como Cassie en “Euphoria” 
Crédito: HBO

En una profesión donde es fácil que se borren los límites, este nuevo rol actúa como un mediador. Ademas, defiende la importancia del consentimiento no sólo en la simulación de actos sexuales, sino también en cualquier escena vulnerable y/o de altos riesgos emocionales que vemos en pantalla.

Nos referimos a momentos vulnerables cuando los actores están en una posición de mayor exposición y pueden beneficiarse de apoyo extra y protección. Algunos ejemplos pudieran ser: escenas donde hay detonantes de traumas, fuertes dinámicas de poder, diálogos incómodos, simulación de violencia, falta de química, etc. Así como usamos coordinadores de stunts para cuidar la integridad física del talento en escenas de acción, traemos ICs (intimacy coordinators) para cuidar la integridad emocional en momentos íntimos.

Karla Crome como Tourmaline en “Carnival Row” 
Crédito: Amazon

El cuidado es colectivo

Idealmente, el trabajo de un coordinador de intimidad comienza en la etapa de la preproducción, reuniéndose con dirección y producción para conversar sobre las escenas en las que se requiera mayor cuidado o atención especial. Se discuten detalles tan específicos como lenguaje corporal, tomas, encuadres, psicología de los personajes, contexto y tono. Con esto, se puede comenzar a diseñar la coreografía y a calcular el tiempo requerido para su ejecución el día de rodaje.

Luego se programa una consulta con los actores en donde se habla profundamente de los personajes, los límites personales, niveles de comodidad y posibles detonantes en la escena. Es importante saber que no todos los límites están relacionados con zonas erógenas o genitales; estos pueden encontrarse en cualquier parte del cuerpo y variar según la historia personal de cada intérprete. Hay actores que se sienten incómodos si les tocan el cabello; otros pudieran alterarse si se les sujetan las muñecas con fuerza; incluso hay quienes, al tocarles las costillas reaccionan con una risa incontrolable. Toda esta información es relevante y dirige la preparación necesaria para las escenas.

Adicionalmente, un IC colabora con asistentes de dirección, directores de fotografía, maquillaje y con el departamento de vestuario asegurando y posibilitando las prendas, prostéticos, barreras de intimidad y protecciones adecuadas.

Michaela Coel y Marouane Zotti como Arabella y Biagio en “I May Destroy You.” Crédito: HBO

Tener “la charla”

Aunque los directores en rodaje tengan una visión clara de lo que quieren que suceda a cuadro, a menudo pueden tener problemas para verbalizar. Hablar abiertamente de lo íntimo puede ser incómodo, incluso para los cineastas más experimentados. Además, estas conversaciones parten de una posición de poder que, si no se maneja con cuidado, puede impactar la forma en la que los actores se permiten dar consentimiento. 

La evasión a esta delicada charla es por lo que los directores con frecuencia pueden ser ambiguos y terminar dando indicaciones como: “Primero se besan, luego se quitan la ropa el uno al otro y tienen sexo. Muy bien. ¿Todos listos? ¡Acción!” Muchas veces los actores son lanzados a su suerte para autodirigirse en escenas íntimas o presionados a traer sus experiencias personales a la historia. 

Un coordinador de intimidad sabe que pedir improvisación en una escena íntima y/o de simulación sexual es altamente expositorio y que la falta de especificidad puede lastimar la calidad de la escena, la confianza en dirección y la química entre el talento. También es desaprovechar una excelente oportunidad para que la escena aporte sentido, impacto y profundidad dramática a la historia. La intimidad en pantalla no debe adornar, sino revelar.

Kristen Stewart como Lou en “Love Lies Bleeding”. 
Crédito: A24 

Diseñando la intimidad

Las escenas íntimas deben abordarse como una extensión del arco psicológico de los personajes y del universo de la historia. Hay cosas que los personajes callan pero que pueden insinuar involuntariamente en un acto íntimo o un momento vulnerable. Existen caricias que en ocasiones pueden ser más reveladoras que un diálogo. Pregúntate, ¿Cómo hace el amor tu personaje cuando baja la guardia? ¿Cómo se mide la intensidad emocional en ese primer encuentro? ¿Cual es la acción física que confiesa un deterioro afectivo en la relación? Las decisiones sobre contacto, distancia, respiración o ritmo corporal son tan importantes como las palabras, porque expresan lo que muchas veces los personajes no pueden decir; y es esto lo que un IC analiza y traduce en coreografía.

Sin duda, este puesto se ha encontrado con resistencia dentro de la industria; profesionales que, por sus años de experiencia en el medio, pueden verlo innecesario y temen que la espontaneidad de una escena se vea afectada. Pero hay que recordar que el coordinador es un recurso para muchas personas más en el rodaje y que su trabajo no es apagar el fuego de la escena; su trabajo es crear una chispa y mantenerla controlada para que no se convierta en un incendio forestal. 

Un actor o actriz que sabe que sus límites serán respetados, que puede decir «hasta aquí» en cualquier momento, tiene el terreno emocional para explorar con mayor honestidad aspectos complejos de la sexualidad o el trauma sin riesgo de daño personal. Esta estructura permite que la escena emerja con mayor precisión. Cada roce, pausa y mirada sostenida es pensada al servicio de la historia. Una escena bien construida —donde el deseo, el conflicto interno o la ternura están cuidadosamente medidos— será indudablemente mucho más poderosa y excitante que una improvisación incómoda o forzada.

Asa Butterfield y Mimi Keene como Otis y Mimi en “Sex Education” Crédito: NETFLIX

Una herramienta para la evolución narrativa

La mayoría de las producciones que han incorporado coordinadores de intimidad también se han destacado por abrir conversaciones acerca de la intensidad e intención en sus escenas íntimas. Entre los muchos ejemplos se encuentran: The Deuce, Sex Education, Euphoria, Firefly Lane, Carnival Row, Outlander, Fair Play, I May Destroy You, Love Lies Bleeding y Bridgerton.

En una industria que avanza hacia una representación más consciente y poderosa, tener coordinación de intimidad no es un lujo: es evolución narrativa y responsabilidad profesional. La representación de lo íntimo requiere del mismo profesionalismo, preparación y respeto que cualquier otro aspecto en una producción. 

Es sumamente importante que la industria en México y América Latina adopte estas prácticas con seriedad y que prioricemos hacer de nuestros sets lugares seguros e informados para cuidar a nuestro crew y a nuestro talento. Esta no es solo una forma de prevenir el abuso y el acoso sexual laboral, pero también es una forma de enriquecer la historia, explorar escenas mucho más intensas, excitantes y utilizarlas como una poderosa herramienta narrativa.

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Romina Alexandra | Coordinadora de Intimidad

intima.scene@gmail.com


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