LFF2024: A Real Pain – la yuxtaposición entre el dolor moderno y el Gran Dolor

Por: Natalia Albin | @_nataliaalbin

En “A Real Pain”, Jesse Eisenberg se establece otra vez como un escritor, director y actor de comedia dramática en esta película sobre dos primos que toman un tour alrededor de Polonia para reconectar con el pasado de su familia. 

Searchlight Pictures

La secuencia de inicio es, tal vez, la mejor exposición de las sutilezas cómicas tanto del guion como de los actores principales. David (Eisenberg) ansiosamente espera en su taxi camino al aeropuerto, atorado en el tráfico y marcándole a su primo una y otra vez para asegurarse de que llegue a tiempo al aeropuerto. Entendemos que por alguna u otra razón, su primo no es muy confiable. Pero cuando llega, Benji (Kieran Culkin) ya lo está esperando, diciendo que llegó muchas horas antes porque “conoces a la gente más interesante en los aeropuertos.” David, el responsable ansioso y Benji, el imprudente excéntrico que es bueno con la gente. 

Searchlight Pictures

Eisenberg, lejos de intentar distanciarse de su persona más conocida (el niño-adulto nerd incómodo a quien le cuesta trabajo la interacción social), Eisenberg toma su estereotipo y lo ejecuta cada vez con más matices. Por su lado, Culkin también está creando un nicho en sus papeles, uno en el que a pesar de tener quizá uno de los mejores timings cómicos en la industria, sabe actuar con la seriedad de un actor puramente dramático. Se destaca en momentos que parecen irreverentes, como sugerir posar con estatuas conmemorativas, pero lo dice con tal seriedad que se convierte en una comedia mucho más profunda. Es lo que hace a su papel como Roman en “Succession” tan cautivante, y lo mismo pasa en “A Real Pain”. 

La historia es lo suficientemente interesante como para mantenernos viendo. El tour, al que se refieren como un “Tour del Holocausto” por Polonia, fue contratado por David como una forma de reconectar con Benji – casi hermanos durante en la infancia que poco a poco se han distanciado por las irresponsabilidades de Benji y sobre-responsabilidades de David –, después de la muerte de su abuela, quien escapó de Polonia. 

Searchlight Pictures

Sus compañeros de viaje, que incluyen una pareja más grande interesada en los vestigios del Holocausto, un hombre de Rwanda que sobrevivió el genocidio y se convirtió al judaísmo, una mujer recientemente divorciada y rica de Los Ángeles y su guía turístico, un joven académico Inglés con la sensibilidad de un hombre moderno, hacen buen contraste para lo que quiere lograr Eisenberg con la historia. Desde el principio hay contraste y yuxtaposición entre el dolor moderno – desde depresión y soledad hasta divorcios y la presión de ser “exitoso” – y el Gran Dolor histórico – genocidios y atrocidades del siglo pasado. 

La pregunta principal, ¿Cómo lidiamos con nuestro propio dolor cuando existen los dolores más grandes en nuestras propias familias?, llega a su disposición final en un monólogo de Benji sobre la insensibilidad de disfrutar nuestras vidas cuando otras personas se sacrifican para hacernos llegar ahí. Es ahí donde su relación con el resto de los personajes cambia, lo dejan de ver como el primo divertido y David, por su lado, lo comienza a entender un poco más. Es un momento que resaltar para Culkin, quién deja de lado toda la comedia para probar su rango actoral con una sensibilidad admirable. 

Searchlight Pictures

Aunque Eisenberg sí llega a ciertos puntos interesantes sobre estas yuxtaposiciones, hay un hueco importante al evitar hablar sobre los grandes dolores actuales, sólo tocando en dolores pasados – como si todo dolor “moderno” fuera el Occidental. Claro que es la experiencia de él como hombre que creció en Estados Unidos, pero también es un hueco que hace que la sentimentalidad de la película se quede un poco plana. La profundidad que logra en sus personajes es atrofiada por la superficialidad de su exploración temática. 

La trama es, entonces, lo suficientemente interesante, pero es indudablemente una película cargada por actuaciones. Es una película que te deja con un buen sabor de boca de la forma que ver algo ejecutado con claro cuidado, que te hizo tanto reír como sentir cariño por los personajes. Aunque quizá no te deje con las grandes preguntas existenciales que esperaba lograr. 


Natalia Albin

Es una escritora y emprendedora mexicana viviendo en Londres. Sus escritos generalmente examinan las conexiones entre justicia social, inmigración y feminismos con cine, arte y cultura.


Descubre más desde Girls at Films

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Let’s connect

Instagram

Descubre más desde Girls at Films

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo