Women We Love: Entrevista con Victoria Garza, directora de La Pecera

Por: Amira Ortiz Azuara | @unazuara

Parte del Fantasia International Film Festival el cortometraje mexicano La Pecera, dirigido por la coahuilense Victoria Garza, tiene su primera función internacional este 31 de julio. La selección Small Gauge Trauma de uno de los festivales de cine de género más reconocidos del globo, presenta la historia de una mujer pez (Ari Cicarroa), que presencia cómo el mundo ve y condiciona a las de su especie. “Siempre tuve claro que quería navegar alrededor de los diferentes aspectos de conducta de una mujer que es sobreviviente de abuso sexual”, dice Victoria en entrevista para Girls at Films

En conversación, la joven realizadora habla de las distintas etapas del film y lo aprendido en el que considera su proyecto más profesional, pues “tener un presupuesto amplio lo que hace es que te permite darle un mayor grado de complejidad al trabajo, te permite tener más tiempo para profundizar en cada una de las capas de la producción”. Y comenta además sobre su acercamiento al horror, las ideas germinales del proyecto y sus consideraciones al momento de retratar violencias.

Fotograma La Pecera (2023).

Girls at Films: El corto anuncia su inspiración en la historia de “la diosa prehispánica Tlazoltéotl, la comedora de suciedad”. Lo sucio se refiere a su relación con la sexualidad, a lo carnal, ser capaz de provocarlo pero también limpiarlo. ¿Cómo llegaste a ella y qué despertó como base en tu película?

Victoria Garza: Durante la etapa de investigación dí con el término de “prostitución sagrada” y me empecé a interesar en cómo esta práctica ha existido a lo largo de las civilizaciones, volviendo la explotación sexual un acto ceremonial que incluso tenía que ser visto como un privilegio. Decidí informarme sobre cómo era este ritual en todas las antiguas grandes civilizaciones y encontré que los aztecas habían adoptado una diosa huasteca conocida como Tlazoltéotl.

La complejidad de Tlazoltéotl me parece extraordinaria; ella hace “brotar” todas las desviaciones y deseos sexuales más ocultos de las personas y las absorve para después vomitarlas en un líquido negro, “purificando” a la sociedad. Desde que analicé la dinámica de Tlazoltéotl con la sociedad azteca y como su traducción fue malinterpretada supe que su existencia representaba todo lo que quería abordar con mi historia: el falso entendimiento de que ella “provoca” el deseo sexual cuando en realidad es la sociedad la que ya posee esta “suciedad”, además de la doble moral en donde esta misma sociedad ve ese vómito negro como algo sucio y repulsivo cuando es algo que les pertenece a ellos mismos y prefieren negarlo.

GaF: El film se rodó en Torreón, Coahuila. Cuéntanos un poco del proceso de filmación, locaciones y las condiciones para llegar a tu película final.

VG: Grabar en Torreón es una experiencia muy grata (…), desde los dueños de los puestos en el mercado Juárez que nos ayudaron a pesar de que tuvimos que bloquear algunos pasillos durante todo un día, los pescadores de la presa Francisco Zarco, (…) grabamos escenas exteriores en el centro histórico de Torreón. Encontrar los vapores Polendo y Providencia lo sentí como un acto divino, no podía creer que existieran estas joyas ocultas dentro de la ciudad en donde nací. Lo mismo sentí al momento de conocer a Ari Cigarroa, la protagonista. Me parece una mujer extremadamente talentosa de manera natural (…). Los demás actores no se quedan atrás. Todo el talento fue local y puedo afirmar que no era necesario traer a nadie de fuera ya que en Torreón hay mucho talento, lo que queremos es atraer más oportunidades de producción a la región.

GaF: La Pecera se presentará en el Fantasia International Film Festival, su primera función en el extranjero. ¿Qué representa para ti este escenario?

VG: Nunca he participado en un festival tan grande, sé que año con año asisten más de 100,000 personas (…) por lo que me siento afortunada y honrada de formar parte de esta selección. Me siento muy agradecida por la entrega y dedicación de todo mi equipo y me emociona llevar el talento regional a un lugar en donde gente de todo el mundo pueda verlo.

GaF: El cortometraje cuenta con el apoyo de Focine, háblanos del acercamiento a fondos con el proyecto. Y en general, de la experiencia de desarrollo y financiación, que puede servir de guía para otras cineastas jóvenes. 

VG: Hacer carpetas de producción tiene que ser tu pasión, casi tanto como la producción en sí. Exista o no exista un estímulo en específico al que tengas el objetivo de aplicar, normalmente todos aquellos elementos que incluyen estas carpetas y toda la información que solicitan es algo fundamental para que tu historia vaya evolucionando. Las notas del director en donde tienes que pasar a palabras lo que quieres transmitir con tu obra me parece un ejercicio extraordinario para que tengas perfectamente claro lo que quieres decir con la obra y no se trate de un mero capricho, estas notas podrían existir incluso antes que el guión. 

Creo que es muy buen ejercicio y lo recomiendo mucho para todos los cineastas jóvenes, si tienes una idea para hacer algo y no tienes nada más que sólo la idea, primero que nada haz las notas de dirección, estoy segura que después de eso te sale la inspiración de escribir más, y si te bloqueas un rato, empieza a explorar cuáles son las locaciones a las que podrías tener fácil acceso, ¿qué lugares tienes alrededor que podrían entrar dentro del mundo de tu historia?, pasea alrededor de ellos, tómale fotos y mételos en la carpeta, escribe un poco más tu guión y después síguele con la carpeta, ¿cómo quieres que sean tus personajes? busca fotos de actores que te imaginas interpretándolos, después sigue escribiendo, si te vuelves a bloquear, pues métete a internet a buscar convocatorias. ¿Qué opciones tengo?, ¿cuánto dinero me dan?, si tienes en la mira una convocatoria en específico pues entonces empieza a considerar los requisitos para ir puliendo tu historia. La carpeta de producción no es algo que tienes que hacer para que te den dinero, es algo que tienes que hacer para que exista la historia.

