Film Review: Palestina existe y resiste – La lucha de No Other Land

Por Jocelyn V. Solis 

IG: @veroniquecrumbs Twitter: @apricotnica


«Desde el río hasta el mar, Palestina será libre”

Basel Adra (activista y periodista palestino), junto a Yuval Abraham (activista y periodista israelí), Hamdan Ballal (cineasta y realizador palestino) y Rachel Szor (cineasta y realizadora israelí) nos entregan las imágenes que recogieron de 2019 a 2023, terminando la grabación de este documental solo un par de meses antes de los hechos del 7 de octubre de 2023 y mostrándole al espectador que las acciones del gobierno y fuerzas israelíes son parte de una estrategia organizada, sistemática y vil para arrebatar a los palestinos de su vida, su tranquilidad y sus tierras. 

Basel y Yuval protagonizan el documental, Hadam aparece en algunas escenas y Rachel se encuentra detrás de la cámara en la mayoría de ellas. El grupo nos muestra la historia de despojo de las comunidades de Masafer Yatta, de donde es originario Basel. Masafer Yatta se encuentra situado en el extremo sur de Cisjordania y en la década de 1970 fue declarado por el gobierno israelí como una zona destinada al entrenamiento de las fuerzas armadas de la nación -aunque dicho entrenamiento nunca ha tomado lugar en estas tierras-, debido a esta decisión, los habitantes de Masafer Yatta, cuyas familias han vivido ahí en muchos casos desde inicios del siglo XIX son ahora percibidos como ‘ocupantes ilegales’ o ‘invasores’. 

La “ley” le da a las fuerzas israelíes el derecho a destruir las casas de los habitantes de esta veintena de comunidades, a derramar cemento en sus pozos, a negarles servicios básicos, a cerrar la reja que les permite la entrada desde zonas destinadas al libre tránsito exclusivo de los ciudadanos israelís, a golpearlos, detenerlos, discriminarles y dispararles. Son regímenes como el del gobierno israelí, los que permiten y adulan la segregación, la existencia de ciudadanos de “segunda clase”, los que llenan de propaganda las mentes de sus ciudadanos y los que entrenan a sus ejércitos para deshumanizar a sus “oponentes”, desplazarles y exterminarles. 

A lo largo del documental presenciamos las pláticas y momento incómodas entre Basel, habitantes de Masafer y el mismo Yuval, quien mientras más conoce la realidad de su amigo, se enfrenta de cerca a la cruda realidad de que hasta su urgencia por la resolución del problema se ve atravesada por una libertad que a Basel y sus compatriotas se les ha negado. Tener el derecho a habitar una tierra y tener una casa de la cual no será desalojado por soldados armados, votar, ejercer su profesión (Bassel estudió derecho, pero no le es posible desarrollarse profesionalmente debido a la situación que enfrentan los Palestinos), explorar su nación y el mundo, no tener que pensar en todas las implicaciones de comenzar una familia es algo que solo Yuval puede experimentar.

Reseña: "No Other Land", una mirada impactante a la vida palestina bajo  ocupación | AP News

Y junto a las desigualdades y el dolor que nos presenta No Other Land, vemos también la colectividad, la resistencia, el activismo y la colaboración. Observamos a los habitantes de Masafer Yatta reconstruyendo sus casas a mitad de la noche, aun sabiendo que días o semanas más tarde pueden ser destruidas nuevamente. De la misma forma vemos a Basel asistiendo a protestas después de ser detenido por las fuerzas israelís, siguiendo el camino que su abuelo y su padre tuvieron que empezar, uno que ojalá Basel no tenga que heredar a sus hijos. 

Basel dice en un momento de No Other Land que: “esta es una historia acerca del poder” y ería ingenuo pensar que dichas dinámicas de podar no se manifestarían más allá de la pantalla. De dichas manifestaciones los ejemplos se siguen apilando, desde lo ya mencionado por usuarios en redes sociales como X que señalan que el éxito de No Other Land en festivales e incluso los premios de la academia, tiene mucho más que ver con el hecho de que se trata de una producción palentina-israelí y no exclusivamente palestina y no con su poderoso mensaje. Es de hecho es su naturaleza crítica hacia el desplazamiento y limpieza étnica de los palestinos y, por lo tanto, la postura de sus realizadores lo que le ha traído consecuencias negativas luego de su debut. 

Tráiler de «No Other Land»

Ese sentimiento se fortalece cuando vemos como un documental con el premio más ‘valioso’ de la industria cinematográfica estadounidense y mundial, no ha logrado hasta el día de hoy ‘convencer’ una distribuidora o compañía de streaming que le ‘adopte’ para ser distribuida en Estados Unidos. Asimismo, luego de llevarse a casa el premio del público y el de mejor documental en el Berlinale, no solo vinieron amenazas de muerte y alegaciones de antisemitismo, sino que la misma ministra de Estado de Cultura alemana  declaró que durante la entrega de los premios, ella solo estaba aplaudiéndole al director Israelí, Yuval y no a Basel. 

La misma Academia que galardonó a No Other Land con el Oscar a Mejor Largometraje Documental le dio la espalda al filme hace solo unos días, luego de que respondieran con una negativa a la petición de Yuval y Basel, a que esta se manifestara públicamente para repudiar el linchamiento, detención injustificada y tortura de Hamdan Ballal, uno de los directores. La Academia argumentó que no podía hablar de estos hechos sociales, políticos o económicos debido a que debía respetar las ‘perspectivas únicas’ de sus más de 11,000 miembros. Fue el mismo Yuval el que condenó la respuesta y remarcó que la academia se manifestó por la opresión del gobierno israelí hacia los cineastas. 

No Other Land” Won an Oscar. Will It Ever Be In U.S. Theaters?
Fotografía: The Academy

Un documental que destruye el discurso propagado por el gobierno Israelí que argumenta meras acciones retaliadoras hacia Hamas por el ataque del 7 de octubre y sus consecuentes acciones y excluye la mención de sus actividades en comunidades como las de Masafer Yatta, su fomento a la ocupación por parte de colonos israelitas y la limpieza étnica en la franja de Gaza y el territorio Palestino no podía esperar menos que una respuesta violenta por parte de los aliados de Israel, pero es sumamente triste que sean aquellos en la industria del cine, que ha tenido siempre un espíritu revolucionario, los que decidan apoyar, aun con los más pequeños actos, un genocidio que está ocurriendo frente a sus ojos. Occidente, desde sus gobiernos hasta sus instituciones culturales más importantes, han demostrado su hipocresía no solo hacia Yuval, Basel, Hamdan y Rachel, sino a la causa Palestina. 

No tengo mucho tiempo escribiendo críticas -o reseñas- de cine, de hecho aún me siento muy principiante, me imagino que así pueden inferir que lo que me hizo aventurarme en esto no fue mi confianza en mi escritura y mis palabras, fue en realidad que encontré en escribir sobre cine una intersección entre el arte y la política. Nunca me cansaré de decir que no existe una sola película que sea apolítica y aun así, no todas las películas son políticas de la misma forma, si siquiera todos los documentales, donde su sentido político es mayormente aceptado por las audiencias, son políticos de la misma forma. No Other Land es uno de esos largometrajes que son políticos no solo en su concepción o en los 95 minutos contenidos en el documental, sino su realización , su distribución, su recibimiento por el mundo, sus consecuencias y su existencia misma en un momento en el que más personas hemos decidido voltear a ver a las atrocidades que los Palestinos han enfrentado por décadas.



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