Women We Love: Ariana Pérez y Constanza Moctezuma

Entrevistamos a Ariana Pérez y Constanza Moctezuma, dos mujeres artistas de distintas disciplinas que le dieron materialidad al cortometraje triunfador en el  GIFF 2024.

Beso de Lengua (2024, José Luis Zorrero) es un recorrido audiovisual ecléctico que explora una imaginería diversa y creativa, heredada de la cultura queer y sus narrativas. Desde una etérea y ácida sala de hospital hasta una cafetería anacrónica, los cuerpos se entrelazan a través de la sangre, elemento central en el cuadro que los captura. Esta sangre fluye en torrentes de dos bocas que se aproximan con una intensidad abrumadora, honrando con violencia y ferocidad el presente que permite su encuentro.

Las imágenes en movimiento avanzan, articulando lo representado en torno a los cuerpos, sus excesos y rarezas. La disidencia se manifiesta a través de estas fugas materializadas en lo tangible. La representación queer trasciende la simple aparición de una pareja homosexual en pantalla; es el movimiento y la interacción de los cuerpos, la visualidad que los captura –al tratarse de registro análogo–, los objetos que los rodean y enmarcan, lo que establece una pauta diferencial para los sujetos representados. Esta distinción simula la perspectiva de lo no regido por la heteronorma y así, Beso de lengua se posiciona como una película disidente, más que solo una narrativa LGBT+.

Ariana, artista visual y directora de arte con una trayectoria amplia en escenografía para teatro y cine, habla de la construcción material para dar vida a un guión, en sus palabras, completamente loco y raro, de José Luis Zorrero: “Desde el inicio sentí que tenía mucho potencial a nivel estético. Hay una influencia a nivel de diseño de mobiliario, muy sesentera-setentera. Pero también queríamos que fuera mucho más variado, tener cosas de diferentes épocas y de diferentes estilos. Por ejemplo, teníamos estas lámparas tipo Art Deco, pasteles retro, pero que también son una moda que se está retomando en los últimos años. Queríamos que fuera una cosa muy diversa, haciendo un símil a lo diversa que es también la comunidad de la que estábamos hablando (la comunidad queer).”

“La estética es así, grita: ¡ya llegué!” dice Constanza, fotógrafa del cortometraje, sobre la excentricidad y el uso de imágenes llamativas como referencia a lo disidente. “El corto empieza con un degradado y una música muy fuerte que es una intención. José Luis me dijo que ese intro siempre lo planteó como una carta de presentación: ‘este es mi primer corto, ya llegué, y a ver qué pasa’. De esa misma manera maximizaba todo en el corto.” 

Constanza es estudiante de Cinematografía en el CCC, y relata que el proceso dedicado a la construcción de la propuesta visual, fue una elaboración específica hacia las necesidades del diálogo entre cuerpos, objetos y lugares que despliega el corto: “Siempre fue muy importante que todo lo que se viera en cámara tuviera una vara muy alta de consistencia entre el departamento de arte y foto. La propuesta se trabajó en muchas juntas y trabajo de mesa. La mirada de la cámara se logró probando, al sentarnos, vernos a nosotros, dibujarnos, regresar, ver pruebas, volver a hacerlas, ver películas y cortometrajes. Cada tipo de plano recibía algún tipo de nomenclatura, por ejemplo ‘este es el plano tipo Lynne Ramsey’, que es una directora que yo admiro mucho. En lugar de decir ‘es un médium close y esto es un full shot’ le dábamos un nombre de alguna referencia que teníamos porque ese plano también cumplía algún tipo de función especial.”

Constanza se unió al proyecto por su experiencia previa y sensibilidad hacia el análogo, proceso de filmación que celebra y del cual destaca virtudes relacionadas a la presencia y unicidad. “Fue un proceso muy meticuloso porque al hacer película tiene que cuidarse mucho el material. (…) Cada lata de 16 milímetros duraba 11 minutos en total, entonces teníamos que pre-planear todo muy preciso, plano por plano.” La meticulosidad, en los ojos de Constanza, es una cualidad singular que apertura un rigor distinto relacionado al proceso en sí mismo de filmar, posibilitando un cuidado del instante y sus componentes: “Se respeta más el momento de la toma. Entonces se ensaya para que la toma salga en lugar de tirar un montón de material por si acaso. Se genera una energía de presencia muy precisa para que esta toma en este instante salga como tenga que salir y no hay otra. Entonces, todo el mundo está más concentrado en que sí salga la primera. El análogo de alguna manera te lo exige, no hay de otra. No te da una oportunidad tan fácilmente.” 