GaF: La Pecera está inscrita en lo fantástico, ¿qué te hizo optar por el género?

VG: La distorsión de la realidad es una herramienta de supervivencia para poder lidiar con ciertos traumas. Es un fenómeno muy común y como la historia se cuenta desde el punto de vista de mi personaje principal era natural que pudiéramos ver el mundo fantástico que ella había creado para protegerse. Lo que vemos en la pieza final va completamente de la mano con la psicología del personaje, existe una disociación durante momentos de estrés, en donde se desconecta de la realidad y se pierde en sus pensamientos, también padece amnesia selectiva que es la pérdida de memoria relacionada con eventos específicos, generalmente traumáticos, por eso la historia está contada en saltos de tiempos. Yo jamás pensé que la historia pertenecería al género fantástico, sino que la historia se fue haciendo por sí misma hacia el género.

GaF: Unas de las violencias que explora tu película se refiere al peso de la mirada sobre el cuerpo femenino. En ello me llama el trabajo sensorial de la cinta, ¿qué consideraciones hubo ahí?

VG: Construyo mis historias pensando en primer lugar en sensaciones, sabía que quería hablar sobre una persona víctima de abuso y todos sus matices emocionales, entonces primero hago un diagrama en donde pongo el tema principal al centro y alrededor las emociones que puede percibir en diferentes momentos, y así, pensando en sensaciones como miedo, vulnerabilidad o frustración, empiezo a construir el entorno. ¿Qué elementos puedo integrar para transmitir esto? El hecho de que estas asociaciones las hago completamente fuera de contexto termina creando diferentes “bodegones” por decirlo de alguna manera, y al momento de visualizar los bodegones uno al lado del otro les voy dando un sentido, en qué orden pueden existir y en qué contexto. Es un proceso bastante orgánico y experimental, en donde se permite de todo, siempre y cuando mantenga la violencia explícita completamente fuera del panorama, es una violencia más sensorial, la cual yo considero que nos permite más sentirnos en los pies del personaje.

GaF: Toda la relación con el mundo del consumo de los mariscos la retratas grotesca y cuando se interpone con las imágenes de consumo del cuerpo femenino, la relación es fuerte. ¿Cómo se gestó la idea de la mujer pez? 

VG: El momento en que se me ocurrió la historia fue un día que me encontraba en una sala de espera con una revista vieja que contaba la historia de Keiko. Leí cómo Keiko fue capturada desde muy pequeña por lo que nunca aprendió a convivir con las demás orcas, no aprendió a cazar ni a comunicarse. Tiene una vida en donde es vendida y revendida en múltiples ocasiones, es explotada e incluso metida en Hollywood, después se hace una campaña para presionar para que la liberen y una vez liberada Keiko no sabe vivir en libertad, no puede socializar con las demás orcas y cada vez que ve pasar un barco los persigue para que la regresen. Keiko no conocía lo que era ser libre por lo que no podía/sabía apreciarlo. La historia era el ejemplo perfecto de lo que quería contar. Claro que no iba a tener los medios para hacerlo con una ballena así que fui bajando a la realidad y creando a esta mujer pez. 

La relación con los mariscos fue una conclusión a la que llegué fácilmente por la baja estima que tenemos como sociedad hacia los peces, incluso algunas personas que deciden no comer animales se permiten de vez en cuando comerse uno que otro pescado, me gustaba esa relación de “los animales también sienten pero estos animales no sienten tanto”, siento que como sociedad hay una tendencia a pensar lo mismo aunque no lo digamos “las personas que tengo aquí cerca sienten pero esas personas que están siendo explotadas por allá lejos no sienten tanto”, en el fondo es una crítica hacia esa mentalidad.

GaF: ¿Qué consideraciones tomaste al momento de las escenas de violencia más explícita?

VG: El tema de la violencia, especialmente violencia sexual y abuso, fue algo que se habló día y noche desde la preproducción hasta el último día de postproducción. (…) El trabajo con los actores, especialmente con Ari, fue intensivo y fue de entera confianza, para mí era fundamental que ella tuviera claro qué tan importante era para mí contar esta historia y lo agradecida que me sentía de que ella se entregara de la manera que lo hizo. Todos tuvimos muy presente siempre que estábamos contando esta historia no nada más porque yo quería, sino que estábamos creando una oda a las sobrevivientes y a aquellas que no pudieron sobrevivir, comenzando desde las víctimas de prostitución sagrada de los aztecas que eran tiradas en el lago de Texcoco después de “perder su virginidad” como premio para los guerreros que regresaban triunfantes (por eso vemos a Ari flotando en un río), hasta las mujeres y niños que siguen siendo secuestrados y vendidos para la explotación sexual.

Para conocer las futuras funciones de La Pecera consulta las noticias de su productora Clave Cine.

Amira Ortiz Azuara

Veracruz, 1995. Escribe sobre cine y las personas que lo hacen posible. Egresada de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García y ganadora de la tercera edición del Concurso de Crítica del Festival Internacional de Cine de Los Cabos. Recientemente fue seleccionada en el programa Talents Guadalajara, en la sección de prensa, organizado por el FICG. 


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