Por: Eugenia Fernández
La espera de dos años llegó a su fin y la tercera temporada de Hacks está de vuelta. Para la nueva temporada le damos la bienvenida a una Debora Vance (70s) que está en la mejor etapa de su carrera, principalmente por el revelador y honesto especial de comedia que escribió en colaboración con Ava Daniels (20s) que cayó algunas bocas y probó que “a pesar de su edad” sigue siento una comediante relevante.

Sin embargo, una preocupación que tenía desde el cierre de la temporada dos era que si todo era perfecto en la vida de nuestra protagonista,¿Dónde está el conflicto?. Aquellos que entendemos como funciona la estructura de una historia desde los tiempos Aristotélicos sabemos que si no hay conflicto, no hay drama y por lo tanto no hay historia.
En el caso de Hacks en un arco de dos temporadas, Deborah Vance alcanza la cúspide de su carrera por lo que parece no necesitar más la ayuda de Ava Daniels, otro eje importante en el show ya que representa la relación laboral y colisión de ideas de estas mujeres que pertenecen a dos diferentes generaciones. Ava, como la mayor representante de la Generación Z, cuestiona las convenciones sociales y todo lo que está mal y aunque al principio Deborah no la soporta poco a poco empieza a transformar su forma de pensar para evitar convertirse en una “Hack” que en jerga de comediantes es una persona que usa material antiguo, abusa de chistes populares y simplemente ya no es relevante.

Habiendo dicho esto, tenía Fe que los escritores de alguna forma resolverían el problema, como no iban a lograrlo si en el equipo de creadores de la serie está la guionista Jen Statsky, pupila de Michael Schur otro guionista que destacó por regalarnos el mejor plot de twist de la historia televisiva, con “The Good Place”, una serie que puedes ver en Netflix.
Como era de esperarse, la tercera temporada no decepciona para nada logrando crear un nuevo deseo para su protagonista cuando un comediante deja una vacante abierta para tener un “Late Night Show”. Para recapitular, Deborah Vance estuvo a punto de ser la primera mujer en tener un “Late Night Show” mucho tiempo atrás, antes de verse envuelta en el escándalo de su divorcio entre otras cosas que incluían el incendio provocado de la casa de su ex marido.

En esta nueva oportunidad que le vida le regala de tener un programa de ese tipo, Deborah es la candidata con menos posibilidades de ganar el puesto por ello vuelve a reunir a su equipo entre ellos Ava Daniels (Yes!) para pelear por esa posición.
De la misma manera que Deborah tiene su arco, Ava regresa a colaborar con ella, no sin antes establecer unas reglas para tener una mejor convivencia, porque aceptémoslo Deborah era una bully con Ava lo que hacía que tuvieran una relación muy tóxica. Así, en está temporada vemos una especie de luna de miel entre ellas, por fin se llevan bien, lo cual es un poco desconcertante pero satisfactorio.
Otro personaje que tiene un cambio importante es Kyla, nuestra nepo baby favorita, que siempre garantiza risas por ser una pésima asistente del agente Jimmy que trata de librarse de ella sin éxito. En esta temporada, la vemos ser más eficiente, cerrando tratos e inclusive siendo una pieza fundamental para que Deborah tenga oportunidad de ganar la carrera por el “Late Night Show”. Pero también podemos ver más de ella y como ha sido su vida antes de ser asistente.

Sin duda alguna, lo mejor de la temporada es su cierre que nos deja con una trama abierta y varios conflictos para sacarle jugo en la cuarta temporada que ya fue aprobada por HBO pero aún no sabemos más. Si deseas saber cuáles son estos conflictos y si Deborah logra tener su programa te recomiendo ampliamente que veas la serie, que está completa en el streaming MAX.










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