Por: Marinthia Gutiérrez
Esmalte de uñas. Crimson and Clover. Alfombra rosa y Coca Cola– son solo un par de sonidos, olores e imágenes que nos transportan a la vida de Priscilla Ann Presley, empezando en el año 1959. Es difícil de imaginar que existía un mundo sin una película de Sofia Coppola de esta época de la historia hasta ahora con Priscilla. Su sensibilidad visualmente atmosférica, nos pone en los tacones de la esposa del legendario músico desde que tenía catorce años, edad en la que conoció a Presley, mientras que él tenía 24 años. A través de la historia de la música y la cultura pop, colectivamente hemos posicionado a la pareja como icónica– ¿qué chica no ha fantaseado una vida con su artista favorito, y el mundo que se abre con las posibilidades de la música y la fama?

Pero la realidad de Presley, aunque esté pintada de colores pasteles y use perfume Chanel No. 5, tiene matices de horror que nadie quisiera vivir en una relación romántica. Elvis la podría abrumar con amor y afección de manera genuina claro, y se siente en la química de Cailee Spaeny (Priscilla) y Jacob Elordi (Elvis), pero también le aventaba sillas y la provocaba emocionalmente con varias tácticas de manipulación que hacían de la relación inequitable, abusiva, y co-dependiente.

Priscilla vivió a través de su esposo en su ausencia (cuando estaba de gira o filmando películas), en su acompañamiento en eventos públicos, y en las decisiones que él hacía por ella. Priscilla es una figura en la historia de la moda, sus looks de época de los 60s y 70s han sido modelados y admirados desde entonces– pero Elvis regía como se vestía, y hasta la manera que se hacía el cabello o el maquillaje. Hay una escenas en la película de Sofia Coppola donde demuestra el origen del look de Priscilla de cabello negro y el cat-eye y la realidad sobre que su esposo le dijera que lo hiciera por que se vería mejor.

Siempre empática con sus personajes, Coppola nos demuestra su virtud por relatar una historia que comienza dulce y se amarga con su desarrollo. La utilización del silencio y las largas tomas, delicadas y llenas de profundidad por la cinematografía de Philippe Le Sourd, el soundtrack y dirección musical de Phoenix, y una contención emocional de actores bajo la dirección de Sofia nos envuelven el mundo glamuroso, injusto, romántico, y asfixiante de Priscilla.
Priscilla dice en la película: “Una mujer tiene necesidades y necesita ser deseada”, pero también: “Me estás perdiendo en una vida que es mía”. Aspiramos a ser amados, pero el amor nunca será suficiente para poder vivir una vida plena.
Stills: Mubi

Marinthia Gutiérrez
Realizadora y amante del cine originaria de Tijuana, Baja California. Su cortometraje, “Ella se queda”, está siendo producido a través de la beca Standard Fantastic para cineastas transfronterizos.










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