Además de la cuestión procesual, el análogo permite expresiones estéticas relacionadas a lo retro y, en la era digital, a lo divergente, lo raro y lo atrevido. Lo falible. “Otra cuestión es abrazar el azar y el error, porque cuando filmas no vas a saber exactamente cómo saldrá cada cuadro. Hay basuritas, el grano se comporta de cierta manera, cambia todo en cada fotograma y por más que hay herramientas de postproducción que generan un look de análogo, ese azar que existe dentro de lo matérico no te lo da más que el material mismo. Hay una textura ahí extra que la da el material mismo porque existe. Cuando decides filmar es como te casas con una emulsión, te casas con una sensibilidad, te casas con un balance de blancos, te comprometes a eso, filmas así y recibes el resultado de esa planeación que tú tuviste, con un poquito de ese azar que te da el material químico.”

Ariana Pérez

Sobre el azar atravesado en Beso de Lengua, Constanza se sincera: “Es difícil. En la foto como en todos los departamentos de cine, dan ganas de regresar en el tiempo y corregir. Pero soltar (en el análogo) es una decisión que uno toma desde antes, y te toca llegar y abrazar el material como venga, como el hijo que salió como salió.” 

Constanza Moctezuma

Ariana añade: “Es complicado. Siempre te queda la sensación de las cosas que pudieron haber sido diferentes, pero ya con la experiencia que tenemos de haber estado en el GIFF y en Tribeca, pues creo que gustó porque es como es. De haber sido diferente no tendría el impacto que está teniendo, y es parte de la importante experiencia de formación que todos vivimos.” Hacer cine como continúa experiencia de formación, en palabras de Clarice Lispector, no asumirse profesionales para siempre ser amateurs, mantener la libertad de continuar aprendiendo, sobretodo, en la construcción continúa de narrativas y estéticas que sí hablen de, desde y para lo queer “Yo me quedo satisfecha.” declara. 

Sobre los aprendizajes, Ariana y Constanza coinciden en la relevancia de construir la materialidad de proyectos que se alinean con sus valores y expresan temas que les son cercanos. Dice Ariana: “Más allá de lo técnico, ser siempre fiel a lo que uno cree, a tus ideales. El estar constantemente colaborando en proyectos que van de acuerdo a tus preocupaciones, a tus gustos, te hace congeniar mejor y proyectar mejor tu ejecución técnica, seas del departamento que seas. Más allá de hacer arte solo por hacer arte, está chido hacer arte para proyectos que van con una carga ideológica alineada con lo que crees y defiendes”. 

Constanza: De temáticas, todo lo que tenga que ver con infancias o disidencias de género, siempre son los terrenos a los que termino gravitando. Es interesante porque siendo una mujer cis y heterosexual (…) tengo una afinidad muy particular con ese mundo, aunque yo no forme categóricamente parte de él. Todo lo que tenga que ver con disidencias, masculinidades en fuga o preguntarse lo que es la feminidad, de alguna manera no estar 100% regido por la heteronorma o estar en rebeldía contra ella, es algo que seguiré buscando. 

Constanza Moctezuma

Agrega también, como pautando un punto de referencia, que el compromiso y rigor del proyecto se extendieron hacia la postproducción: “La parte más gratificante de un trabajo no es el resultado sino poder mostrarlo, que alguien más lo vea. Es algo que el director y el productor se encargaron de hacer y lo respeto mucho. Es una manera de corresponder al trabajo que hicimos nosotros. Corresponderle a todas esas personas que llegaron a tiempo a tu set también es post-producir a tiempo. No soltar el proyecto y llevarlo a las últimas consecuencias.”

Detrás de un cortometraje ganador de festival, hay valores y propuestas extraordinarias relacionadas a la congruencia visual y temática, los cimientos de trabajo y la relación entre personas. Escribir la disidencia cinematográfica es también asumir la necesidad de caminar desde una brújula propia y moldear las circunstancias desde el lugar de posicionamiento, adaptando los procesos a las búsquedas particulares que se tienen como creador escapista, no hegemónico. José Luis Zorrero, Ariana Pérez y Constanza Moctezuma son parte de un equipo que preparó, narró y editó desde esos lugares. ¿El resultado? Un referente imperdible del cortometraje mexicano LGBT+, con sus narrativas y visualidades tan audaces, grotescas, divertidas e inspiradoras, como la cultura propia de la comunidad. 

Ariana Pérez

Al preguntarles sobre su futuro con las imágenes, ambas respondieron. “Me gustan mucho todas las expresiones artísticas que pueda llegar a explorar, no estoy cerrada a una sola, de acuerdo a la época que esté atravesando.” Constanza suma “A mi me gustaría seguir haciendo cine. Ojala tenga la oportunidad de filmar varias veces en mi vida, así sea en análogo o digital.” 

Esperamos esa posibilidad con ansias. 


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