Por: María Fernández Rehberger
Camaleónica y auténtica. Tijuanense de pies a cabeza. Orgullosa mamá de Leonel Antonio, de Sansa (una perrita) y de Verde (un gato). El nombre de Leidi Gutiérrez comienza a marcar territorio en la escena cinematográfica mexicana. La actriz no le teme al éxito. Vimos sus pinitos en Las Elegidas (David Pablos) y Chicuarotes (Gael García Bernal). Su versatilidad es indiscutible. Lo mismo aprende el lenguaje de señas y toca la jarana en el filme Luna negra, se desenvuelve en una lengua indígena como en La cabeza de Joaquín Murrieta y hasta desfila por un certamen de belleza en Señorita 89. Así que: ¡olé!

Esta última producción, que llegó a sus manos en plena pandemia, marcó un antes y un después en su vida. Como madre soltera representó un desafío adicional, ya que implicaba estar lejos de casa para enfrentarse a un proyecto grande, que daría mucho de qué hablar. Sin embargo, el cielo no es el límite y pisó el acelerador con determinación para realizar un cambio significativo, sortear las barreras, los prejuicios existentes y ¡voilà! Señorita 89 abrió más puertas del éxito a este diamante en bruto.
La serie de los hermanos Larraín (Pablo y Juan de Dios) acaba de estrenar su segunda temporada en Universal Plus para seguir desmaquillando a un México, manchado de impunidad, corrupción, desapariciones forzadas y machismo, todo bajo el telón de fondo de los concursos de belleza y el alto costo de la corona. En esta ocasión, además de las luchas individuales, Señorita 89, bajo la dirección de los hermanos Puenzo (Lucía y Nicolás), introduce la batalla entre cadenas televisivas por transmitir la ceremonia y coronarse con un rating desbordado.

Leidi vuelve para dar más fuerza a Jocelyn, Miss Chihuahua, la viva representación de la resistencia e incansable búsqueda de la verdad. En la primera temporada, esta joven denuncia la desaparición de su hermana en una fábrica, por lo que se une al concurso para aprovechar los focos televisivos y pedir ayuda a gritos. A la actriz todavía se le pone la piel de gallina al recordar esa escena, en donde interrumpe su discurso de presentación y lanza el llamado para encontrar a su hermana. “Aquella escena fue verdaderamente impactante para mí. Mis lágrimas fueron reales, ya que la actriz que interpreta a mi hermana en la ficción es, de hecho, mi hermana en la vida real, así que fue un clic muy fuerte de conexión emocional”.
“Jocelyn trae consigo mucho coraje por todo lo sucedido y en la nueva temporada le cambia la mirada. Refleja de manera cercana la realidad de muchas personas en México. Crecí en Tijuana y desafortunadamente fui testigo de situaciones donde compañeras de clase nunca regresaban a la escuela. Me preparé para este papel desde un lugar de empatía y sororidad, consciente de todas las realidades que se viven en México y, más específicamente, en Tijuana”, cuenta Leidi.

En este sentido, la actriz resalta la tenacidad, la fuerza y el compromiso de los grupos de búsqueda en su incansable lucha por hallar paz para los desaparecidos, los fallecidos y sus familias. Reconoce el peso emocional y la dura batalla que enfrentan aquellos que se quedan. Menciona que su granito de arena es lograr que la gente reflexione tras ver la serie, aunque no tomen acciones directas.
En concreto, hay dos discursos de Leidi, uno en el segundo capítulo y otro más adelante, en los que no ahondaremos para no revelar spoilers, que la marcaron profundamente. “El guion está tan bien estructurado y escrito que muchas situaciones son tremendamente realistas. En más de una ocasión, me vi obligada a detenerme, tomar aire y respirar, pues cargo sobre mis hombros una enorme responsabilidad social”, expresa.

“Para mí es crucial interpretar un papel con autenticidad y precisión, hacer las cosas correctamente y que no parezca que se está simplemente hablando al aire”, precisa y agrega que, durante esta temporada, tuvo la orientación de un coach debido a la naturaleza no lineal de las grabaciones, lo que requería ajustarse a diferentes momentos en el desarrollo de Jocelyn.
Asimismo, describe a Lucía Puenzo como una directora muy centrada con lo que quiere ver plasmado en pantalla, lo cual facilitó el camino. Resalta, no obstante, el enorme valor de contar con una perspectiva femenina en la creación de historias como las de la serie, en la que también dejaron su huella las cineastas Silvia Quer y Jimena Montemayor.

Ahora, tras el auge de Señorita 89, Leidi desfila con un paso firme por el camino del éxito porque los sueños ya no son una utopía. La receta infalible: perseverancia. Ha ganado terreno en proyectos de puro drama, de época y aspira a desafiar los límites del terror. Mientras, tiene claro que: “la belleza radica en valores que uno posee y en la capacidad de evolucionar constantemente como persona para ser mejor”.
Fotografías: Talent On The Road
Still: Universal

María Fernández Rehberger
Periodista y pr. Creativa y curiosa. Apasionada del entretenimiento. Acudo a una terapia constante de cine y series.










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