Por: Andrea Rendón |@andrearendon__
Hace unas semanas estrenó en salas mexicanas el documental «LA FALLA» de Alana Simões. El documental toma el nombre del término geológico, en dónde la falla alude a toda aquella fractura en la corteza terrestre que causa efectos transformadores, dando espacio a nuevas grietas –mismas que forman parte de un todo. En términos sociológicos, la falla puede ser entendida como sinónimo de defecto o de carencia; en este sentido la cineasta Alana Simões nos comparte “La Falla” (México 2024) un documental que explora las cuencas de un espectro social: la educación en nuestro país.

Creo que este documental es importante para que todas las personas podamos ver la importancia de la labor docente y admirar a quienes tienen esta vocación. En México, no es fácil ser profesor. La inseguridad y los bajos salarios que perciben, se han vuelto parte del problema que los maestros viven a diario y en mi opinión personal, el gobierno jamás los ha visto con la importancia necesaria, por ello, es que creo que estamos en el lugar de sociedad que tenemos. Se debe de dar un salario justo a cada uno de ellos, porque de la docencia depende el futuro, realmente.
Entrevistamos a Alana sobre su más reciente estreno y les invitamos a ver el documental que aún sigue en cartelera.

Gaf: ¿Por qué quisiste hacer el documental y cuándo fue que inició tu gusto por la dirección y el cine?
AS: Hace muchos años vi Del olvido al no me acuerdo, de Juan Carlos Rulfo. Aquella película marcó profundamente mi manera de ver y sentir el cine, y me abrió otras formas de mirar mi país. La experiencia fue un verdadero encuentro con lo real: los personajes, los paisajes, las voces… pero, sobre todo, con lo que desde ahí se evocaba. Algo en esa mezcla de memoria, ausencia y presencia me reveló con claridad que ese era mi lugar: el territorio donde la realidad no solo se observa, sino que se trabaja, se reconstruye, se interroga. Comprendí entonces que quería habitar ese espacio para tratar de comprender el mundo y, al hacerlo, empujar también los límites de lo posible.

Gaf: ¿Cuál fue el reto más importante que tuviste al realizar el documental?
AS: Creo que el reto, en el fondo, siempre es el mismo: proponerle un diálogo a la realidad. No imponerle una forma, sino aprender a escucharla con los sentidos atentos y las ideas abiertas. Comprender el camino de la reflexión colectiva exige una escucha profunda, que no siempre es fácil en medio del ruido que nos rodea. Escuchar de verdad implica también formular preguntas: preguntas que no cierren, que no apresuren respuestas, sino que abran posibilidades. Preguntar es una forma de disponerse al encuentro y de habilitar un espacio donde ese encuentro pueda suceder con autenticidad, con tiempo, con cuidado.

Gaf: ¿Qué impacto crees que tenga ahora en su estreno?
AS: Los documentales, a veces, nos permiten habitar espacios que no habíamos habitado. Nos abren la posibilidad de pensar, sentir y conocer el mundo desde perspectivas que no son las nuestras. Nos invitan a mirar lo que ocurre con otros ojos, a experimentar lo real desde adentro y no desde la distancia. La falla, por ejemplo, nos lleva de vuelta al salón de clase, pero no como espectadores externos, sino como parte de lo que ahí sucede. Esa experiencia —que no proviene de las cifras ni de las estadísticas, sino de la historia humana concreta, vivida— genera otras formas de relacionarse con el mundo. Nos permite acercarnos con más cuidado, con más escucha, con una sensibilidad distinta para estar, mirar y pensar.

Gaf: ¿Por qué dirías tú que el documental (como género) es importante?
AS: Porque nos permite relacionarnos con el mundo con más detenimiento, con mayor apertura y con la posibilidad —tan necesaria como poco habitual— de no tener la razón. De soltar certezas, cuestionar nuestras ideas, expandir los límites de nuestra opinión sobre las cosas y, quizás, encontrar nuevos sentidos en lo que creíamos ya comprendido.

Gaf: ¿Tienes algún consejo que le puedas dar a jóvenes mujeres que quieren hacer cine documental?
AS: Que no dejen nunca de buscar la forma de hacer las películas que realmente desean hacer. El documental, como forma de relacionarnos con el mundo, sucede sobre todo en el proceso, más que en el resultado. Permanecer presente en ese proceso —escuchar, observar, dejarse afectar— es fundamental. Porque es ahí, en ese tránsito, donde ocurre lo verdaderamente valioso, donde se encuentra el sentido de las cosas. A ellas se los digo, y es algo que trato de recordarme siempre.

Andrea Rendón
Directora y fundora de Girls at Films. Periodista de cine y moda.










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