Film Review #Ambulante2025: Carnalismo – Haciendo ruido desde las calles de la lealtad, el estigma y el respeto hacia la cultura chola

Por: Esther Montes | @venuscirene

Crédito de las imágenes: CANOSUBIA

Es curiosa la manera como empezamos a familiarizarnos o a sentirnos menos amenazados por aquello que no conocemos o sobre lo cual tenemos ideas preconcebidas, alimentadas por la familia, amigos cercanos. Y es que cuando algo se pone de moda, los adjetivos peyorativos se transforman en halagos, en un “lo quiero”, “¿dónde lo compro?”, “me encanta”.

A principios de 2025, el diseñador Willy Chavarría hizo que el mundo volviera a poner sus ojos en la cultura de los cholos, con una colección que se llevó aplausos durante la Semana de la Moda en París. En la pasarela, personajes de la cultura pop como Becky G, Tokischa, J Balvin, Ozuna, entre otros, desfilaron con orgullo las prendas del diseñador originario de California. Símbolos, frases, peinados, maquillaje y mucha actitud hicieron que esto se sintiera innovador.

Así, mientras en el mundo de la moda y de las redes sociales este estilo de vida se elogia y se hace trendy (por ahí encontrarán algunas derivaciones como el “cholette”); en las calles, donde realmente se ha gestado, se respira y se vive, la narrativa es otra.

El director y productor José Luis Cano usa como su pasarela las calles de su natal Durango para mostrar esa otra cara de la cultura chola a través de “Carnalismo”, su primer largometraje documental, el cual forma parte de la gira Ambulante 2025.

En este trabajo, los símbolos de los cholos son palpables -la Virgen de Guadalupe, las bikas, la cumbia, el rap, la moda, el 13, el baile-, también su influencia y unión como familia.

Los lazos que unen a los protagonistas de este documental no son de sangre. Ellos son carnales de barrio, leales entre sí, respetuosos entre sí, solidarios entre sí. Provenientes de entre seis y siete barrios, las bicicletas, la música y la moda han sido el puente para encontrarse y alimentar un legado. Su objetivo: que su carnalismo se contagie. 

A ojos de quienes no forman parte de esta comunidad, los cholos suelen representar un peligro: son delincuentes, malvivientes, personas de no fiar; con las que es mejor no cruzar miradas, o bien caminar por el otro lado de la calle. Sin embargo, a ojos de sus hijos, de los niños que los ven por esas mismas calles, en el barrio, son una inspiración.

Nada dice más sobre la admiración y el respeto que las generaciones más jóvenes tienen hacia esta expresión que uno de los momentos más bellos -a mi sentir- del documental, donde un pequeño fan de Draus Meraz -narrador principal- rapea con una destreza y memoria una de sus canciones. El pequeño refleja ese orgullo estilizado de curiosidad y seriedad. Entiende lo que rapea; conecta porque lo vive y lo siente.

“No somos de una sola edad. La cultura hay que enseñarla a los niños. Los valores de un club, no de una esquina… Salir de la calle, no quedarte atrapado”, enfatiza otra de las voces protagonistas de “Carnalismo”.

Las historias de Draus, Lalo 13, Pelón y más; su andar por las calles, en soledad y en conjunto; su mirada; sus anécdotas; su devoción a la familia, a su cultura; y esa apertura para mostrarse como son, nos inyectan una oportunidad para cambiar ideas, para transitar por la misma acera. 

Desde un lugar de respeto, sin ser invasivo o caer en el discurso de los buenos y malos, José Luis Cano muestra la otra cara de la moneda, aquella con la única con la que podemos alejarnos realmente de los prejuicios, las burlas y la discriminación: el aprender y conocer más del otro, entendiendo que los contextos nos definen y separan, pero que al final, todo se reduce a la búsqueda de la armonía y de la buena correspondencia entre barrios, entre carnales, como sociedad.


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